| 2/21/2003 12:00:00 AM

Una tarea colectiva

Una tarea colectiva
Los acuerdos comerciales ambiciosos no se materializan a menos que haya una decisión de Estado y una amplia convocatoria a los actores económicos en la sociedad, incluyendo no solo al gobierno y los empresarios, sino también a los trabajadores, las organizaciones cívicas y otros interesados en los resultados. El caso de Chile demuestra que un movimiento colectivo es esencial para el logro del objetivo.





  • Chile estaba en la lista preferencial para entrar al Nafta desde 1994. Sin embargo, el proceso no avanzaba. Cuando en el año 2000 Estados Unidos negoció un acuerdo de libre comercio con Singapur, los chilenos presionaron al gobierno de Estados Unidos para pasar de las palabras a los hechos.


  • Cuando finalmente Estados Unidos estuvo dispuesto a negociar, en diciembre del año 2000, los chilenos se comprometieron a tener una oferta de textos en 10 días. Chile inició negociaciones incluso antes de que el presidente de Estados Unidos obtuviera del Congreso la autoridad para negociar (Trade Promotion Authority), lo cual solo ocurrió en julio del año 2002.


  • La iniciativa del presidente Ricardo Lagos fue un factor crítico del éxito. Cuando las negociaciones se estancaron, el presidente Lagos buscó personalmente su reanudación. El jefe negociador adjunto fue Ricardo Lagos Weber, hijo del presidente de la República.


  • "A veces, la negociación interna es más difícil que la negociación externa", dice Oswaldo Rosales, quien fue el jefe negociador por parte de Chile. El equipo negociador incluyó más de 70 personas, en 14 rondas de negociación, durante dos años. Los representantes de los sectores empresarial y laboral que conformaban el "cuarto adjunto" y eran consultados a lo largo de la negociación pertenecían a 8 organizaciones gremiales, sindicales y cámaras de comercio, incluyendo la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).


  • Se solicitaron aportes y comentarios de decenas de gremios, industrias, organizaciones no gubernamentales y representantes de las regiones. En este proceso fueron vinculados representantes de los campesinos, los indígenas y los pequeños propietarios.


  • Se creó un comité asesor político y económico, cuyos miembros eran analistas destacados pertenecientes a todas las tendencias políticas.


  • Se realizó un programa de contactos y reuniones especiales con todos los senadores, la mitad de los representantes y sus staffers en Estados Unidos.


  • Se coordinaron visitas a Chile de staffers, congresistas y empresarios estadounidenses.


  • Los chilenos promovieron reuniones con la central sindical AFL-CIO y los ambientalistas en Estados Unidos.


  • Los resultados de opinión pública fueron favorables. En diciembre del año 2002, el 82% de los chilenos creía que el tratado de libre comercio mejoraría la situación económica del país. Los resultados son favorables para las diferentes regiones y grupos de la población.
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