| 10/1/1994 12:00:00 AM

Bancos en alza

Los bancos continuaron creciendo en términos. reales durante el primer semestre. DINERO presenta un ranking de desempeño y los principales agregados financieros.

Los bancos colombianos continuaron fortaleciéndose durante el primer semestre de este año, gracias a la coyuntura expansiva por la que atraviesa la economía. Las utilidades aumentaron 45% con respecto a junio del año anterior, los activos lo hicieron en un 39% y la cartera de créditos creció 45% en un año. La cartera vencida creció un 40%, o sea un porcentaje menor al del total de la cartera e igual al aumento en los activos.

Es indudable que durante el segundo semestre del año la coyuntura será diferente. La demanda agregada venía creciendo aceleradamente, tanto por el lado del gasto público, como por parte del sector privado. Estos consumos se estaban financiando con crédito abundante, doméstico y externo. Las grandes empresas estaban sustituyendo el crédito interno por recursos externos, considerablemente más baratos; por lo tanto los establecimientos financieros, particularmente los bancos, estaban colocando sus recursos en crédito de consumo, que es más rentable que el crédito corporativo, pero también más riesgoso. No obstante, como se señaló arriba, la calidad de la cartera no se estaba deteriorando.

El nuevo gobierno, que se posesionó cinco semanas después del corte semestral, entró pisando duro. Lo primero que hizo, acorde con la promesa de campaña de frenar la revaluación del peso, fue cerrar el endeudamiento externo para capital de trabajo a particulares. Al mismo tiempo se redujo el plazo para pagar importaciones de seis a cuatro meses. Inmediatamente las medidas tuvieron efecto, no sobre la tasa de cambio, sino sobre la tasa de interés, que ya venía subiendo dentro de un proceso de competencia de las entidades por recursos. Esto se refleja en los aumentos de captaciones de las corporaciones financieras (44%) y compañías de financiamiento comercial (59%), que crecieron por encima del promedio del sistema (40%) y de los bancos, cuyas captaciones sólo crecieron 31% de junio de 1993 a junio de 1994.



Es obvio que en una competencia por recursos, captan quienes ofrecen más, y los certificados de depósito a término son más competitivos que las cuentas de ahorro y en UPAC, y, obviamente, que las cuentas corrientes.

Días después de tomadas las primeras medidas, el diagnóstico del ministro de Hacienda fue que la economía estaba recalentada, aun cuando ésta continuaba abierta. Si bien es cierto que en una economía abierta el "recalentamiento" es menor en el sector de bienes transables, los bienes no transables -construcción, servicios-estaban aumentando sus precios a tasas tales que no permitían bajar la inflación del 22% alcanzado el año pasado. Era urgente "enfriar" la economía, restringiendo el endeudamiento del sector privado y frenando el gasto público. En ese sentido se tomaron medidas como las restricciones al endeudamiento externo, controles a la entrada de inversión extranjera y, además, se tomaron algunas medidas, no tan publicitadas, encaminadas a restringir la liquidez, y por ende, la oferta de crédito.

Regulaciones tales como sólo permitir un aumento de US$100 millones en el cupo de Bancoldex para financiar exportaciones en moneda extranjera (pasó de USS3S0 millones a US$450 millones, cuando Bancoldex estaba solicitando mucho más); imponer un encaje del 5% a los pasivos en moneda extranjera que computan para la posición propia de los intermediarios del mercado cambiarlo -o sea un encaje al encaje-; la disminución en el rendimiento reconocido al encaje de las corporaciones de ahorro y vivienda en el Favi; la recalificación de las entidades del sector público sobre cuyos depósitos en el sector financiero debe encajarse el 70% y no el 41%, quedando todo el sector público, incluyendo empresas de economía mixta calificadas como tal, y, finalmente, la Resolución 1980 de la Superintendencia Bancaria, que hace mucho más estrictas las provisiones sobre cartera vencida, le restan liquidez al sistema, y han incidido, en corto plazo, a aumentar mas aún la tasa de interés.

Como dice César González, presidente de la Asociación Bancaria, "el costo de la política en el corto plazo es inevitablemente un aumento en la tasa de interés. El crédito se hace más escaso y más caro". Con el aumento en las tasas de interés se aumenta el diferencial entre las tasas de rendimiento internas y externas, atrayendo capitales. Existen controles administrativos que no funcionan cuando las condiciones de mercado hacen a Colombia un país atractivo. Es peligroso entonces que el gobierno recurra a controles administrativos a la tasa de interés, que además de no funcionar, distorsionan totalmente el mercado financiero y provocan la desintermediación.

No hay que olvidar tampoco el instrumento con que cuenta el gobierno que son los encajes. "Mientras existan encajes del 41%, en Colombia, las tasas de interés no serán un precio de mercado, sino un instrumento cíe política", advierte González. El sector financiero teme que si los medios de pago no se ajustan al corredor monetario, la Junta del Banco de la República opte por imponer un encaje marginal del 100%, para acabar de enfrié r la economía, aunque todos los anuncios del gobierno han sido en el sentido de que en el mediano plazo habrá que disminuir los niveles de encaje, que hoy en día son de los más altos del mundo. "El promedio ponderado de los encajes en Colombia es del 50%, cuando el promedio mundial es del 10%. Aquí no son altos por seguridad sino porque se han utilizado siempre como un instrumento de política monetaria para controlar la inflacion", dice Jesús Villamizar, presidente del Banco Ganadero, el más grande del país.

