| 10/12/2007 12:00:00 AM

Banca: en alerta amarilla

Aunque la cartera de consumo riesgosa se mantiene en niveles aceptables, su aumento y posible deterioro ante un alza de las tasas de interés ha encendido las alarmas. Hay que hacerle un mayor seguimiento. El crecimiento del crédito debería moderarse.

A pesar del aumento de las tasas de interés, el crédito de consumo continúa creciendo a tasas históricamente altas. En agosto de 2007, la cartera de consumo creció un 42,6% anual con lo cual completó tres años con crecimientos superiores al 30% y 19 meses con aumentos superiores al 40%.

Sin embargo, desde hace algunos meses la cartera vencida de consumo comenzó a crecer a unas tasas mucho mayores que el ritmo de colocación de este tipo de crédito. Desde noviembre del año anterior esta ha crecido a tasas alrededor del 60%. En agosto, el aumento fue del 67,8%, lo cual ha empezado a causar un leve deterioro en la calidad de la cartera. El aumento de la cartera riesgosa encendió la discusión entre el Emisor, algunos gremios y la banca privada.

El Banco de la República fue el primero en prender las alarmas pues considera que este cambio de tendencia significa que la banca está llegando cada vez más a gente cuya capacidad de pago no es la mejor para poder sostener el ritmo de crecimiento de su cartera. Y, por esto, ha hecho un llamado a un mayor monitoreo y una mejor evaluación de los desembolsos de crédito de consumo por parte de los banqueros. "Estamos en un buen ciclo donde las cosas andan muy bien. El peligro es que ante esta coyuntura se flexibilicen las políticas de otorgamiento de crédito. Por tanto, no nos podemos descuidar, pues hay que estar siempre preparados ante un posible cambio en el entorno macroeconómico. Hay que hacer un seguimiento muy estricto de la cartera", afirma Dairo Estrada, director del departamento de estabilidad financiera del Banco de la República.

Para Anif, este ciclo de fuerte crecimiento del crédito coincide con un periodo de post-fusiones y adquisiciones bancarias que inducen políticas de crédito más agresivas para mantener las cuotas de mercado y justificar las operaciones. Y otros analistas han recordado el peligro de esta situación, pues antes de la crisis de finales de los 90 se produjo también un auge de la cartera de crédito.

Por su parte, los banqueros consideran que el crecimiento de la cartera ha sido un proceso controlado que está muy lejos de salirse de sus manos y no creen estar en una situación de precrisis. "Hasta el momento no se ha presentado un deterioro significativo en los índices de morosidad que nos lleve a tener una preocupación especial por este tema. Sin embargo, se están siguiendo detalladamente algunas alertas sobre el crecimiento del consumo en el país y el de la cartera otorgada para este destino", afirma Juan Carlos Mora, vicepresidente de riesgo de Bancolombia.

Además, la mayoría de banqueros está de acuerdo en que hay una diferencia fundamental con el auge de los 90 que se originó en la cartera hipotecaria que pesa más en el ingreso de las familias. El de hoy se genera en el consumo, haciendo que la relación de Cartera/PIB sea aún muy baja (cerca del 30%) y que no haya señales de sobreendeudamiento. Además, el sistema financiero está mejor preparado, con mejores herramientas de gestión de riesgo y unas mayores provisiones. Es más, para Alberto Oviedo, vicepresidente de riesgo del BBVA, el leve deterioro de la cartera es una consecuencia natural del proceso de bancarización, el cual debe proseguir.

Señales de alerta
En su último Reporte de Estabilidad Financiera, el Banco de la República se mostró preocupado por el cambio de algunas tendencias que muestran un panorama menos positivo en la dinámica de la deuda de los hogares.

Desde 2002, la cartera había venido creciendo y la cartera riesgosa (con calificación diferente de A) había venido decreciendo. Sin embargo, a partir de 2006, la cartera que presenta algún grado de incumplimiento comenzó a crecer más rápidamente que la total. Especialmente la de tarjetas de crédito, que pasó de tener un indicador de calidad de 5,9% en 2005 a 7,4% en 2006. Mientras que el deterioro de la cartera de automóviles no fue tan alto. Con esto, el índice de cartera riesgosa para la cartera de consumo total paso de 6,7% a 8% durante el último año.

Si bien el deterioro de la cartera aún está en niveles razonables, al Banco le preocupa este giro en las variables, dado que espera que la carga financiera de los hogares - el pago de interés de deuda sobre su ingreso disponible - se incremente. Si bien esta se encuentra en un nivel bajo (6%), en comparación a los momentos previos a la crisis financiera, cuando alcanzó el 15%, el Banco considera que podría aumentar ante las mayores tasas de interés y a unos salarios estables en términos reales, lo que generaría presiones adicionales a las familias por mantener sus pagos con el sector financiero.

