| 5/15/2009 12:00:00 AM

Bancarización: sigue su avance

El acceso a los servicios financieros de cada vez más población es una gran oportunidad de negocio para la banca. Hay factores estructurales que deben seguir avanzando.

Apesar de la contracción de la economía y la desaceleración de la cartera, la banca sigue trabajando intensamente en llegar a cada vez más hogares y empresas. Una muestra de esto es que la cartera de microcrédito crece en la actualidad al 60%, mientras la demanda por crédito de consumo es cada vez menor.

Según Asobancaria, en el último año se vincularon a la banca 689.929 colombianos mayores de edad y más de 100.000 empresas. Con esto ya son tres millones de personas más que han ingresado a la banca por primera vez desde julio de 2006, logrando que hoy el 55,6% de la población adulta esté bancarizada (alrededor de 15,8 millones). En 2002, el nivel de bancarización era apenas del 39%.

Además, con la bancarización de más de dos millones de beneficiarios del programa Familias en Acción, estas cifras tendrán un gran impulso. El proceso, que hace parte del Programa de Banca de las Oportunidades del Gobierno, será ejecutado por la Unión temporal constituida por Assenda (empresa de Carvajal) y el Banco Agrario de Colombia, la entidad con la mayor cartera de microcrédito del país.

Para esto, el banco estatal implementó las cuentas de ahorro electrónicas, que permiten dos retiros y una consulta de saldo gratis al mes, no tienen cuota de manejo, generan rendimientos financieros y adicionalmente están exentas del 4x1.000. Además, dispuso una extensa red de 1.094 cajeros automáticos propios y de la Red Verde Servibanca, 228 Corresponsales no Bancarios, 125 cajas extendidas, 735 oficinas y establecimientos de comercio, como Éxito, Alkosto, Olímpica, Surtimax y Giros y Finanzas, para hacer los pagos de los subsidios o compras. El proceso de legalizar las cuentas y la capacitación sobre el uso de la tarjeta débito lo realizará Assenda en cuatro etapas que comenzarán a partir del próximo 22 de mayo y se extenderán hasta septiembre.

Sin embargo, los niveles de bancarización en el país aún son muy bajos. A pesar de los avances en los últimos años, hoy Colombia solo tiene una profundización de los créditos del 19% y del 22% en los depósitos, cifras muy distantes respecto a otros países de la región y el mundo.

Para lograr mayores avances es necesario, según los banqueros, seguir trabajando en un marco regulatorio más adecuado que elimine algunas barreras que persisten, como el impuesto a las transacciones financieras (4x1000) y el límite de usura del microcrédito, entre otros factores.

Más jugadores

Otro de los grandes jugadores en este negocio es el BCSC, la entidad bancaria del Grupo Social. Este es el banco privado más grande en microcrédito con alrededor de un 20% de la participación de este mercado. Es uno de los casos más exitosos en materia de bancarización pues desde su creación hace más de 90 años ha orientado su actividad hacia la provisión de servicios financieros a los segmentos de más bajos ingresos de la población. Alrededor de una tercera parte de sus clientes gana menos de un salario mínimo y otro 18% gana menos de dos mínimos.

De los $2,8 billones desembolsados el año pasado, la mitad fue para microcrédito, Pymes y vivienda no Vis y tuvo alrededor de 40.000 vinculados por primera vez. De hecho, cuenta con cerca de 870.000 microempresarios vinculados que representan el 20% de sus clientes totales.

A dicho mercado han ingresado recientemente entidades especializadas en este segmento, como Bancamía, Procredit y se habla de la posible entrada del Grameen Bank, el banco de los pobres de Muhhamad Yunus.

Bancamía, producto de la unión de la Fundación BBVA para las microfinanzas y la Corporación Mundial de la Mujer, una ONG muy exitosa en este segmento, ha abierto 19 nuevas oficinas, para un total de 87 en 15 departamentos y 287 municipios en los seis meses que lleva operando como Banco.

Según María Mercedes Gómez, presidente de la entidad, están otorgando alrededor de 808 créditos diariamente, de un promedio de $1,76 millones, de los cuales el 64% tienen con nosotros su primera operación de crédito formal.

