| 2/15/2008 12:00:00 AM

Cambios prudentes

La Superfinanciera prepara algunas normas para seguir avanzando en la administración del riesgo. El sector debe aprovechar la experiencia de la crisis internacional para redoblar los esfuerzos de prevención.

La administración del riesgo debe estar siempre presente en la mente de los banqueros y de los reguladores, y por ningún motivo se pueden relajar las exigencias en la aprobación de los créditos ni las funciones de control y supervisión. Esa es una de las principales lecciones que arroja la crisis hipotecaria que se desató en Estados Unidos desde finales del año pasado.

Aunque en Colombia el contagio de la crisis estadounidense se manifestó en la fuerte caída en la bolsa de valores y se habla del impacto macroeconómico que traería una recesión en Estados Unidos, lo cierto es que el sector financiero colombiano no se impactó directamente. "No hay evidencia de que ningún banco, fondo u otro intermediario haya tomado posición en instrumentos respaldados en hipotecas subprime (de alto riesgo), que fueron las que originaron la crisis. Además, la calidad de la cartera de crédito en Colombia se encuentra en niveles aceptables", explica César Prado, superintendente financiero. Sin embargo, es enfático al afirmar que es necesario seguir avanzando en el tema de la regulación prudencial.

Y si bien el Superfinanciero dice que no están relacionadas con la crisis de Estados Unidos, anuncia una serie de medidas que permitirán mejorar la gestión de riesgo en el crédito y en la liquidez, y asegurar la transparencia en las operaciones de mercado abierto.

Tal vez uno de los cambios más importantes, que hará que las provisiones del sistema sigan incrementándose, es la adopción de un modelo de provisiones contracíclicas. Con este se busca ahorrar en las épocas de bonanza -como la actual- para garantizar que hay con qué responder en las coyunturas difíciles. Hoy en día las provisiones se realizan en la medida en que los deudores van entrando en mora, lo cual hace que los ciclos se acentúen. Con el nuevo modelo se establecen provisiones desde que el crédito es desembolsado de acuerdo a la probabilidad de incumplimiento y las pérdidas esperadas que trae cada nuevo deudor. En este tipo de modelos, las provisiones contra cíclicas pueden representar el 30% del total de la provisión, explica Prado.

Más cambios

A partir de junio entrará a operar un nuevo sistema para la administración del riesgo crediticio (Sarc) para la cartera de consumo, la cual representa cerca de una tercera parte de la cartera total. Como el Sarc para la cartera comercial opera desde mediados del año anterior, ya se estaría cubriendo el grueso de la cartera total. El modelo para la cartera hipotecaria saldría en 2009 y se está discutiendo si habría o no modelo para el microcrédito. Con la ampliación del Sarc, se garantizaría que el riesgo de la cartera esté adecuadamente soportado por el capital de las entidades.

Por otra parte, como complemento a la reciente actualización de los modelos de valor en riesgo VAR, está a punto de salir también el Sarl, para la administración del riesgo de liquidez. El objetivo es hacer un mejor calce de los dineros que entran en caja con los que salen. La mayor innovación de este sistema está en que el análisis se hará para períodos muy cortos (7 días).

Pero las nuevas reglas no son tan solo para la banca. Desde el primero de enero está rigiendo una nueva norma para las operaciones de mercado abierto como repos y simultáneas, que busca que haya mayor transparencia en la contabilización de estos títulos que las entidades transfieren temporalmente con promesas de recompra. En la actualidad, los libros no reflejan el valor que estos títulos ganan o pierden cuando no están en poder de la entidad, lo cual podía prestarse para que se ocultaran las pérdidas.

Las medidas anunciadas muestran que Colombia va en la dirección correcta y sigue adoptando una regulación moderna en materia de riesgo. Sin embargo, hay que seguir avanzando. Según Libardo Bueno, experto en riesgo de Ernst & Young, el sector financiero se ha venido profesionalizando impulsado por el regulador pues, en general, todas las entidades han adoptado los diferentes modelos de gestión. No obstante, falta volverlo un tema constante del día a día para toda la organización.

Como lo demostró la crisis de Estados Unidos, un factor común a estos fenómenos es la falta de transparencia. Por esto también se debe trabajar para seguir homogenizando los estándares de contabilidad en el mundo y realizar una mayor profundización de la adopción de los estándares de Basilea.

Y es que la crisis recordó que el mercado financiero se volvió global, lo cual significa que no estamos a salvo de coletazos más directos. No obstante, es importante que los reguladores no sobrerreaccionen y se vayan al otro extremo de exceso de regulación. No hay que rechazar el desarrollo de los instrumentos e innovaciones financieras, sino aprender de la experiencia reciente para tomar las decisiones más acertadas sobre cómo desarrollarlos y regular estos mercados.

La crisis financiera internacional en curso debería hacer que el sector financiero redoble sus esfuerzos para administrar mejor sus riesgos. No esperemos una nueva crisis para seguir avanzando y aprendamos de los errores de los demás.
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