| 10/1/2004 12:00:00 AM

Cambio de marcha

En el sector financiero habrá movidas interesantes en los próximos meses, para responder a las mejores utilidades, a la entrada de nuevos competidores y a los cambios normativos.

La fusión de Bancolombia con sus filiales, Conavi y Corfinsura podría preludiar una nueva ola de cambios profundos en el sector financiero. Desde mediados de los 90, no se hablaba con tanto entusiasmo en el sector, de compras, ventas y virajes estratégicos. En parte, puede ser resultado de la euforia de las utilidades que ya completaron los $1,8 billones en agosto, pero también de una transformación en el escenario nacional, cuyos ingredientes principales son la apertura comercial y el crecimiento de las empresas.

Se esperan jugadas de respuesta de los demás grupos financieros, campañas comerciales agresivas, normas de la Superbancaria y la Supervalores. Dinero evalúa algunas de las tendencias que aparecerán o se afianzarán en lo que queda del año.



Quién se queda

con quién

Los observadores anuncian con insistencia fusiones entre entidades financieras para bajar los costos administrativos y aumentar su participación de mercado. Algunos más radicales vaticinan que en dos o tres años podrían quedar solo cinco grupos financieros en el país. Tal vez, pero en otros frentes las cosas vendrán más lento de lo que esperan.

La respuesta del Grupo Aval a la fusión paisa no será deslumbrante. No habrá consolidaciones de bancos este año. De hecho, para demostrar su poca fe en las fusiones, en el grupo dicen que en esas operaciones, 1 + 1 = 1,6. Sin embargo, seguirán reduciendo sus costos de operación (back-office) como lo hacen desde 1999, al reunir en un solo sitio funciones como las de compras de computadores y software. Acomodarán antes de diciembre en el Banco de Occidente la operación del recién comprado Banco Aliadas y, como siempre, estarán pendientes de encontrar maneras de crecer sus operaciones. El Banco de Bogotá, por ejemplo, ha tenido un crecimiento anual constante en todos sus mercados.

Si bien muchos piensan que el Grupo Aval tiene demasiadas entidades, hay una razón práctica para no mover mucho las fichas por ahora. Todas están haciendo utilidades y cuando las cosas marchan bien, no es el mejor momento para hacer grandes modificaciones. "En Johnson & Johnson tienen una frase muy diciente: no se meta con el éxito", dice Jacinto Luna, vicepresidente de Inversiones del Grupo Aval. Sin embargo, aclara que esto no significa que se vayan a quedar cruzados de brazos.

Desde hace años, se habla de la conveniencia de una gran fusión entre tres o cuatro bancos pequeños. Sin embargo, ahora, con el mismo argumento del Aval, al comienzo de la época de las vacas gordas, no es tan sencillo encontrar quién quiera vender su negocio y, menos aún, que lo venda barato. Además, el apremio de los costos no es tan grande. Un indicador de eficiencia administrativa para los establecimientos financieros -gastos administrativos como porcentaje del activo- bajó de 7,1% en 2000 a cerca de 5,5% este año. La reducción fue más pronunciada en las corporaciones financieras (de 7,8% a 2,2%), pero todos los intermediarios mostraron bajas en ese período.

Los márgenes de intermediación se han venido estrechando de una forma tan lenta que no han generado la necesidad de ajustar los costos rápidamente. Los márgenes pasaron de 11,6 puntos en 2000 a 10,4 puntos este año. Solo si alguno de los bancos grandes enciende una guerra de precios, sería necesario acelerar los recortes.

Pero como en cualquier mercado con utilidades buenas, se puede esperar la llegada de nuevos jugadores. Así, se conocen las intenciones de crecimiento del recién llegado BanIstmo. Ese banco panameño opera en Costa Rica y Honduras, tiene 3.000 empleados y a junio contabilizaba activos por US$4.520 millones y utilidades por US$46,5 millones. Es claro que se está moviendo. "En estos momentos en que Colombia, Panamá y Centroamérica negocian tratados de libre comercio entre sí y con Estados Unidos de América, es importante que BanIstmo se posicione para jugar un papel protagonista en el desarrollo de estas economías integradas", decía el presidente ejecutivo Alberto Vallarino, en declaraciones recientes.

También se conoce el interés del grupo Gilinski y del chileno Altas Cumbres en participar en la privatización de bancos locales. Los bancos españoles BBVA y Santander no están satisfechos con su tamaño en el mercado local, pero hasta ahora sus planes de expansiones han estado limitados por las pérdidas. Incluso se rumora que Citibank ya no tiene la restricción explícita de invertir en el país. Los compradores podrían aprovechar la venta de las entidades públicas o la de compañías de financiamiento comercial más pequeñas.