También hay temores de que se vuelvan a poner de moda las inversiones forzosas, para financiar, por ejemplo, programas como la vivienda de interés social o la recuperación del agro. Aunque este último temor no se ha expresado en voz alta, no deja de flotar en el ambiente.

La restricción al crédito externo significa evidentemente una menor competencia para el sector financiero, pero no es la panacea, porque evidentemente no hay "males". . El sector financiero colombiano goza de excelente salud y no necesita protección para arrojar tasas de rentabilidad patrimonial superiores al 99 en el primer semestre del año. "Los colombianos son muy particulares", dice Jesús Villamizar; "cuando presienten una restriccion en el crédito inmediatamente disminuyen las solicitudes, de ahí que no haya mayor congestión".

De todas maneras el Banco Ganadero acaba de emitir bonos en el exterior por US$12S millones para establecer una línea de crédito interna en dólares, a plazos superiores a cinco años, y solamente para inversión.

Cesar González sostiene que no aumentarán los márgenes de intermediación, porque hay una enorme competencia por los recursos, lo que elevará las tasas de captación. Este proceso será liderado probablemente por el gobierno que saldrá a captar con OMAs, para ajustarse al corredor monetario, y con Títulos de Tesorería, para recoger la liquidez adicional que están introduciendo al mercado las operaciones de sostenimiento de la tasa de cambio que está haciendo la Tesorería General de la Nación. "Ese tipo de operaciones tiene un sobrecosto que es la alta tasa con que se realizaron en 1991 y 1992. Es una herida autoinflingida por las mismas autoridades monetarias concluye González.



Por su parte, la Superintendencia Bancaria está trabajando en cuatro frentes, bajo la dirección de Jorge Castellano s. El primero es el fortalecimiento patrimonial de las entidades, dictado en las normas de aumento de la relación patrimonio técnico; activos de riesgo, que nuevamente aumentará a partir del primero de enero de 1996. El segundo campo se refiere a la metodología de las provisiones para cartera vencida, que también fortalece patrimonialmente a las entidades, porque a pesar de que las oblga a mostrar resultados menos buenos en los estarlos de pérdidas y ganancias, los recursos provisionados no son un gasto sino que permanecen en el patrimonio. Standars & Poors, en una evaluación hecha al sistema financiero colombiano, dictaminó que el sistema de provisiones era demasiado laxo. En ese sentido, después de un proceso de consulta con los gremios financieros, se expidió la Resolución 1980, que divide a la cartera en tres grandes grupos; hipotecaria, de consumo y comercial. Los plazos para aprovisionar los vencimientos varían con el tipo de cartera y el tipo de garantía. De todas maneras, vencimientos superiores a doce meses deben aprovisionarse en su totalidad netos de garantía, y a los veinticuatro meses debe aprovisionarse la totalidad del crédito, independientemente de la garantía. Anteriormente la cartera se calificaba como irrecuperable sólo después de 18 meses. Otro cambio importante es que después de tres meses de que se ha incumplido el pago de un crédito, debe dejar de causarse intereses sobre el mismo, y reversas en el estado de pérdidas y ganancias los intereses causados y no pagados hasta ese momento. Con ello se acaba una práctica que inflaba las utilidades de los establecimiento financieros, que era causar intereses de mora sobre créditos vencidos. Otra cosa es que se cobren, pero bajo la nueva reglamentación aparecen en los ingresos cuando físicamente se hayan realizado.

Otro cambio al que aspira Castellanos es a que los bancos presten recursos basados más en la viabilidad financiera de los proyectos, que en las garantías. "En los países en desarrollo es muy difícil recuperar las garantías. Los banqueros deben fijarse más en la recuperabilidad de las garantías y en el flujo de fondos del proyecto por financiar" dice Castellanos.



La Superintendencia también está planeando darle mayor transparencia al mercado, a través de la publicación periódica de los coeficientes de riesgo de los deudores. "Si una entidad financiera califica como categoría D (difícil cobro) o E (irrecuperable) a un riesgo, el resto de entidades financieras deberán otorgarle la misma calificación a ese riesgo, a menos que demuestren que con ellos el deudor ha cumplido". explica Castellanos.



El cuarto campo de acción de la Superhancaria será simplificar los procedimientos de información requerida por la entidad a los vigilados. "La función de la Superintendencia es garantizar Lt solvencia del sistema como ente que maneja el ahorro público. No debe ser coadministrador de los intermediarios'. dice Castellanos.

En síntesis, como dice César González "lo que viene ahora con el enfriamiento de la economía será un menor dinamismo en el crecimiento del sector financiero; ello no significa, de ninguna manera, pérdida de solidez, de rentabilidad o de visión estratégica. Seguimos en la jugada".
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