Bancafé, entre la espada y la pared

| 8/3/2001 12:00:00 AM

Bancafé, entre la espada y la pared

Si se detiene la privatización de Bancafé, los recursos para su sostenimiento tendrán que salir del bolsillo de todos los colombianos.

Justo cuando el gobierno está en los últimos detalles para la privatización de Bancafé, el contralor general de la Nación, Carlos Ossa, lanza un grito de protesta en contra de la decisión de vender el banco. La razón, "con la venta, el gobierno no podrá recuperar los $1,5 billones que ha invertido en su salvamento". Pero aquí no se detienen los reparos del Contralor. De acuerdo con Ossa, el banco debe venderse cuando haya compradores, no por la imposición del FMI y, además, la venta podría aumentar la concentración en el sector financiero, lo cual no es conveniente.

El gobierno, por su parte, tiene respuestas para estas objeciones y las otras tantas del Contralor. Pero la más importante es la relacionada con la sostenibilidad del banco hacia adelante. Para que el banco sea viable hay que capitalizarlo, lo cual correría por cuenta del gobierno en caso de no venderlo.



Aunque Bancafé es el segundo banco del país en activos, la composición de los mismos, en su mayoría bonos de Fogafin que no exigen patrimonio, hace que su patrimonio sea pequeño. Por esta razón, mientras que para mantener el mínimo de solvencia (9%) solo requiere un capital de $380.000 millones, para convertir los activos en cartera necesita un patrimonio muy superior a los $900.000 millones.



El capital del banco asciende a $440.000 millones, de los cuales $180.000 millones son bonos Fogafin y $250.000 millones están representados por capital garantía, cuyo valor económico es igual a cero. Para dejar el banco con un patrimonio en firme, la administración está proponiendo sacar del balance las provisiones de pensiones y llevarlas al patrimonio. Las pensiones serían entonces asumidas por el gobierno con el producto de la venta. La idea es que esto se haga en el momento en que se concrete la venta. El precio base para la venta es alrededor de los $430.000 millones, que es el valor patrimonial actual. En la venta estarían incluidos el Banco Internacional de Miami, Bancafé Panamá y Fiducafé. Hasta el momento, el BBVA y el Citibank han mostrado interés por el banco.



La decisión de privatizar Bancafé se tomó en octubre de 1999, cuando el banco pasó a ser propiedad de Fogafin. El Fondo Nacional del Café, su antiguo dueño, no tuvo los $600.000 millones que se necesitaban para capitalizarlo y Fogafin puso la plata. En esta operación, la participación del FNC se redujo a menos del 1%.



Una vez en manos de Fogafin, los directivos de la entidad tomaron la decisión de cambiar la administración del banco y prepararlo para su venta entre septiembre y octubre de 2001. Se inició así un proceso de reestructuración administrativa y financiera bajo la asesoría de McKinsey, que se extendió de diciembre de 1999 a abril de 2001 con resultados positivos en varios frentes.



El mayor de todos los logros fue la actualización tecnológica del banco. La contabilidad manual fue eliminada, hoy todo el sistema de operaciones está integrado. El salto tecnológico fue tan grande que hoy el banco está en capacidad de ofrecer productos a sus clientes que no existen en el mercado. Muy pronto lanzará un sistema denominado "Escribano", el cual ya ha empezado a experimentarse con las compras cafeteras. Tiene la particularidad de que es muy transaccional y para utilizarlo solo se requiere la identificación de la persona mediante su huella digital.



La venta de Bancafé es una necesidad. El gobierno no solo no cuenta con los recursos para capitalizarlo, sino que mientras el banco siga siendo público existe la posibilidad de que se utilice como instrumento de política económica, llevándolo a una nueva quiebra.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.