| 8/18/1998 12:00:00 AM

Banqueros de caras largas

Como se esperaba, al finalizar junio más de la mitad del sector financiero presentó sus cuentas en rojo.

En el primer semestre de 1998 el sector financiero colombiano la vio negra. Y no es para menos. Las utilidades se desplomaron en un 99% con respecto al mismo período del año anterior, la cartera vencida se disparó y la cantidad de bienes que los usuarios de crédito siguen entregando al sistema continúa en aumento.



La razón de este desempeño está, en parte, en las elevadas tasas de interés, pero también hay una clara responsabilidad de las propias entidades, que continuaron aumentando su cartera incluso cuando era claro que se avecinaba un escenario de iliquidez. Los bancos se la jugaron y perdieron. Como consecuencia, se encontraban desencajados precisamente cuando el Banco de la República redujo el nivel de los repos y modificó las condiciones de la tasa de interés interbancaria. El resultado inevitable fue el aumento sin precedentes en las tasas de interés, que a todas luces ha sido nefasto para el sector.



El deterioro general del sistema financiero es evidente. De un nivel de utilidades de $431.000 millones en junio de 1997, se pasó a sólo $58.000 millones en los primeros seis meses de este año. Esto sin incluir los $53.000 millones de pérdidas que registró la Caja Agraria en el semestre, que si se incluyeran llevaría el saldo del sector a $5.000 millones.



Tanto los bancos como las corporaciones de ahorro y vivienda presentaron utilidades como grupo durante el primer semestre, aunque menores que las del año pasado. Las cifras fueron $106.000 millones y $18.000 millones, respectivamente, frente a $275.000 millones y $75.000 millones en 1997.



Las demás entidades financieras arrojaron pérdidas en los seis meses. Las que más perdieron fueron las corporaciones financieras, que al finalizar junio presentaron un saldo en rojo de $48.000 millones, cifra que contrasta fuertemente con las utilidades de $79.000 millones que presentaban para esta misma fecha del año anterior.



El efecto de las altas tasas de interés se sintió no sólo en el margen de intermediación, sino también en la valoración de las inversiones. En el primer caso fueron muchas las entidades que tuvieron que salir al mercado a captar recursos muy por encima del costo de sus pasivos, en tanto que la valoración de las inversiones arrojó una reducción de ingresos por $73.000 millones.



Esta pérdida se da porque las entidades tienen que valorar las inversiones en su portafolio a las tasas del mercado. Si éstas son mayores que las vigentes en el momento en que se pactó la inversión, hay que hacer un ajuste por la diferencia. El ajuste va contra el estado de pérdidas y ganancias de la entidad.



La cartera, para abajo



También el deterioro de la calidad de la cartera fue arrasador. Las cifras son bastante claras. Mientras que el crecimiento de la cartera bruta parece haberse estabilizado alrededor de un 28%, la cartera vencida viene aumentando en un 42% anual, lo que lleva necesariamente a un detrimento del índice de calidad de cartera, el cual pasó de 7,4% en junio de 1997 a 8,2% junio de 1998.



El mayor crecimiento de la cartera vencida coincide claramente con el aumento en las tasas de interés y constituye un cambio frente a la tendencia que se venía observando desde mediados de 1997, dada la reducción en las tasas de interés que se presentó por esa fecha.



Los más colgados son los deudores hipotecarios, pues el monto de la cartera vencida de este tipo aumentó en un 64,6% con respecto al año anterior. No muy lejos están los deudores comerciales y de tarjetas de crédito, que aumentaron sus deudas no pagas en un 47,7% y 46,1%, respectivamente. El total de deudas vencidas de todo el sector financiero sumó $4,4 billones, lo que equivale a un aumento del 51,1% con respecto al año anterior. El resultado obvio es el aumento de los bienes entregados en dación de pago. A junio de este año, el sistema había acumulado bienes por $1,2 billones.



Vale la pena señalar dos puntos con respecto a estos bienes. Por una parte, la proporción de activos no productivos frente a la de activos productivos viene aumentando, lo cual va en contra de la vocación misma del sector financiero como intermediario de crédito, además de que vuelve al sector poco operativo. Por la otra, el valor por el cual los bienes están siendo entregados al sistema financiero suele ser inferior al valor de la deuda.



La solvencia pasa la prueba



Algo que vale la pena destacar en medio de la mala situación en que se encuentra el sector financiero es el nivel del índice de solvencia que, con la excepción la Caja Agraria y tres entidades más, está por encima del 9% que establece la Ley. Según la norma, el patrimonio técnico, es decir, el disponible para cubrir el riesgo, no puede ser menor que el 9% de los activos expuestos al riesgo, de acuerdo con una ponderación de la exposición al riesgo establecida por la Superintendencia Bancaria.



En los bancos, el promedio de solvencia es 12,1%, en las corporaciones financieras 14,5%, en las CAV 11,5%, en las compañías de financiamiento tradicionales de 15,3% y en las de leasing 19,7%, el más alto del sistema. En síntesis, todos los grupos se encuentran por encima del mínimo, en por lo menos tres puntos. La excepción está en el Banco Nacional del Comercio, Corfigan y Leasing Ganadero, con índices de 2,41%, 7,7% y 8,6%, respectivamente.



Los resultados del primer semestre fueron malos y es muy probable que esta misma tendencia se mantenga en el segundo semestre del año. El ministro de Hacienda, Juan Camilo Restrepo, ha señalado que el ajuste económico que requiere el país es fuerte y va a afectar a todos los colombianos.



Incluso en el mejor de los casos, si el ajuste tiene éxito y la economía retoma un camino de crecimiento en el curso de los próximos 18 meses, cabe esperar que el impacto de esta política se deje ver en el sector financiero. La cartera mala todavía crecerá más, lo mismo que los bienes dados en pago. No todas las empresas del sector productivo ni todas las entidades financieras sobrevivirán la etapa que viene.
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