| 4/23/1999 12:00:00 AM

Tres casos

Tres casos
María Teresa de Páez

Gerente general de Sun Microsystems




María Teresa de Páez es una completa convencida de que para tener éxito lo primero es definir y saber de veras qué es lo que uno quiere. Aspecto que se vuelve aún más importante en las mujeres casadas que han decidido llegar muy lejos en su carrera. Es básico establecer desde un comienzo con su pareja si uno de los dos -el trabajo o el matrimonio- tiene la prioridad o si se van a manejar las cosas de tal forma que ambos miembros de la pareja puedan realizarse profesionalmente.



Para alcanzar el equilibrio entre el trabajo y el hogar, María Teresa ha tenido que hacer sacrificios en los dos ámbitos, como no poder dedicar la mayor parte de su tiempo a sus hijos y al hogar y, además, fijarse unos límites profesionales para que su trabajo no interfiera con el espacio que dedica a su vida personal. Afirma que las mujeres deben estar conscientes de que no pueden ser diez en todo, pues no pueden ser las más ejecutivas y, a la vez, las mejores amas de casa. De lo contrario, pueden terminar frustradas.



Dentro de su vida profesional, ha asumido retos y ha tomado decisiones que han influido en su vida personal. Es así como después de tener mellizos y una niña de tres años, decidió que no tiene por qué dejar su carrera. Para ella, esta decisión reflejó ante sus jefes un gran compromiso con el trabajo, con su empresa y con ella misma.



Para esta mujer, con una exitosa carrera de 24 años, aunque el trabajo ha sido parte de su vida, no lo antepone a la familia. Pero sí reconoce que éste significa desarrollo profesional y personal, que la hace útil en la comunidad y además representa una opción para tener un mejor nivel de vida.



Tanto María Teresa como su marido vienen de una cultura en la cual la mujer no trabaja. Por consiguiente, para sus familias en un principio el estilo de vida que ellos habían decidido llevar no era el apropiado. El resultado, un matrimonio estable de 26 años, les demostró que sí se puede.



Claudia Ximena Hurtado

Gerente de mercadeo de Johnson & Johnson




Mantener el equilibrio implica voluntad y disciplina. Para que el trabajo y la vida familiar de una mujer trabajadora no interfieran, debe diferenciar sus papeles como profesional, madre y esposa.



Para Claudia Ximena, la colaboración y el estímulo de su esposo han sido fundamentales para lograr este equilibrio y conservar el respeto y la admiración mutua, sin competencia.



Ella y su esposo están conscientes de su papel como padres y de la responsabilidad que comparten en la formación de sus hijos. Por esto toman las decisiones en conjunto. Tienen claro que el compromiso tanto del hombre como de la mujer frente al trabajo y el hogar es el mismo.



A pesar de tener tres hijos, la certeza de que el bienestar de ellos también dependía de su trabajo, la ayudó a continuar con su vida profesional. Hoy en día se desempeña como gerente de mercadeo de Johnson & Johnson de Colombia y su reto es lograr el liderazgo en el mercado. Factores claves en el desarrollo de su trabajo son la permanente innovación, el trabajo en equipo y el compromiso con la compañía.



Después de 15 años de experiencia, siente que ha cumplido consigo misma. Alcanzó las metas que se propuso: tiene tres hijos, un excelente esposo, al cual admira y un trabajo que la ha llenado de satisfacciones personales.



Sus realizaciones siempre han estado acordes con sus valores y principios, lo que ha sido determinante en la toma de decisiones.



"Para mí, el trabajo es muy importante porque me identifico plenamente con lo que hago, pues lo disfruto. Me gusta tomar decisiones y riesgos y, por supuesto, obtener resultados".



Patricia Gómez

Directora ejecutiva del Centro de Gestión Hospitalaria




Con una percepción muy clara de que una persona es un ser integral, cuyos aspectos familiares, personales y profesionales tienen la misma importancia en su desarrollo, Patricia Gómez logró hacer compatible su vida de trabajo y de familia. Para ella, explotar todo lo que se tiene adentro es una necesidad y no desarrollar alguno de estos aspectos significa perder mucho.



Dentro de esta concepción, el manejo del tiempo se ha vuelto un factor determinante para poder organizar y respetar los espacios dedicados a cada una de las tres dimensiones, que además están relacionadas entre sí.



Cuando tuvo su primer hijo decidió trabajar sólo medio tiempo, buscando la forma de no sacrificar lo que para ella significaba una etapa importante y satisfactoria. No sólo porque los hijos necesiten de la mamá, sino porque la mamá también necesita de ellos. Es una oportunidad de desarrollo que una mujer ejecutiva no tenía por qué perder.



Patricia está convencida que el ser una madre ejecutiva hace que sus hijos sean más independientes y crezcan con una visión integral de la mujer.



Las mujeres ejecutivas soportan sobre sus hombros un doble trabajo, que hoy comparten con su pareja y ayudas domésticas. Esto no significa descuidar el trabajo de la casa, que es igualmente importante ya que es el sitio donde usted y su familia se reúnen. Es básico que una mujer trabajadora y su pareja tengan en claro que todo se construye entre dos personas.



Y si para Patricia la maternidad es una experiencia satisfactoria, el trabajo es un espacio de desarrollo personal, que además genera la oportunidad de contribuir al desarrollo del país.
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