| 10/24/2008 12:00:00 AM

Ajustando el cinturón

La cartera de consumo está creciendo a un menor ritmo, no solo porque los bancos son más cautelosos a la hora de prestar, sino porque los clientes están pidiendo menos crédito.

Las altas tasas de interés, la desaceleración del consumo y la inflación, que reduce el ingreso disponible de los hogares, lograron lo que hace un año parecía impensable: bajarle la velocidad al endeudamiento de los colombianos con el sistema financiero, una tendencia que podría extenderse durante todo el año 2009.

Las últimas cifras disponibles de la Superintendencia Financiera indican que, al cierre de agosto, la cartera total del sistema crecía a un ritmo del 19,1% y totalizaba $138,4 billones, frente a un aumento superior al 30% en igual periodo de 2007.

El crédito de consumo; es decir, el que va a las personas a través de préstamos para vehículos, libre inversión o tarjetas de crédito, es uno de los que mayor desaceleración muestra, pues, de acuerdo con datos de la Asociación Bancaria, al cierre de octubre crecía al 12,2%, mientras que la cartera total lo hacía al 15,9%.

La perspectiva, para algunos expertos como Juanita Téllez, jefe de investigaciones del BBVA, es que el comportamiento de la cartera total seguirá desacelerándose hasta estabilizarse en unos niveles de crecimiento de entre el 10% y el 11%.

Este frenazo, sin embargo, ha puesto en evidencia el crecimiento de un indicador que normalmente genera preocupación en el sector financiero: la cartera vencida. Este indicador, al cierre de agosto, llegó al 4,2%, frente a 3,1% de igual periodo del año pasado, de acuerdo con datos de la Superfinanciera.

Del total de créditos atrasados, la mayor preocupación se presenta en los que van al consumo, cuyo índice de morosidad pasó al 7,3% en agosto de este año, frente al 5,3% que reportaba en el mismo periodo del año pasado.

Pero, ¿qué tanto riesgo implica el aumento en la cartera vencida para el actual momento que vive la economía del país y, particularmente, para el desempeño del sector financiero?

Ricardo Durán, gerente de investigaciones de la firma Corredores Asociados, cree que no se debe hacer tanto aspaviento por el aumento que hoy reporta la cartera vencida. "Estamos lejos de registrar un deterioro en la calidad de la cartera como el que se presentó en los meses previos a la recesión de la economía colombiana en 1999", explica y cita los datos que se presentaban entre diciembre de 1994 y el mismo periodo de 1996, cuando la cartera vencida alcanzó un índice de 6,3%. Sin embargo, para esa época, el cubrimiento de la cartera vencida era de 29,6%, hoy es del 110%.

Eso sí, reconoce que la cartera vencida de consumo presenta un mayor deterioro que el total de las deudas del sistema financiero, lo que debe concentrar la atención de las entidades. También hace énfasis en que los datos de hoy distan de los registros de la época de la crisis, cuando del total de créditos de consumo el 12,7% presentaban vencimientos y su cubrimiento apenas llegaba a 39%. Mientras que a agosto de este año el indicador de cartera vencida para los créditos de consumo fue 7,3%, las provisiones hechas por el sistema alcanzan el 91%, según la Superfinanciera.

Para la directora de investigaciones económicas del BBVA, la menor velocidad con la que está creciendo el volumen de cartera total hace resaltar aún más el indicador de cartera vencida y coincide en que los niveles actuales todavía no son para alarmarse. Eso sí, teme que este indicador se mantenga alto porque en los próximos meses continuará la desaceleración del crédito para estabilizarse en un crecimiento alrededor del 10%. El deterioro en la tasa de empleo podría también tener un impacto en este indicador.

La experta señala que en esta menor dinámica del crédito han influido factores como el aumento en las tasas de interés del Banco de la República (que ha pasado de 6% a 10% en menos de dos años), lo que ha empujado al alza las tasas de los bancos privados. También cita factores como la desaceleración del consumo, que se percibe desde finales de 2007, y un aumento en la inflación que deja a los colombianos con menor ingreso disponible para sus gastos. "No es que se esté dando un consumo negativo, porque los bancos siguen haciendo desembolsos, sino que se percibe una sensación de mayor cautela, pues venimos de un boom de gasto en 2007 que no era sostenible de manera indefinida", explica.



Más cautela

Carolina Ramírez, directora de estudios económicos del Banco Santander, cree que el año 2009 será de bajo crecimiento en los préstamos, lo que implica mayores desafíos para el sector. En su opinión, el sector está tomando precauciones al momento de otorgar créditos, decisión que considera responsable en momentos de tasas de interés altas que aceleran los problemas de morosidad.

Además opina que otros factores como la puesta en vigencia de un encaje marginal por parte del Banco de la República en mayo de 2007, también han servido para frenar la liquidez del mercado. Este implicó pasar de un encaje ordinario del 7,16% promedio para el sector financiero a uno de 6,36%, pero se le sumó un encaje marginal del 19% promedio, que fue eliminado en junio de 2008 por el Banco de la República. Esto implicó volver al encaje ordinario, esta vez con una tasa promedio de 9,6%.

Ramírez cree que por el lado de los clientes, la cautela también se nota a la hora de endeudarse y la perspectiva podría mantenerse. "En los últimos años hubo mucha demanda de crédito ligada al aumento del empleo, que motivaba a la gente a endeudarse comprando bienes durables, pero ahora hay preocupación frente al desempeño de algunos sectores productivos; la gente teme por su empleo y en algunos casos no hay garantía de ingresos estables a futuro, lo que ha motivado el menor endeudamiento", explica.

La perspectiva de crecimiento en la cartera no parece ser muy alentadora el próximo año. Pero esto no implica necesariamente que habrá un efecto en la estabilidad o las utilidades del sector financiero. De hecho, los datos más recientes de utilidades muestran un saludable crecimiento del 38% en el sector, al cierre de julio.

Las nuevas condiciones de crédito están llevando a empresas y familias a tomar sus propias precauciones y ser más cautelosos a la hora de endeudarse. Y a los bancos los está moviendo a repasar las lecciones del pasado para reducir los riesgos y diversificar sus opciones.
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