| 9/4/2009 12:00:00 AM

Alfabetización financiera: una tarea conjunta

Aumentar el conocimiento financiero del grueso de la población debe ser un esfuerzo de todos: sector financiero, gobierno, reguladores y, en general, de toda la sociedad.

Más de un millón de estadounidenses perdieron su casa con la crisis subprime, alrededor de 450 mil colombianos fueron víctimas de las pirámides y más de 20 mil grandes inversionistas fueron estafados por Bernard Madoff. ¿Cómo se explica que alguien se endeude por encima de sus capacidades e incluso venda su casa para meterse en una pirámide o en un fondo de inversión que parece dar rendimientos eternos? Por un lado, la falta de regulación se ha dado como explicación para la crisis de los créditos subprime en Estados Unidos, el caso de las pirámides en Colombia y el del fondo de inversión de Madoff, el millonario estadounidense que estafó miles de clientes en varios países. Pero, por otro, también podría haber un factor común adicional: el alto grado de analfabetismo financiero de la mayor parte de la población. "Curiosamente, inversionistas populares como los que fueron víctimas de las 'pirámides' no se comportaron muy diferente a los millonarios que fueron estafados por Madoff, entre los que se encontraban varios destacados asesores financieros y el Banco Santander", afirma Rudolf Hommes, ex ministro de Hacienda. La explicación del analista a esta coincidencia es que, "si bien el grado de analfabetismo financiero decrece rápidamente con el nivel de educación y con el nivel de ingreso, el desconocimiento de algunos temas parece ser bastante generalizado".

El escaso conocimiento de temas financieros tiene un efecto perjudicial sobre las finanzas de la población y puede ser la causa de los bajos niveles de ahorro que hay en Colombia, el sobreendeudamiento, la alta presencia de sistemas informales de crédito, la realización de inversiones riesgosas y no seguras, y la mayor exposición al enfrentar emergencias por un manejo inadecuado de sus riesgos, afirma Alejandra Díaz, coordinadora del comité de microseguros de Fasecolda. Además, podría ser una de las causas del bajo uso de los servicios financieros en el país, agrega.

Por esto, tanto en el mundo como en Colombia, la importancia de la educación financiera toma cada vez más fuerza. Por el momento, en el país hay esfuerzos aislados orientados a satisfacer las necesidades de las diferentes entidades y gremios que los promueven. El Banco de la República busca difundir su papel como banquero central y explicar la racionalidad detrás de las decisiones de la política monetaria; Fasecolda, generar una mayor conciencia sobre los riesgos, su administración y la percepción sobre los seguros; la Bolsa de Valores de Colombia, promover la cultura bursátil y la Asobancaria, en asocio con el Plan Padrino de la Presidencia de la República, tiene como objetivo aumentar la cobertura y mejoramiento de la infraestructura educativa en municipios de extrema pobreza.

Pero, desde hace cuatro meses, a raíz de un encuentro promovido por la revista Dinero sobre este tema, comenzó a conformarse un grupo de educación financiera y económica cuyo objetivo es dejar de actuar por separado y comenzar a unir esfuerzos y crear sinergias. También se está en acercamientos para que el Ministerio de Educación se vincule activamente a este grupo para estructurar un proyecto que convierta la educación financiera en materia obligatoria en el pénsum escolar. En el grupo participan el Banco de la República, la mayoría de gremios del sector, como Asobancaria, Fasecolda, Asofiduciarias, Asobolsa y AFIC; e importantes instituciones como el Autorregulador del Mercado de Valores (AMV), la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) y la misma Superintendencia Financiera.

Las experiencias

El programa del Emisor, El Banco de la República en las aulas, es uno de los más reconocidos por su enfoque didáctico. El Banco central creó, con el apoyo de Maloka, la sala Exhibición Monetaria Interactiva (EMI), la cual presenta en sus salas temas relacionados con el dinero, la inflación, las tasas de interés, los bancos y la política monetaria, a la vez que hace un recorrido por el área de producción de billetes para aprender sobre su evolución y características de seguridad. El Banco también tiene un concurso estudiantil de ensayos sobre temas económicos para estudiantes de los últimos grados de bachillerato, el cual, en su cuarta versión, tendrá como tema central el por qué es importante mantener las tasas de interés bajas, y otro concurso de ponencias de estudiantes de economía que inicia su séptima edición.

