| 7/18/2008 12:00:00 AM

Calificadoras en ajuste

Las calificadoras de valores avanzan en sus estándares de calidad. La crisis subprime y un nuevo jugador acelerarían el proceso.

La crisis subprime ha generado un debate a nivel mundial sobre el papel que cumplieron las sociedades calificadoras de valores. Y si bien la crisis financiera internacional no ha tenido un impacto directo sobre el mercado colombiano, las calificadoras y la Superintendencia Financiera son conscientes de los críticas que están surgiendo en el mundo debido a sus posibles conflictos de intereses y a la actitud reactiva de estas entidades.

Desde hace algún tiempo, la Superintendencia emprendió una serie de cambios regulatorios que han modificado la forma en que funcionan hoy las calificadoras de valores en el país. En la actualidad, estas firmas tienen un órgano especializado encargado de evaluar y otorgar las calificaciones, brindan mayor información al mercado, tienen lineamientos sobre conflictos de interés y códigos de conducta y ética más claros, entre otros, lo que hace que el mercado sea hoy más transparente.

Además, por iniciativa propia, las firmas también han realizado cambios que demuestran su interés por seguir elevando sus estándares. Por ejemplo, BRC Investor Services S.A. acaba de suscribir un contrato de asistencia técnica con Moody´s, una de las tres principales calificadoras a nivel mundial, para que esta le proporcione soporte técnico, metodologías, modelos y capacitación a sus analistas. Duff & Phelps de Colombia, la calificadora más antigua del país, es socia de otra de las calificadoras líderes en el mundo, FitchRatings, lo cual "ha permitido un desarrollo permanente de nuevos productos y tecnología para todo tipo de calificaciones", afirma Gustavo Aristizábal, director general de la compañía.

Ahora, con la entrada de una tercera calificadora, Value and Risk Rating S.A., la competencia se intensificará, lo cual podría acelerar más cambios. "Como el mercado ha estado repartido por 15 años, tenemos que entrar inicialmente con precios hasta 20% más bajos para que nos conozcan y evalúen. Pero, más que diferenciarnos por precio, queremos distinguirnos por valores agregados como acompañamiento y servicios personalizados", afirma Luis Fernando Guevara, gerente de Value and Risk Rating S.A., firma de capital 80% colombiano y un 20% de la calificadora peruana Class & Asociados, que acaba de completar todos los permisos y licencias para comenzar a operar.

Ante la derogación de la norma que exigía la doble calificación para los títulos una vez entrara una tercera calificadora, la nueva firma tendrá que competir en un mercado dominado por dos firmas de gran experiencia. De las 1.021 calificaciones vigentes al 30 de junio de este año, el 67,6% son efectuadas por Duff &Phelps de Colombia y el 32,4% restante por BRC Investor Services.

Estas dos firmas esperan que el mercado les reconozca su tradición, fortaleza y reconocimiento al ser socios o aliados de las principales firmas del mundo. "Con más de diez años de tradición no estamos dispuestos a competir con precios. Tenemos el valor agregado suficiente y confiamos en que el mercado reconozcan esta trayectoria", afirma Rafael González, Presidente de BRC Investor Services.

Sin embargo, no es la competencia por precio lo que más preocupa a algunos expertos del sector sino la que se haga vía calificaciones. Esto es, lo que se conoce como Rating Shopping y que consiste en que un emisor va con la firma que le otorgue el mejor rating. En un mercado tan pequeño, y en las condiciones actuales, esto sería muy peligroso; además, la regulación lo prohíbe.

Más regulación

Los cambios regulatorios y de supervisión no han obedecido enteramente a la crisis del subprime sino que empezaron mucho antes con la ley del Mercado de Valores y la fusión de las Superintendencias.

Según la Superintendencia Financiera, la actualización del marco regulatorio de las calificadoras ha estado sujeta a los postulados generales dados por la International Organization of Securities Commissions (Iosco), el foro internacional de Comisiones de Valores líder en el mundo.

Dentro de los principales cambios promovidos está la creación de los Comités Técnicos de Calificación, para quitarles a las juntas directivas el doble rol de órgano supervisor de la sociedad y de asignador de la calificación. También prohibió que la calificadora y sus funcionarios tengan invertidos sus recursos en las emisiones de papeles que la sociedad califica.

Una vez concluye el proceso de calificación y generan el rating de calificación, las calificadoras deben divulgar la información al mercado dentro de las 24 horas siguientes a la sesión del Comité Técnico en donde se haya aprobado la respectiva calificación. Además, si en el periodo de vigencia de la calificación hay un hecho extraordinario que afecte al emisor, este debe reflejarse en la calificación.

La Superintendencia también pidió a las calificadoras hacer públicas sus metodologías para que estas no cambien según el cliente y se midan los riesgos siempre con unos mismos parámetros.

Para algunos analistas del sector, la Superfinanciera se ha detenido más en temas de forma que hacen más costosa la operación que de sustancia, como la relación de las calificadoras con los banqueros de inversión, la divulgación de la dependencia de ingresos de unos pocos clientes grandes, la obligación de la revisión periódica de los modelos matemáticos, y el que la remuneración de los empleados no guarde relación con los ingresos de la compañía, entre otros. ?

Futuro prometedor

Es claro que las calificadoras en el país se encuentran desde hace algún tiempo en ajuste legal, administrativo, operativo y hasta metodológico. Y que la crisis subprime y la entrada de un tercer jugador podría acelerar este proceso.

"En mercados no tan profundos y líquidos podría parecer que no es tan necesaria la entrada de nuevos jugadores, pero el mercado siempre gana con esto. Claramente, nuestro mercado de valores tiene que ir ganando liquidez y mayor dinamismo en la medida que más jugadores recurran al mercado", afirma Libardo Bueno, socio consultor de Ernst & Young.

Las calificadoras de valores están llamadas a contribuir a la mayor transparencia y uso de la información en el mercado, así como a crear una cultura de manejo del riesgo dentro de sus participantes para promover un mayor desarrollo del mercado de valores. El mercado es cada vez más complejo y hay nuevos productos, lo cual le genera a las calificadoras el reto de elevar sus propios estándares, pero también ofrece amplias oportunidades.
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