| 7/7/2006 12:00:00 AM

Iluminación

De todas las sensaciones e informaciones que una persona percibe, el 85% es visual. Por esto, los ambientes de trabajo bien iluminados son imprescindibles para evitar trastornos visuales.

Iluminación
Una iluminación inadecuada puede causar fatiga ocular, cansancio, dolor de cabeza, estrés, accidentes laborales y posturas incorrectas. Para evitar cualquiera de estos efectos, es necesario proporcionar un alumbrado adecuado. Cada espacio requiere un nivel de iluminación diferente, que varía según las tareas que se realicen allí.

Iluminación natural. El problema más frecuente en las oficinas está relacionado con la aparición de reflejos en las pantallas de los computadores por la presencia de focos de luz directa, tanto natural (ventanas), como artificial. Para esto, los filtros antirreflejos para pantalla pueden ser útiles, pero solo cuando no hay reflejos procedentes de focos de luz muy intensa. Si se dispone de luz natural, es mejor procurar que las ventanas dispongan de elementos de protección regulables que impidan tanto el deslumbramiento como el calor provocado por los rayos del sol. Si es posible, elimine o cubra los objetos brillantes y nunca los sitúe detrás de la pantalla del computador.

Iluminación artificial. La iluminación debe ser uniforme, sin deslumbramientos y sombras, de manera que permita leer fácilmente los caracteres de la pantalla del computador o de los documentos en papel. El nivel recomendado oscila entre los 300 y 500 lux (unidad que mide el flujo luminoso en una superficie). La mejor solución es disponer de una iluminación general homogénea de luz difusa, con un nivel suficiente, usando otros focos de iluminación que complementen los puntos en los que sea necesaria más luz. Si usa tubos fluorescentes, deben estar empotrados en el techo y contar con difusores o persianas parabólicas.

Colores. Los colores poseen unos coeficientes de reflexión determinados y tienen algunos efectos psicológicos sobre el trabajador. Si se trata de un trabajo monótono, se deben usar colores estimulantes, en superficies pequeñas como puertas. Si la tarea requiere una gran concentración, son mejores los colores claros y neutros. Por regla general, los colores intensos se usan para zonas en que la permanencia de los trabajadores sea corta, ya que a largo plazo pueden provocar fatiga visual. Se recomienda que los colores de las paredes, techos y superficies de trabajo no sean ni muy oscuros ni muy brillantes.
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