| 9/12/2008 12:00:00 AM

Escollera. Lo que el viento se llevó

Escollera. Lo que el viento se llevó


 A mediados de 2005, la firma ActionCol, subsidiaria de la constructora Action Hill Holding Group Inc., de Panamá, puso en marcha uno de los proyectos inmobiliarios más ambiciosos de Cartagena. Se trataba de la Torre de la Escollera, un edificio de apartamentos de 58 pisos y más de 200 metros de altura, el cual se convertiría en el más alto de Latinoamérica. Pero, en mayo de 2007, un fuerte vendaval que azotó la ciudad le ocasionó una curvatura a la estructura metálica que serviría de base para la obra, entre los pisos 20 y 48.

 

Desde entonces, se paró la construcción y se practicaron los estudios pertinentes, que finalmente llevaron a desmontar toda la infraestructura y a enterrar definitivamente el proyecto. A raíz de este episodio, la Sociedad Colombiana de Ingenieros denunció que no existe en el país un ente de control que verifique que, lo que una curaduría ha aprobado, se esté realmente ejecutando. Según el gremio, ya se había demostrado que las normas acerca de los elementos no estructurales, que son los que más vidas cobran en un sismo, venían siendo violadas por algunos constructores.

 

Para la Sociedad, la construcción de la Torre de la Escollera adoleció de equivocados procedimientos básicos de ingeniería de construcción y ausencia de protocolos de calidad, indispensables en construcción de estructuras metálicas. Sin embargo, dejó en claro que se trató de un caso aislado y que la ingeniería colombiana está a la vanguardia en el mundo.

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