Acciones para todos

| 3/22/2002 12:00:00 AM

Acciones para todos

Este año, ISA y ETB le apuestan a la democratización. El reto para estas empresas es lograr una colocación exitosa en un mercado poco profundo.

Los inversionistas están a la expectativa de la evolución del mercado accionario este año. Los procesos de democratización que pretenden llevar a cabo ISA y ETB, por una suma que podría estar alrededor de los $220.000 millones, serían la operación más grande que se ha realizado en el mercado accionario colombiano y, sin duda, se van a convertir en un elemento clave para el desarrollo del mercado de capitales en el país.



Esto cobra especial vigencia si se tiene en cuenta que últimamente las posibilidades de inversión son escasas. El dólar está estancado, las tasas de interés en el país y en el exterior están bajas por lo cual los papeles de renta fija pierden atractivo, mientras el mercado accionario viene de una valorización importante (el Indice General de la Bolsa de Colombia creció cerca de 37% en el 2001) y se espera que mantenga esta tendencia.



La rentabilidad ofrecida por empresas como ISA, que en diciembre de 2000 emitió acciones por $101.200 millones, ha sido muy atractiva y los inversionistas están satisfechos. El público se está empezando a familiarizar con el mercado accionario. Sin embargo, aún falta mucho camino por recorrer. El país viene de una época dura y la gente no tiene muchos recursos para invertir. Además, el mercado accionario todavía genera desconfianza por su naturaleza variable y el riesgo que implica. Las acciones de Aval, por ejemplo, se compraron a $186 en 1999 y hoy se transan a $145.



El reto que enfrentan ISA y ETB con los procesos de democratización que planean llevar a cabo este año es grande. Las empresas no solo deben buscar ampliar el mercado para sus acciones sino, además, estructurar una oferta que sea atractiva para todo tipo de inversionistas, tanto naturales como institucionales.



La segunda etapa



ISA quiere repetir el éxito de la primera emisión de acciones, en la que logró vincular a cerca de 62.000 accionistas. Entre abril y mayo realizará una segunda oferta de cerca de 120 millones de acciones, con lo cual democratizará la propiedad en un 25%. Tomando los precios a los cuales se cotiza hoy la acción ($970), la emisión sería por $116.400 millones. En esta oportunidad, la empresa no invertirá tanto en educar al público como en el pasado, pues esta labor ya se hizo e implicó costos muy altos. Ahora concentrará esfuerzos adicionales en atraer a los inversionistas institucionales como los fondos de pensiones.



Las perspectivas respecto a esta emisión son optimistas. Los analistas consultados coinciden en que seguramente el éxito de la primera se repetirá, pues el mercado ya ha demostrado que tiene capacidad de responder. La empresa ha dado resultados óptimos a los accionistas, la liquidez de la acción es alta y la rentabilidad atractiva, y eso se retribuye luego en una mayor demanda por sus acciones. El producto que se diseñó fue acertado pues la empresa no solo se comprometió con un dividendo sino que, además, creó un fondo de liquidez que garantizaba a los accionistas la posibilidad de vender sus papeles en cualquier momento. ISA superó las expectativas de dividendos y ofreció además de los $75 por acción a los que se había comprometido, $49,7 adicionales. "La reacción del mercado con la primera emisión nos hace pensar que sí hay mercado y que la gente está dispuesta a invertir. Hay recursos suficientes", afirma Javier Gutiérrez, presidente de ISA.



El desafío de la ETB



La democratización de la ETB está planeada para el segundo semestre de este año y, aunque aún no se saben detalles sobre el producto que se ofrecerá, la empresa pretende captar recursos por cerca de $100.000 millones. Las expectativas sobre esta emisión son muchas, pues ETB viene de un proceso de privatización que fracasó en el 2000. Esto implica que enfrenta un reto importante para hacer que el público crea en su transparencia y solidez.



Si bien la empresa ha mostrado un comportamiento favorable en términos de eficiencia y competitividad (en el 2001 las utilidades aumentaron 39%), en el mediano y largo plazo sigue amenazada al no contar con una plataforma para comunicaciones móviles. El futuro de la empresa sigue dependiendo de si logra una licencia de PCS y, si lo hace, de qué tan óptima es la relación costo beneficio. Si tiene éxito en esto, es posible que logre valorizarse sensiblemente.



El éxito del proceso, entonces, depende en gran medida de la percepción que tengan los inversionistas sobre la futura viabilidad de la empresa. Además, el desafío también consiste en aprovechar las experiencias que ya han tenido otras empresas con procesos similares y diseñar un producto atractivo. La compañía es optimista respecto al proceso. "Podemos garantizar una rentabilidad atractiva pues la empresa va muy bien. El proceso que planeamos llevar a cabo es un ejemplo único en América Latina de una empresa en la que los usuarios son accionistas", afirma Paulo Orozco, presidente de ETB.



La importancia de un producto atractivo



El consenso es que hay un mercado para este tipo de papeles de inversión, pues los procesos anteriores han logrado involucrar un importante número de accionistas, pero el éxito de las colocaciones de acciones solo se garantiza con un producto atractivo para el segmento objetivo. Pese a que el país apenas está aprendiendo cómo estructurar una emisión exitosa, ya hay ciertas características que permiten predecir el futuro de un proceso de democratización.



En primer lugar, tener una amplia red de distribución accesible para los potenciales inversionistas es esencial.



Así mismo, se debe establecer un producto con un precio atractivo y que preferiblemente pueda garantizar un dividendo para que la gente mantenga confianza en la rentabilidad de su inversión. Allí el problema está en la capacidad de la empresa de comprometerse con el desempeño futuro.



Además, la empresa debe comprometerse con sistemas transparentes y claros de revelación de información que le permitan al inversionista juzgar y soportar su toma de decisiones. ISA ha sido pionera en este tema y el mercado premia este tipo de compromisos de las empresas.



¿A quién dirigir la emisión?



Una emisión exitosa es aquella que logra involucrar un número importante de accionistas personas naturales e institucionales. La pregunta que muchas empresas se hacen es cómo determinar el mercado objetivo que realmente pueda optimizar el proceso de la colocación. Aunque algunos, como Camilo Villaveces, representante legal de Inverlink, consideran que el esfuerzo debe dirigirse a los inversionistas institucionales, como se hace en muchos países desarrollados, otros no tienen la misma percepción. "Los pequeños accionistas le han impreso la liquidez a las acciones de ISA. No hemos visto movimientos de los inversionistas institucionales.", afirma Juan Alberto Camargo, quien maneja equities en el Santander Investment. La respuesta, entonces, favorecería el intento de complementar el esfuerzo que se hace y dirigirse tanto a inversionistas personas naturales como a inversionistas institucionales. "Lo que le da mercado secundario a cualquier emisión de acciones es la numerosa participación ciudadana. Y nosotros necesitamos esa liquidez para que la inversión sea atractiva", afirma Rodrigo Galarza, vicepresidente de Asofondos.



La tarea de ISA y ETB este año es grande, pues juegan un papel fundamental en el desarrollo del mercado de capitales del país. "Estos procesos permiten una verdadera democratización, que la gente sea propietaria de las empresas y que pueda participar de la riqueza", afirman Andrés Flórez y Susana Gómez, de la Bolsa de Valores de Colombia. Solo en la medida en que estas emisiones resulten exitosas, el mercado accionario en Colombia podrá pasar de ser pobre a convertirse en un motor de desarrollo de la economía. Este año, entonces, los inversionistas tienen la palabra.
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