Cambio a toda marcha

| 6/23/2000 12:00:00 AM

Cambio a toda marcha

La globalización tocó las puertas de los comisionistas de bolsa. Nuevas oportunidades y amenazas.

Las firmas comisionistas de bolsa enfrentan uno de los momentos más interesantes de su historia. La crisis de la economía, el marchitamiento del mercado de acciones y el estancamiento del mercado de capitales las están obligando a reinventarse y a reorientar sus estrategias de negocio. Atrás quedaron los tiempos de auge de los inversionistas extranjeros de portafolio que invertían en acciones y el negocio de renta fija, su principal fuente de ingresos, es cada vez más competido.

Las condiciones cambiaron. Los inversionistas extranjeros se han salido paulatinamente del mercado de acciones como resultado de diversos eventos como la crisis de Brasil y las dificultades económicas y políticas del país que han aumentado considerablemente la percepción de riesgo.



Hoy, las empresas de corretaje se han concentrado mucho más en negociación de papeles de renta fija y especialmente de títulos oficiales TES, lo que hace que sus estructuras de ingresos sean vulnerables por estar atadas a un solo negocio. Se han producido consolidaciones y fusiones de firmas y algunas han desaparecido. Solo en el año 99 ocho firmas desaparecieron en Bogotá. Además, las casas de bolsa se han visto obligadas a reducir costos y a ser más eficientes en su operación básica, pero con un impacto adverso: la necesidad de reducir inversiones en desarrollo, investigación y banca de inversión.



No obstante, para todos los actores del negocio, es claro que esta tendencia es insostenible. Que las mesas de dinero para transacción de papeles de renta fija entre instituciones no representan la sostenibilidad de largo plazo. "Nuestras mesas de dinero generan ingresos de corto plazo y han sido rentables, pero el verdadero valor para el futuro está en nuevos nichos, en la masificación de los productos de inversión, en la banca de inversión y en internet", cree Juan Camilo Vallejo, socio de Corredores Asociados y presidente del Consejo Directivo de la Bolsa de Bogotá.





El cambio en marcha



Durante los últimos diez años, ha estado en el ambiente el tema del poco desarrollo del mercado de capitales colombiano y que sus principales intermediarios, los comisionistas, no han evolucionado hacia verdaderas firmas asesoras de inversión. El foco de estas empresas ha estado en la compra y venta de papeles de renta fija para inversionistas institucionales. Es decir, empresas de traders más que de verdaderos asesores. Sin embargo, los actores ya reconocen que en ese negocio no se construyen ventajas competitivas de largo plazo y la firma que no se transforme, posiblemente desaparecerá. "El trading de renta fija depende de un equipo de gente y sus contactos y relaciones... el día que el equipo se va, el negocio queda golpeado", dice Vallejo. De hecho, se estima que el portafolio total de los fondos de pensiones de cerca de $8 billones, solo el 10% pasa por las bolsas de valores. El resto se hace de manera directa entre los fondos. Por otro lado, las mesas de dinero de los bancos son cada vez más fuertes y su participación en el negocio de títulos valores ha crecido de manera notable.



¿Por qué no han evolucionado más rápidamente las firmas comisionistas? Posiblemente porque la urgencia de hacerlo no ha sido evidente. El mercado de renta fija sigue existiendo y esa es la fuente principal de utilidades: casi el 100% de los $20.000 millones que generaron las firmas en comisiones entre enero y mayo del 2000 responden a renta fija y especialmente TES del gobierno. No obstante, esta vaca no va a durar para siempre y menos para sostener a todos los jugadores que hay. La crisis de la economía y la globalización están cambiando las prioridades. La presencia cada vez más fuerte de bancos internacionales y el crecimiento del mercado de banca personal hará que muy pronto ingresen casas de corretaje extranjeras con grandes presupuestos de inversión en publicidad y tecnología y economías de escala globales en el manejo de costos y capital humano. Estos hechos van a obligar a que las empresas locales se transformen, busquen aliados internacionales o desaparezcan.



