Banca de fomento al tablero

| 10/27/2000 12:00:00 AM

Banca de fomento al tablero

Se está discutiendo la posibilidad de crear un gran megabanco de segundo piso. ¿Cuál es el verdadero problema?

La banca de segundo piso está en revisión. Después de más de una década de existencia, el modelo de fomento en que se basó la creación de entidades como Bancoldex, el IFI o Finagro empieza a dar muestras de desgaste: las instituciones mantienen altos costos operativos, la colocación de créditos ha decrecido y las entidades no están generando el impacto esperado sobre el desarrollo de la economía.

Si bien es cierto que el primer aspecto, los costos de operación, es el que más preocupa al gobierno (el funcionamiento de todos los bancos de segundo piso equivale al 0,1% del PIB) y el que lo impulsa a pensar en unificar todas las entidades en una sola gran institución, la discusión sobre el futuro de estos bancos es mucho más compleja.



Por una parte, los bancos de segundo piso no han sido ajenos a los problemas del sector público. En casos ya conocidos, sus recursos no han llegado con transparencia a los sectores económicos o se han destinado a proyectos de poco éxito, como ocurrió con el portafolio de inversiones del IFI. De otra parte, el objeto de su ejercicio está siendo cuestionado. En los últimos dos años, la capacidad de irrigar recursos no respondió a las necesidades de una economía en plena recesión: la cartera del segundo piso se redujo más que el mismo sistema financiero en su conjunto. Mientras que en 1996, el 27% de los recursos provenía de los bancos de fomento, hoy apenas llegan al 19% frente al total de la cartera del sistema financiero.



El modelo necesita revisión



Según algunos analistas, el actual modelo de banca de segundo piso, en el que gobierno garantiza por medio de instituciones una oferta suficiente de recursos, se agotó y debe ser reinventado.



Los obstáculos de este modelo son varios. En primer lugar, hay fallas en el proceso. Los bancos de segundo piso se fondean mediante captaciones en el mercado público o préstamos de entidades multilaterales y les entregan los recursos a los bancos comerciales para que estas entidades otorguen los créditos a los beneficiarios finales, administren y asuman los riesgos. Como en muchos casos los proyectos que buscan financiación tienen alto riesgo, los bancos comerciales frenan el proceso porque para ellos definitivamente no es rentable financiarlos. Además, los costos de los créditos llegan al usuario final a tasas del DTF más 5 ó 6 puntos en promedio, lo que no refleja el objetivo de la banca de fomento de facilitar que las nuevas empresas salgan adelante.



De todo este proceso ha surgido una lección. El verdadero desarrollo empresarial no se financia con crédito de fomento y menos cuando este tiene que pasar por los bancos comerciales. Hoy, los proyectos de alto impacto se financian con capital de riesgo. El modelo consiste en apostarle al futuro y asumir riesgos con la expectativa de altos retornos. La banca de fomento no permite que esto suceda. No obstante, hoy no existen los mecanismos para que se conformen fondos de riesgo. No se han creado las estructuras que den incentivos a los inversionistas y confianza sobre la diversificación del portafolio.



El gobierno propone



La razones anteriores han obligado al gobierno a revisar el tema. Una de las propuestas, que aún está en borrador, apunta a la fusión de las entidades en una sola organización, es decir, se crearía un megabanco que administraría diversos fondos, cada uno con vocación y destinación especiales. Esta posible entidad incluiría Bancoldex, Finagro, IFI y Findeter.



Para el gobierno no tiene sentido que haya seis instituciones de segundo piso para cumplir la misma actividad. La única diferencia es que cada uno atiende un sector de la economía diferente: Bancoldex al sector exportador, Finagro al sector agropecuario, Findeter a los proyectos de desarrollo departamental y municipal, Fonade al desarrollo y el IFI a la industria y el comercio.



Adicionalmente, podría traer beneficios en materia de financiación externa. Contar con un solo banco de segundo piso daría como resultado una entidad mucho más sólida (el patrimonio conjunto de todas las entidades es de $3 billones). Sería la institución financiera más grande de Colombia, lo que la convertiría en un fuerte interlocutor ante la banca multilateral en la consecución de préstamos.



Pero un proceso de fusión, sin embargo, presenta serios peligros. "El crédito de fomento a la industria y el agropecuario son definitivamente líneas distintas, requieren políticas particulares y personal especializado. Es necesario tener cuidado con esto de la fusión", piensa Francisco Azuero, director de la Especialización en Banca de la Universidad de Los Andes. En la misma línea, César Pardo, presidente de Finagro, opina que el gobierno debería retomar el proyecto que le "tumbó" la Corte Constitucional y que planteaba la unificación pero dejando de lado a Bancoldex y Finagro por tratarse de sectores de punta.



Sin embargo, ambos coinciden en que más allá de la discusión por la forma, es necesario fijarse en el modelo de fomento y preguntarse cuál es el patrón de banca de desarrollo, como instrumento de política económica, que el país requiere.



El proceso de fusión tendría un riesgo adicional: bancos con un patrimonio sólido como Bancoldex (de $1,1 billón) terminarían cubriendo la cartera mala de entidades como el IFI ($113.444 millones).



La solución sería que el gobierno saneara las entidades o colocara esos activos "malos" en fondos colectores antes de realizar cualquier proceso de fusión.



En la mayoría de los países se ha aplicado el modelo de un solo banco, como en Brasil y Chile. Sin embargo, los países que tienen una elevada participación en el comercio internacional han necesitado y aún mantienen fuertes entidades de financiación del comercio exterior.



Otras formas de financiación



La unificación de la banca de segundo piso no es el único mecanismo a la vista para hacer más eficiente la irrigación de recursos para grandes proyectos de desarrollo. Incluyendo el capital de riesgo, una tercera opción es la del mercado de capitales. Para Augusto Acosta, presidente de la Bolsa de Bogotá, "la banca de fomento y el mercado de capitales podrían ser complementarios".



La estrategia completa de fomento debería incluir la discusión sobre cómo desarrollar un verdadero mercado de capitales que permita esos deseados desarrollos, además de otras sobre el fortalecimiento del capital de riesgo.



Ello requiere beneficios tributarios para nuevos fondos de capital de riesgo, atractivos para la inversión extranjera y estímulos para que las empresas medianas acudan a las bolsas para obtener recursos de capital.



La propuesta

Crear una sola entidad que agrupe al IFI, Bancoldex, Finagro, Findeter... todos los bancos de segundo piso en un solo megabanco que reduzca costos de funcionamiento.



El problema



El modelo de los bancos de fomento llegó a un nivel de agotamiento. No están creciendo y su impacto sobre el desarrollo empresarial no es el esperado.



Soluciones de fondo



El gran banco de fomento tiene muchos riesgos. Uno de ellos es juntar patrimonios sólidos y carteras sanas con entidades en dificultades.



Otro tema de discusión es que, más que bancos de segundo piso, el país necesita un verdadero modelo de capital de riesgo.
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