| 4/27/2001 12:00:00 AM

¿Y entonces?

¿Y entonces?
Alejandro Gaviria, el investigador de Fedesarrollo, ha encontrado que la felicidad de los colombianos depende mucho más de las percepciones de movilidad social que tiene cada colombiano que del grado de confianza que tiene en los demás. Como en la sociedad estadounidense.



Comparativamente, los colombianos podríamos obtener más felicidad si tuviéramos más intensidad democrática, mayor riqueza y una actitud más abierta ante el mercado, mientras que el efecto cuantitativo de una mayor cantidad de educación o menor desempleo no sería mucho. La felicidad aumentaría mucho más si, además, se modificaran nuestros valores. La mayor ganancia provendría de la superación de nuestra paradoja central: creer que la felicidad está asociada más a la riqueza que al mercado o a la educación. Con este cambio cultural podría romperse el Síndrome de Eldorado que limita nuestra felicidad: la riqueza sin esfuerzo. Y, más bien, ponerse en marcha un círculo virtuoso: mayor confianza en el mercado y en la democracia generarían mayor felicidad, crecimiento económico y legitimidad política.
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