"Las firmas de hoy ven claramente la necesidad de aumentar sus patrimonios para poder entrar en nuevos negocios. Las nuevas firmas tienen que agregar más valor a los clientes, convertirse en verdaderos asesores y en generadores de ideas para responder a las necesidades de empresas e individuos", dice Federico Suárez, de Inversionistas de Colombia.



El reto

¿Dónde está el futuro de los comisionistas de bolsa? Para algunos, la clave del negocio está en el mercado individual de inversionistas y en las pequeñas y medianas empresas. Nichos a los que muchos bancos no llegan porque sencillamente no les resulta rentable. Cuando una empresa pequeña o mediana necesita una valoración, el manejo de portafolio o una estrategia de inversión, los grandes bancos no son la solución. Igual ocurre con las necesidades de inversión y ahorro de las personas naturales. Ese mercado tiene un potencial aún por explotar.



No obstante, para llegar a él, los comisionistas tendrían que reinventarse totalmente, invertir en tecnología, en back office, servicio al cliente y entrar muy fuertes en el tema del e-business. Internet ha demostrado ser un canal eficiente de venta y asesoramiento de personas naturales y los modelos de empresas en Estados Unidos como Charles Schwab, E-trade.com o Patagon.com en Argentina son una muestra clara del poder de internet en el mundo del corretaje de bolsa.





Una nueva oportunidad




En medio de las transformaciones que se avecinan, el reto más inmediato para las comisionistas será la posibilidad de participar en el mercado cambiario, en la intermediación de divisas. Los cálculos son atractivos: cada día se negocian en Colombia cerca de US$60 o US$70 millones y las firmas podrían acceder al 10% de esas transacciones diarias. Esto representaría intermediar divisas por un valor anual de US$1.440 millones, lo que les generaría comisiones cercanas a los US$7 millones, unos $15.000 millones en el año, una cifra superior al equivalente al 20% del total de comisiones de las firmas en el 99. En otras palabras, las firmas podrían aumentar su volumen de ingresos con la oportunidad de participar en divisas.



Además, la entrada a este nuevo negocio tiene otras ventajas en términos del desarrollo de mercado. "Las firmas comisionistas de bolsa contribuirán a oxigenar el mercado cambiario por una mejor formación de precios y una mayor liquidez", dice Moisés Junca, de Acciones de Colombia.



Los retos del negocio de corretaje son enormes. Con un mercado de capitales aún por desarrollar, la amenaza de la globalización y la irrupción acelerada de la tecnología de internet, los comisionistas definitivamente están viendo que sus viejas estructuras competitivas son cada vez más frágiles. No obstante, las firmas ya han empezado a moverse, a transformarse en la dirección adecuada y seguramente en los próximos dos años Colombia tendrá menos y mejores jugadores, muchos de ellos extranjeros o con alianzas internacionales.



"Las firmas necesitan mayor patrimonio para enfrentar los nuevos retos", Federico Suárez, de Inversionistas de Colombia.



"Tenemos dos negocios, uno de corto plazo en las mesas de dinero y otro que realmente debe generar valor de largo plazo: la masificación", Juan Camilo Vallejo, socio de Corredores Asociados. Nuevo mercado







"En el ambiente de globalización, las firmas necesitarán alianzas y corresponsalías para poder competir", José Pablo Mesa, de Suvalor.



"Los comisionistas contribuirán a la competencia y la formación de precios en el nuevo mercado cambiario", Moisés Junca, de Acciones de Colombia.



El reto



Las firmas comisionistas de bolsa están obligadas a reinventarse totalmente. El negocio tradicional de la renta fija no durará para siempre y no permite consolidar ventajas competitivas.



Futuro



Las nuevas casas de corretaje tienen que convertirse en verdaderos asesores de inversión con alianzas internacionales, capital y tecnología de punta.



La posibilidad de participar en el mercado cambiario abre un mercado nuevo para las comisionistas que les podría representar comisiones por casi $7.000 millones al año.
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