| 7/7/2006 12:00:00 AM

Muebles

Para lograr posturas cómodas y saludables es necesario que los muebles de oficina se adapten a las tareas que se realizan en el puesto de trabajo y al equipamiento relacionado con ellas.

Muebles
Todo mobiliario debe cumplir tres objetivos: funcionalidad, comodidad y estética. Si una silla es muy alta hará que la persona descargue su peso en la parte posterior de los muslos, lo cual dificulta su circulación. Si un espaldar tiene marcada inclinación o demasiada profundidad, no permitirá su correcta utilización y hará que el usuario sufra dolores lumbares y hasta tendinitis.

Un mueble con un diseño diferente al común puede lucir hermoso en la oficina; pero si no resulta cómodo, pierde cualquier tipo de funcionalidad. Lo recomendable es que estén dispuestos en módulos y que sus partes tengan dispositivos de ajuste de altura para que puedan ser utilizados por más de una persona.

En muebles de oficina, el confort, más que un lujo, es una necesidad. No es válido el concepto que afirma que la comodidad y el confort de los trabajadores son contrarios a la productividad. Los estudios actuales demuestran cómo la comodidad es una herramienta eficaz para aumentar los índices de rendimiento laboral.

Una buena silla de trabajo debe posibilitar que su usuario ajuste la altura y el ángulo de inclinación del espaldar. Lo recomendable, pero no necesario, es que el espaldar sea lo suficientemente alto para que brinde un soporte a los hombros y la nuca. Un espaldar de altura variable facilita que una misma silla se ajuste a distintas espaldas. Si la silla tiene apoyabrazos, también deben permitir ajustar su altura y posición. El ancho del asiento debe diseñarse de acuerdo con el ancho del tórax y de la cadera.

Si varias personas van a utilizar el mismo asiento, se recomienda que el espaldar esté diseñado de tal forma que pueda desplazarse hacia adelante y hacia atrás con el objeto de generar varias profundidades, pues no todas las personas tienen el mismo largo de piernas ni el mismo ancho de espalda.

En cuanto a la mesa de trabajo, debe tener una altura suficiente y espacio libre entre las piernas y la superficie inferior de la mesa. Es decir, la mesa o escritorio deben tener una altura superior a la del asiento más el grosor de la pierna, y tiene que ser lo suficientemente alta para apoyar los codos sin abrir los brazos y para evitar el encorvamiento del cuerpo. Lo recomendable es que mantengan una altura de 75 cm sobre el suelo, un ancho mínimo de 1,75 m y una profundidad aproximada de 85 cm, espacio suficiente para ubicar un monitor enfrente del usuario, dejando un espacio de 30 cm, en caso de querer ubicar algún documento u hoja de papel.
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