Otra experiencia que por su efectividad se está convirtiendo en referente es el programa que desde hace más de un año desarrollan Fasecolda y su fundación Fundaseg con el apoyo del Sena. El programa, que es una adaptación del programa global de educación financiera del Microfinance Opportunities y Freedom from Hunger, dos ONG especializadas en el tema, se basa en la propia experiencia de los participantes y en la autorreflexión. En los talleres, que se hacen gratuitamente y duran entre 2 y 14 horas, se invita a reflexionar a los participantes sobre sus prácticas frente a los riesgos y a identificar las ventajas y desventajas de las diferentes estrategias financieras para responder a las emergencias. Según Fasecolda, de los más de 2.000 alumnos que se han capacitado entre febrero y agosto en Bogotá, el 98% ha manifestado su aceptación por el contenido y la metodología. A partir de septiembre se ofrecerá en Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena y Bucaramanga.

Adicionalmente, el gremio acaba de recibir un reconocimiento del Microinsurance Innovation Facility, de la OIT, y de la Fundación Gates, para desarrollar la educación financiera a través de la radio y de juegos como Monopolio. Según Fasecolda, en tres años sus iniciativas habrán llegado a 90.000 personas capacitadas en talleres y cerca de 700.000 personas en programas de formación a través de la radio comunitaria.

Con una metodología similar, avalada por Microfinance Opportunities, Asobancaria desarrollará durante los próximos meses un plan para proporcionar educación financiera a los deudores hipotecarios, uno de los temas sobre los cuales hay un mayor desconocimiento por parte de los clientes. Además, creó una página web educativa (www.abcmicasa.com) donde ofrece cursos y folletos muy prácticos que explican los siete pasos para adquirir una vivienda.

Por su parte, la Bolsa de Valores realiza desde hace siete años el concurso Bolsa Millonaria, que tiene dos versiones al año y consiste en un simulador de inversiones donde estudiantes de pregrado y posgrado pueden comprar y vender títulos valores y acciones. Durante su última versión, en abril, participaron cerca de 5.200 estudiantes. La Bolsa también desarrolla cursos y talleres gratuitos sobre cómo invertir en acciones y sobre el manejo de portafolios de inversiones en sus instalaciones y en los más de diez puntos de la BVC en las principales ciudades del país. Estos últimos son sitios públicos donde las personas encuentran las plataformas con información en tiempo real y la asesoría y el acceso telefónico por si alguien desea realizar transacciones con sus comisionistas. La BVC espera terminar el año con cinco puntos BVC más. Por último, la BVC tiene 12 convenios con las universidades para dictar cursos de educación continuada y especializaciones relacionadas con el mercado de capitales.



Un reto de todos

Es esencial que la mayoría de la población adquiera conocimientos financieros básicos. Solo así las personas podrán comenzar a administrar mejor sus finanzas y sus riesgos, planificar su futuro a largo plazo y definir sus metas financieras, desarrollar un presupuesto, hacer un ahorro para emergencias pequeñas y acceder a seguros para cubrir emergencias que generan graves problemas en el bolsillo del hogar.

Esto es más cierto si consideramos que, ante el desarrollo de los mercados y la tecnología, los ciudadanos se enfrentan a decisiones financieras más complejas, lo cual les generará grandes costos si no están bien informados. Con la adopción del esquema de multifondos, por ejemplo, los afiliados tendrán una mayor injerencia sobre el manejo de sus pensiones y estarán preparados para tomar las decisiones acertadas.

El gran reto de la educación financiera es traducir en un lenguaje simple los complejos conceptos financieros. Además, habrá que vencer el bajo nivel educativo del grueso de la población y su poca comprensión de las matemáticas. Del mismo modo, es necesario encontrar los canales adecuados para acercarse cada vez a más colombianos.

Las iniciativas que están adelantando gremios y entidades son importantes, pero la educación financiera se debe dar a todo nivel y debe ser una responsabilidad de todos. La Reforma Financiera estableció como obligación especial de las entidades desarrollar programas de educación financiera para sus clientes. Sin embargo, este debe ser un compromiso no solo del sector financiero sino del Gobierno, los reguladores y, en general, de toda la sociedad. El aumento del conocimiento y el uso de los servicios financieros traerán enormes y sostenibles ganancias en el largo plazo.

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