| 3/26/2010 12:00:00 AM

Bonos, otro buen año

Las emisiones de bonos alcanzarían este año alrededor de $11,6 billones, con lo cual el mercado de valores se sigue consolidando como alternativa de financiación para el sector empresarial.

El pasado 17 de marzo, Carvajal debutó en la Bolsa de Valores con una emisión de bonos por $400.000 millones. Esta nueva emisión, una de las más esperadas por el mercado de valores colombiano en los últimos años, tuvo una demanda de $641.600 millones, 2,14 veces la oferta inicial.

Con ella, las emisiones de bonos corporativos en lo corrido del año alcanzaron los $3,66 billones, una cifra 20% superior a las emisiones realizadas a la misma fecha de 2009, un año donde se alcanzó un récord de emisiones de $13,7 billones, lo cual muestra que el auge de emisiones continuará este año.

Según cálculos de Anif, en 2010 las emisiones de deuda alcanzarían los $11,6 billones (ver gráfico). Y si bien la mayoría será del sector financiero (51%) y de entidades tradicionales, se anticipan más emisores nuevos como Enertolima, Metrolínea y la Gobernación de Antioquia, entre otros. Incluso se dice que Ecopetrol podría emitir bonos en el mercado local.

Estas emisiones se suman al stock de más de $30 billones (6% del PIB) en bonos que existe en la actualidad, lo cual evidencia la consolidación de este instrumento como alternativa de financiación empresarial frente al crédito bancario. De hecho, este stock ya representa alrededor de una tercera parte de la cartera comercial.

Esto hace que algunos consideren que se está dando una desintermediación del sector financiero y un efecto sustitución, dado que alrededor de la mitad de las emisiones del sector real se está destinando en sustituir pasivos costosos y de corta duración. Es más, buena parte del estancamiento de la cartera comercial se debió a las emisiones de bonos sin las cuales esta habría crecido a dos dígitos.

Sin embargo, es claro que este mercado es complemento más no sustituto del mercado crediticio y aún del accionario. Si bien este boom obligará a las entidades financieras a replantear sus esquemas, a ser más innovadores, ofrecer más servicios y abrirles espacio a cada vez más empresas, es evidente que este dinamismo "es un hecho del desarrollo. Además, las compañías grandes y en crecimiento requieren todos los tipos de financiamiento. Hay espacio para todos", afirma Alejandro Figueroa, presidente del Banco de Bogotá.

Por qué del boom

El boom de emisiones de los últimos años se debe a una mayor participación en este mercado del sector empresarial y con calificaciones diferentes a triple AAA, aprovechando unas tasas de interés en sus niveles de largo plazo y la necesidad de diversificación de los portafolios de los fondos de pensiones, entre otros factores, que se espera se mantengan este año.

La baja inflación hace que las condiciones de tasas de colocación y plazos de maduración de las emisiones sean atractivas para las empresas. Según Anif, el año pasado las empresas se financiaron en promedio a un plazo de 9,4 años con tasas fijas de 8,7%, IPC+6% y/o DTF+1,5%. Unas condiciones que no encontrarían en el sector financiero. Según Germán Verdugo, director de investigaciones económicas de Correval, "las tasas de este año han sido de alrededor de un punto porcentual menos, con una inflación mucho más baja. Además, las tasas entre emisores AAA y AA+ están convergiendo, lo cual hace que sea un momento adecuado para que nuevas empresas salgan al mercado", afirma.

Otra característica de las emisiones de este año, según Verdugo, es que hay menos interés por emisiones a tasa fija que predominaron el año pasado y más a títulos indexados como el IPC (57%), la DTF (10,5%) y la IBR (11,3%), lo cual es un paso en el posicionamiento de esta tasa como el indicador del costo del dinero en la economía.

Por su parte, los fondos de pensiones -que han estado saturados y cerca del nivel máximo permitido de deuda pública- aún tienen un amplio margen para que la deuda privada siga creciendo. Los bonos de deuda representan alrededor de 7,9% del total del portafolio de los fondos de pensiones obligatorios, cuando el límite regulatorio es de 30%. Otra muestra es que las emisiones de este año han tenido una demanda en promedio de 2 veces el monto colocado, lo cual muestra que sigue habiendo una gran demanda insatisfecha por este tipo de papeles y garantiza la absorción de nuevas emisiones.

El mayor número y monto de emisiones corporativas estuvieron jalonadas por empresas de infraestructura, tales como EPM, ISA o Codensa, entre otras. De las emisiones del sector real del año anterior, una tercera parte fueron de empresas de energía y otra cuarta parte de otros tipos de infraestructura. Con esto, por primera vez las emisiones del sector productivo superaron las emisiones del sector financiero. En 2009, además, aumentó el número de emisores AAA de 9 a 31 y el de AA+, de 6 a 14.

Para este año se espera que cerca de la mitad de las emisiones las siga haciendo el sector real con 21,6% de empresas de energía y 8,6% de empresas de otros sectores de infraestructura.

Aún falta

A pesar de los avances, aún falta mucho por conquistar. Las empresas grandes reencontraron este mecanismo, ahora el reto es seguir vinculando nuevos emisores al mercado de valores colombiano y que este se establezca como el principal canal de financiación de las empresas. Esto es, seguir ganando en la profundidad de este mercado, lo cual abrirá espacio para papeles con diversas calificaciones

Según Juan Pablo Córdoba, presidente de la Bolsa de Valores de Colombia, la competitividad de la economía es función del costo de financiamiento de las empresas y la única manera de ser competitivos. En Chile, por ejemplo, las emisiones alcanzan alrededor de 16% del PIB y son en su gran mayoría del sector real. Además, la totalidad de las emisiones son a una tasa fija alrededor de 4,7% a 15 años. En Estados Unidos, el stock de emisiones es alrededor de 48% del PIB, lo cual muestra que este es un fenómeno mundial.

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