| 9/15/2006 12:00:00 AM

La vacuna de la RSE

El laboratorio Probiol fue seleccionado el año pasado por Acopi, como la pyme de mejores prácticas de RSE en el país. ¿Cuál ha sido su aporte social?

La vacuna de la RSE
Oficialmente, al año se reportan entre 3.000 y 4.000 'accidentes' producidos por mordeduras de serpientes, pero hay un subregistro por las deficiencias en la información y porque muchos casos se presentan en zonas apartadas, donde llegar siquiera a centros asistenciales es muy complejo. En el mundo hay 60 laboratorios para la fabricación de suero antiofídico. En Colombia hay dos: uno público, el Instituto Nacional de Salud, INS, y otro privado, Laboratorio Probiol.

Este laboratorio, a pesar de estar ubicado en Bogotá, ha desarrollado proyectos de capacitación que se conjugan con el desarrollo de un producto innovador para comunidades de alto riesgo. Como decía César Gómez, su fundador, "donde hay culebras, no hay neveras; y donde hay neveras, no hay culebras". Este laboratorio produce el suero antiofídico liofilizado, es decir, no requiere refrigeración y, además, lo entrega en un kit que contiene el suero, el disolvente y una jeringa. Adelanta las capacitaciones sobre el manejo del riesgo a las comunidades más vulnerables. Junto con el Zoológico de Cali desarrolla programas de capacitación que hoy llegan a más de 6.000 personas en la capital del Valle y otras 1.000 correspondientes a comunidades indígenas, del Magdalena, Córdoba, Cauca y Chocó. Además, adelanta programas de investigación con la Universidad de la Amazonía en Florencia, con un serpentario que permita mejorar la calidad del suero; y en la Universidad San Martín en Bogotá en la facultad de Veterinaria.

"Es necesario democratizar el uso del suero, que se sepa cómo aplicarlo, en qué condiciones y que permita disminuir los riesgos y las secuelas", explica Clemencia Gómez, directora científica de Probiol. Agrega que este tipo de actividades le da un posicionamiento al laboratorio. Además, va hacia nuevos mercados, como el peruano, y está a la espera de las autorizaciones para ingresar a Ecuador, Venezuela y Panamá.

Pero el camino no ha sido fácil. Ha tenido inconvenientes con las autoridades sanitarias en la producción de suero a tal punto que desde 1997 el Invima cerró la producción de suero contra la mordedura de serpiente coral, que representa casi el 1% de estos accidentes en el país. Sin embargo, ha mantenido un stock de este suero y en las ocasiones que lo han necesitado, lo ha entregado de manera gratuita, salvando hasta el momento cerca de 30 vidas, en especial de niños.
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