"El crecimiento del consumo sin un sustento firme en la situación financiera de los hogares puede comprometer eventualmente la capacidad de pago de las carteras de consumo e hipotecaria, vulnerando la estabilidad del sistema financiero. Es importante que la dinámica de la cartera de consumo conduzca a un mayor seguimiento que mida de forma eficiente el riesgo crediticio y a una mejor selección de sus deudores", afirma el emisor en su Reporte de Estabilidad de septiembre.

Por otra parte, este crecimiento de la cartera riesgosa ha hecho que el nivel de cubrimiento de la cartera total haya comenzado a disminuir al pasar del 146,4% al 130,7% en un año, casi 16 puntos porcentuales menos, aunque aún se mantiene en niveles altos.

Siguen bancarizando
Si bien todo esto ha hecho que el indicador de la calidad de la cartera de consumo presente el deterioro más pronunciado, al pasar de 4,5% a 5,4% durante el ultimo año, aún sigue siendo bajo. Además, para los banqueros es un aumento marginal frente al fuerte incremento de la cartera comercial del 43%. "Es más razonable, para el negocio, una cartera total un 28% mayor con un deterioro razonable que no haber tenido este crecimiento" afirma Oviedo, para quien hay que continuar con el proceso de bancarización.

La cartera de consumo pasó de un nivel de $5 billones en 2002 a $32 billones en agosto de 2007, con lo que se superan los niveles de crédito comercial a PIB existentes antes de la crisis. Hoy, esta relación está alrededor del 9% mientras que en la crisis era del 8%. Si bien ha crecido aceleradamente, en otros países esa relación es mucho más alta. Esto también permitió ampliar el número de deudores de la cartera de consumo. En diciembre de 2006 alcanzó los 4,1 millones, un 50% más de usuarios que en diciembre de 2002 y 1,5 veces los usuarios de 2004.

Es más, consideran que si bien en los segmentos medios y altos pudo haber subido la carga financiera, en los ingresos bajos pudo haber caído el servicio de la deuda, pues se desplazó a los agiotistas.

Sin embargo, los banqueros son conscientes de que el ritmo de crecimiento debería moderarse y por esto es que hacia delante serán más selectivos en el otorgamiento del crédito. Según Orlando Forero, vicepresidente comercial del Banco AV Villas, "estamos reenfocando nuestros modelos a la mejor selección de clientes, con el fin de seguir irrigando prudentemente crédito de consumo e hipotecario a las familias. Hemos hecho ajustes a los perfiles de riesgo, para sólo seguir atendiendo a los clientes con los menores riesgos".

"Lo anterior, en ningún caso, significará una restricción al crédito, el cual esperamos siga con una dinámica normal", afirma el vocero de Bancolombia, para quien hay que continuar bancarizando prudentemente. "En aras de poder realizar las verificaciones sobre los ingresos del cliente, seguramente se va a solicitar más información y hacer una verificación más detallada de la misma, con lo cual buscaremos aproximarnos de una mejor forma al ingreso disponible de los clientes", agregó Mora.

Los banqueros se enfocarán, además, en realizar una mejor gestión de cobranza y de seguimiento a la cartera para detectar fuentes de posible deterioro, para lo cual hoy cuentan con modelos estadísticos más avanzados para hacer el control y predecir el comportamiento a grandes masas de cartera y/o grupos especiales de clientes.

Estas herramientas deberían también permitir sacar productos más particularizados y adecuados al flujo de caja de los clientes para seguir llegando a nuevos segmentos donde la banca tradicionalmente no ha llegado. El mercado va a tener que seguir desarrollándose y sofisticándose.

Es claro que los banqueros pretenden seguir con su proceso de bancarización y otorgando crédito, aunque a una menor velocidad. A su favor tienen un sistema sano con unos altos niveles de provisiones. Las provisiones para la cartera de consumo han aumentado un 83,7% y las totales un 33,3%. Sin embargo, los banqueros tendrán que seguir haciendo esfuerzos en este frente. Más aún con la entrada en vigencia en julio de 2007 del Sistema de Administración del Riesgo Crediticio (Sarc) para la cartera comercial, el cual ya incorpora el componente anticíclico. Ahorrar en las épocas buenas para estar preparados ante un cambio del entorno, aprovechando el momento de expansión de la economía. Se prevé que a mediados del próximo año se incorpore este sistema para la cartera de consumo.

Ante el aumento de las tasas de interés, que encarecerá los nuevos créditos y podría traer un mayor costo financiero para los hogares, es previsible que el crédito se desacelere y que la cartera vencida aumente. Según el grupo de investigaciones del BBVA el crédito total reducirá su dinamismo a tasas cercanas a 21% para finales de 2007. Entre más aceleradamente caiga el crecimiento de la cartera, el indicador de calidad de la cartera va a seguir subiendo. Por esto, los banqueros tienen el reto de seguir bancarizando a más colombianos sin endeudarlos excesivamente.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?