| 4/27/2001 12:00:00 AM

Una empanada feliz.

Una empanada feliz.
La carita feliz que llevan pintadas las empanadas que produce Santa Clota no son producto de la casualidad. En cierta forma, son un reflejo del estado de ánimo de Rodrigo Congote, su propietario, un administrador de empresas que hasta hace siete años estuvo involucrado en el agitado mundo del sistema financiero donde llegó a ser vicepresidente para la región centro de Bancoquia. Pero un día, a mediados de 1994, Congote tiró la toalla. Dijo no más. Renunció a su puesto y decidió que de ahí en adelante se dedicaría a vender empanadas. Así nació Empanadas Santa Clota. Hoy, no cambia por nada del mundo su nuevo papel de empresario. Aunque con menos ingresos, ahora disfruta una vida más sosegada, con menos preocupaciones y con más tiempo para dedicarles a su esposa y a su familia.
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