Otro factor que ha permitido el avance de la bancarización es el ingreso de las grandes entidades bancarias del país, como el Bancolombia y el Banco de Bogotá a este nicho de mercado.

Bancolombia, por ejemplo, evidencia grandes avances en materia de bancarización. En solo tres años ya canalizan más del 20% de las remesas que se pagan en Colombia, el 40% en algunas zonas como el Eje Cafetero y el Valle del Cauca. Ha emitido más de 600.000 pólizas con un promedio de $21 millones para clientes que no habían tenido seguro de vida y colocado más de un millón de tarjetas de crédito a través de una alianza con almacenes Éxito. Además, con sus Puntos de Atención Móviles, PAM (asesores comerciales que visitan regularmente a los clientes desde una sucursal de una población cercana), y los Corresponsales No Bancarios han llegado a más de 200 poblaciones nuevas en 22 departamentos. Con esto, la entidad llega hoy al 15% de los municipios del país.

Además, tienen un modelo de atención especial para Microempresarios en cinco ciudades donde los atienden directamente en sus instalaciones y les ayudan a construir su información financiera. Hoy tienen 20.000 clientes con créditos de un poco más de $2 millones en promedio. "Bancolombia adoptó y mejoró el esquema de instituciones más tradicionales en microcrédito, implementando sus técnicas de gestión comercial y de riesgo, pero con un portafolio más integral al adicionarle productos de ahorro, transacción, protección y previsión", afirma Santiago Pérez, vicepresidente de personas de Bancolombia.

Para Liliana Giraldo Marín, gerente de microfinanzas del Banco de Bogotá, incursionar en mercados informales constituye una oportunidad de diversificar el negocio, lograr participación en el mercado, innovar en nuevos modelos y procesos para la atención y aprobación de créditos pequeños pero rentables, y representa además la posibilidad de estar a la vanguardia de las tendencias del mercado nacional e internacional con una tecnología que ha demostrado ser sostenible y rentable a nivel internacional. El banco inició desde hace un año el programa de Microfinanzas con la participación activa de Usaid, agencia del Gobierno de los Estados Unidos.

A medio camino

Aunque el Gobierno ha dado pasos importantes, como permitir el cobro de tasas diferenciales y comisiones, cuentas de ahorro electrónicas con menos requisitos y los corresponsales no bancarios, hay que seguir avanzando en la creación de las condiciones para masificar el negocio.

La bancarización se logrará en la medida que sea un negocio interesante para todos. Por esto, para las personas no debe ser algo impuesto ni agresivo. La población tiene que sentir que es una solución a sus necesidades y no una complicación. Y, además, tiene que ser algo rentable para la banca para que sea autosostenible y replicable a gran escala.

Por esto, los banqueros insisten en poder tener una tasa de interés que esté en línea con el riesgo asumido, la siniestralidad y los costos asociados para proveer este servicio. Por tanto, buscan que se eliminen los controles a las tasas de interés (el límite de usura) que en lugar de proteger a los sectores más bajos de la población, los privan de poder acceder a fuentes de financiación más seguras y mucho más baratas que otras alternativas, como el crédito extrabancario, prenderías y gota a gota, que pueden cobrar tasas de hasta el 300%. A su vez, el gravamen a los movimientos financieros también ha desacelerado el desarrollo de los medios de pago que reemplazan el efectivo. Además, estiman que hay que unificar las condiciones entre los actores financieros y no financieros como ONGs y fondos de empleados, que al no ser regulados tienen reglas de juego distintas.

Por su parte, los bancos tienen el reto de lograr una mayor eficiencia a través de innovación tecnológica en productos y canales virtuales (telefonía celular, monederos electrónicos, tarjetas de distribución, botones de pago, domiciliaciones) que les permita poder llegar a cada vez más personas. Para esto tendrán que educar a sus clientes en el conocimiento de los productos y en el uso de canales.

En fin, el acceso de los servicios financieros a toda la población, especialmente la de menores ingresos, es un medio para enfrentar la pobreza y promover el desarrollo, pero también deber ser una oportunidad de negocio con un claro gana-gana para todos.

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