Calificaciones financieras

| 7/19/2001 12:00:00 AM

Calificaciones financieras

Las calificadoras de riesgo son un elemento clave para el desarrollo del mercado de capitales. Pero si no hay competencia, su aporte podría verse disminuido.

Si bien hechos recientes como los de Cofinorte, cuya calificación se degradó poco antes de que la Superintendencia Bancaria asumiera su administración, pusieron en el ojo del huracán a las calificadoras de riesgo, lo cierto es que estas entidades se han convertido en un importante elemento para el desarrollo del mercado de capitales. Gracias a su creciente participación en la evaluación y calificación de las entidades financieras, hoy existe una mayor conciencia entre los inversionistas del riesgo de invertir en papeles de una u otra entidad.

En el episodio de Cofinorte, hay dos puntos para considerar. El primero es el acceso que tiene la calificadora a la información de la entidad que está evaluando. Si bien el papel de la calificadora es evaluar el riesgo de las entidades, lo cierto es que lo debe hacer con base en la información que las entidades suministran. De acuerdo con Rafael González, presidente de BankWatch Ratings de Colombia, "es necesario fortalecer gradualmente la cantidad y la calidad de la información que los emisores entregan al mercado. Por ejemplo, hay que aumentar la exigencia en cuanto a revelación de información por parte de los auditores externos, lo cual nos permitiría tener más herramientas para realizar calificaciones de oficio (sin solicitud del emisor)".



En segundo lugar, cuando se asigna una calificación, se supone que se han tenido en cuenta todos los factores tanto de la entidad como del entorno y que, por tanto, esta debería mantenerse al menos por un año. Si hay cambios repentinos, por ejemplo, que los accionistas decidan no capitalizar la entidad, como fue el caso de Cofinorte, o que se presente una corrida de depósitos, lo más probable es que la calificación otorgada por la calificadora un tiempo atrás se quede rezagada frente a los hechos. Este punto podría mejorarse pero no corregirse totalmente, exigiendo calificaciones más frecuentes. Sin embargo, este proceso es muy costoso para las entidades.



Más mercado, menos regulación



Para Rodrigo Galarza, vicepresidente de Asofondos, la regulación que existe no genera la suficiente competencia entre las calificadoras, ya que debería exigir como mínimo dos calificaciones para cada nueva emisión. Pero para José Gabriel Taboada, superintendente de Valores, la solución no es cambiar normas, sino lograr que el mercado tome conciencia de la importancia de requerir varias calificaciones, más periódicas y más exigentes.



Para el inversionista, lo importante es conocer el riesgo que implica invertir en un papel específico. Y esto es exactamente lo que pretende medir la calificación. Si esta es AAA o CCC ya es una cuestión del riesgo que esté dispuesto a asumir el inversionista. Cualquier papel debería tener un mercado, siempre y cuando esté calificado. Las calificaciones son una base para la fijación de precios de los títulos (spreads). El mercado debe aprender y empezar a hacer buen uso de las calificaciones, a fijar precios por nivel de riesgo, buscando que en el mercado se demande toda clase de títulos y aprendiendo que una baja calificación solo es indicativa de un mayor riesgo y que, por tanto, si está dispuesto a asumirlo, debe exigir mayor rentabilidad.



El hecho

La degradación de la calificación de Cofinorte, poco antes de que la Superbancaria la interviniera, ha impulsado al mercado a examinar el papel de las calificadoras de riesgo en el país.



Las posiciones

Para muchos, la legislación debería exigir la doble calificación con obligatoriedad.



Para otros, incluyendo al Supervalores, es el mercado el que tiene que exigir varias calificaciones, con mayor periodicidad y más exhaustivas.



Lo que viene

El mercado tiene que aprender a hacer buen uso de las calificaciones, y fortalecer su cultura del riesgo.



La calificación

La calificación es la opinión de una compañía especializada en estudios de riesgo y certificada por una autoridad, sobre la calidad crediticia de una emisión de títulos. Esto es, sobre la capacidad de la entidad emisora de cumplir el pago puntual y completo, tanto del principal como de los intereses de acuerdo con los términos de la emisión. También mira la situación financiera del emisor y la estructura de la emisión, para establecer el grado de riesgo de esta última.



La evaluación de riesgo crediticio no se limita al análisis de unas cuantas razones financieras. Esta opinión se basa, además, en un análisis cuantitativo y uno cualitativo, que cambia de acuerdo con el entorno económico de cada sector.



Por tanto, la calificación es un instrumento valioso para orientar decisiones de inversión pues el inversionista puede ponderar la seguridad de los títulos frente a la rentabilidad que ofrecen los emisores. Y constituye, en teoría, un elemento esencial para el desarrollo del mercado de valores al mejorar la calidad, cantidad y transparencia de la información pública disponible, al permitir que un mayor número de emisores e inversionistas acudan al mercado y genera así una mayor cultura del riesgo.
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