| 10/1/1994 12:00:00 AM

Alerta naranja

Hay preocupación por la evolución del empleo en varios sectores industriales. Las ciudades más afectadas serán Medellin y Barranquilla.

Cuando se inició el proceso de apertura diversos analistas previeron un aumento en los niveles de desempleo urbano como consecuencia de la mayor exposición de la industria nacional a la competencia externa.

Proyecciones hechas por algunos estudiosos del tema, entre ellos el economista Manuel Ramírez (1991), se referían a pérdidas netas que superaban los 200.000 puestos de trabajo en el sector industrial entre 1990 y 1994.

Tres años después, estas proyecciones no sólo no se han cumplido, sino que el empleo industrial mostró, por lo menos hasta comienzos del presente año, un crecimiento relativo que explicó, en gran medida, el dinamismo del empleo urbano.

En el período más reciente, el empleo industrial ha empezado a caer y es ahora el sector comercio el que más aporta al crecimiento del empleo en las ciudades, en momentos en que el ciclo de la construcción ha comenzado a estabilizarse.



COMPORTAMIENTO POR SECTORES



Sin duda, la dinámica del empleo urbano durante los últimos tres años ha estado asociada con la recuperación de la inversión privada. En 1992 y 1993 esta variable registró aumentos reales del 16.7% y 33.1%, que se reflejaron en el auge de la construcción y un buen número de actividades colaterales; en la adquisición de maquinaria y equipo para la modernización de las empresas, así como en un fuerte aumento del consumo, especialmente de bienes durables, que incidió de manera notable en el crecimiento del sector automotor.

Mucho se ha discutido sobre los componentes básicos del actual crecimiento de la economía a tasas cercanas al 5% anual. En los últimos tres años, el mayor crecimiento del PIB se atribuyó fundamentalmente a los sectores de bienes no transables, como la construcción y los servicios financieros y del gobierno, y sólo marginalmente a aquellos sectores que se intercambian más fácilmente con el exterior, como es el caso de los productos de la industria y la agricultura. Estos parecen ser los resultados iniciales de la transición hacia una economía más abierta, en donde el precio relativo de los bienes no transables crece por encima de los transables.

Conviene evaluar, en este contexto, si la evolución del empleo industrial se ha visto también afectada por este comportamiento de los precios relativos, en una economía enfrentada a una tendencia, cada vez más estructural, de revaluación.

Las variaciones en el empleo por agrupaciones industriales en el período 1990-1994, según la muestra mensual manufacturera del Dane, permiten diferenciar algunos de los impactos iniciales de la apertura.

Se destaca el crecimiento del empleo en los sectores que se han visto especialmente beneficiados por el notable aumento del gasto privado en los últimos tres años, particularmente las agrupaciones de equipo y material de transporte y aparatos eléctricos, que presentaron aumentos del 10.16% y del 5.7% en el empleo total, al comparar el período enero-julio de 1993 con igual período del año inmediatamente anterior.

Por su parte, las agrupaciones de consumo corriente, como las bebidas y el tabaco, han mostrado caídas persistentes en el empleo durante los años considerados, esta última en particular afectada por el fuerte contrabando.

Asimismo, debemos resaltar la importante dinámica del empleo en algunos sectores de las industrias química y petroquímica. Tal es el caso de otros productos químicos, otros derivados del petróleo y el carbón-diferentes a las refinerías-y muy especialmente de los productos plásticos.

En aquellas agrupaciones relacionadas directa o indirectamente con el auge de la construcción, la variación observada en el empleo reabre nuevamente el debate en torno el efecto multiplicador que tiene este sector sobre la ocupación global. Con excepción de las agrupaciones de objetos de barro, loza y porcelana, y otros productos minerales no metálicos, en las cuales el efecto sobre la producción y el empleo es más visible. en las demás agrupaciones el impacto sobre la ocupación es, por lo menos, discutible.

Así, por ejemplo, en las industrias de la madera, los muebles de madera y el vidrio y sus productos, en los últimos cuatro años, los períodos de gran crecimiento en la producción vienen acompañados de leve recuperación en el empleo, e incluso en algunos casos de drásticas caídas. Esta situación haría pensar que estos sectores se han ajustado al ciclo de la construcción, fundamentalmente recurriendo al mayor uso de su capacidad instalada.

La evolución negativa del empleo en el sector de industrias básicas de hierro y acero, se ha visto afectada por otros factores, básicamente asociados con las dificultades que en la actualidad atraviesa la principal empresa del sector.

Comentario especial merecen algunos de los sectores exportadores, que caen en la categoría de los llamados "transables" y que, en consecuencia, manifiestan una mayor sensibilidad a la tasa de cambio real, hoy en condiciones de deterioro.

La agrupación de los textiles, en la cual se concentran las industrias más empleadoras del país, se ha visto particularmente afectada por las prácticas del contrabando y la competencia desleal, frente a las cuales no han logrado mayor efectividad, ni la actual estructura de las aduanas, ni los mecanismos antidumping de que dispone el país.

Algo similar ocurre con el sector de las confecciones. El sector manifestó, conjuntamente con la industria del tabaco y del calzado, las caídas de empleo más drásticas de todo el sector industrial, durante el primer semestre del presente año.

Entre tanto, la situación del sector de los cueros sigue siendo particularmente crítica, por tratarse de una actividad intensiva en mano de obra que, en el caso específico de Bogotá, coloca más del 50% de su producción en los mercados externos.

Cabe destacar, sin embargo, la persistencia que tanto en términos de producción como

de empleo, ha mostrado la agrupación de imprentas, editoriales y conexas, lo cual haría pensar en un aumento de la productividad en las industrias del sector, y que les ha permitido sortear con mayor éxito las condiciones de revaluación.



HAY MOTIVOS

DE PREOCUPACIÓN




A pesar de las dificultades propias de la transición hacia una economía más abierta, lo cierto es que los desastres anunciados en torno a la evolución del empleo urbano no se cumplieron. De hecho, la tasa de crecimiento del empleo total en las medianas y grandes industrias, que se ven reflejadas en la muestra mensual manufacturera, fue casi siempre positiva para los períodos considerados en este análisis.

La excepción, sin embargo, se presentó en la variación que resulta de comparar el período enero-mayo del presente año, con respecto a igual período de 1993, la cual muestra una ligera caída del 0.96%, y alerta sobre el crecimiento de algunos sectores que tienen gran incidencia en la generación de empleo urbano. Esta evolución resulta particularmente preocupante en las industrias mas tradicionales y en aquellas de los sectores de bienes intermedio y de consumo, que desarrollan actividades de exportación.

El impacto regional de estas perspectivas poco alentadoras del empleo, en sectores claves de la industria, no puede ser desestimado, si se tiene en cuenta que es precisamente en las dos ciudades más afectadas por el desempleo, Medellín y Barranquilla, donde tienen asiento principal estas agrupaciones industriales. La mayor diversificación industrial de Bogotá y Cali -aunque esta última en menor medida-, les permitiría asimilar mucho mejor los vientos poco favorables que empezaron a posarse sobre el empleo urbano desde el primer semestre del presente año.
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