Inversiones

Pero los bancos no siempre requieren más oficinas y más cajeros para crecer sus negocios y sus utilidades. Hoy hacen buena parte de las ganancias en el manejo de las inversiones y no del crédito. Así lo confirman los números. Las inversiones que en junio de 2000 valían $12 billones, este año valen $28 billones. De ser el 18% de los activos totales en 2000, en junio último representaban el 31%.

Las empresas del sector real emitieron bonos y usaron parte de sus utilidades de 2003 para pagar sus acreencias con los bancos. Por eso, mientras el crecimiento económico no les exija nuevas inversiones, las empresas seguirán demandando poco crédito y favoreciendo la concentración de los bancos en inversiones.

La política monetaria laxa ayuda. "Buena parte de las inversiones se hacen apalancadas con crédito del Banco de la República", dice un analista cercano al Emisor. Esta situación se revertirá en el futuro, pero ahora está siendo aprovechada ampliamente por los bancos.

Con todo, el crecimiento de las tesorerías con ejércitos de muchachos metidos detrás de sus pantallas planas y sus teléfonos sofisticados no viene sin costo. El Banco de la República observa un crecimiento en el riesgo de que los bancos pierdan dinero por las fluctuaciones en las tasas de interés de los títulos, lo que llaman riesgo de mercado. El indicador de Valor en Riesgo (VeR) muestra que los bancos hoy son bastante más sensibles a las fluctuaciones de las tasas de los papeles en los que invierten que hace dos años. El problema de riesgo se verá, dice Jacinto Luna, si las tasas de interés suben, por ejemplo, de 8% a 14%.



Segmentación fina

Además de las inversiones, los bancos seguirán trabajando en crédito. Para Elsa Patricia Manrique, gerente de planeación del Banco Caja Social, una de las claves del buen desempeño de los bancos será que sean capaces de diseñar productos para pequeños nichos de mercado. La gran tendencia de la banca en el último año ha sido participar con todos los productos, en todos los segmentos, dice. Por eso, la diferenciación parece ser un argumento ganador.

La Caja Social escogió, entre las microempresas y las pyme, el nicho de los tenderos. Diseñó productos específicos para estos empresarios, con precios, sistemas de distribución y 'empaque' específicos para ellos. "Triplicamos las metas iniciales", afirma la ejecutiva. Colmena tomó un producto genérico en el que casi todos los bancos están entrando, el de las libranzas, y diseñó una libranza para pensionados que ha sido un éxito comercial.

Encontrar espacios pequeños para establecer negocios parece ser una estrategia que se verá con mayor frecuencia en el futuro. "Lo demás es parecernos todos con todos, en un mercado bastante copado y que no va a crecer mucho", concluye.

Por ahora, las estrategias de crecimiento se concentran en los créditos de consumo, dice Jacinto Luna. La tendencia se observa claramente en la contabilidad de los bancos. Ahora, como a mediados de los 90, de nuevo los clientes están recibiendo llamadas de las entidades para que reciban tarjetas preaprobadas. Colpatria, por ejemplo, quiere llevar su cartera de consumo, comercial e hipotecaria a que valgan 33% cada una en dos años.



Regulación

El mayor cambio en el sector vendrá tal vez desde el lado de la regulación. El Ministerio de Hacienda empezó a discutir la posibilidad de dar más flexibilidad a los bancos para que no haya necesidad de tener una gran cadena de filiales. Con este movimiento hacia la banca universal, pueden bajar los costos de intermediación y crecer frente a los competidores internacionales para financiar empresas colombianas que quieran meterse en proyectos grandes para el TLC. Hoy los negocios de mayor tamaño deben financiarse con bancos extranjeros por falta de capacidad patrimonial de los locales.

De otra parte, los bancos deben cambiar paulatinamente su contabilidad para adoptar prácticas internacionales. "Si no se montan en este plan, perderán una de las virtudes del TLC, la de obtener inversión extranjera", explica Andrés Flórez, del Ministerio de Hacienda. Los inversionistas naturalmente quieren entender los estados financieros de las empresas en las que ponen su dinero y los costos de 'traducir' los balances a las normas europeas o estadounidenses son enormes.

También puede cambiar el espacio de competencia, si se crea una cámara de compensación de dólares y otra de futuros. Con ellas se facilitarían las operaciones de cubrimiento contra el riesgo cambiario y se generaría un nuevo mercado para los bancos ubicados en el país.

Utilidades crecientes, nuevos competidores y nuevos espacios legales dónde competir. En el sector financiero, los tres o cuatro meses que vienen, sin duda, serán más movidos e interesantes que los cuatro años que pasaron.
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