| 7/19/2001 12:00:00 AM

El gobierno tiene la palabra

El gobierno tiene la palabra
Los tres proyectos más importantes para la región, que dependen de definiciones del gobierno para empezar a andar, son la siderúrgica de la Costa, la ampliación de la refinería de Cartagena y la construcción de la planta de olefinas.



La siderúrgica es el más reciente de los tres y busca producir un millón de toneladas de planchón al año para ser exportadas a Centroamérica y el Caribe, principalmente. El proyecto, que demanda una inversión de US$600 millones, cobró vida en 1999, a raíz del interés de la compañía brasileña Do Rio Doce de generar mayor valor agregado a su producción de mineral de hierro. En estos dos años se han presentado dos avances en el proyecto, que en Colombia está siendo liderado por Acesco. En primer lugar, se terminó el estudio de factibilidad, que le dio vía libre a la realización del mismo en Colombia. Y en segundo lugar, ya se empezó la negociación con el gobierno de variables claves, como los contratos de suministro de gas y energía a largo plazo, la ubicación de la planta y las posibilidades de crear una zona franca para garantizar estímulos arancelarios.



El tema más sensible es el del suministro de gas a 20 años, indispensable para lograr el apoyo de una banca de inversión. La decisión sobre este punto depende de que Ecopetrol garantice las existencias de gas, tema que se ha demorado porque el escenario varía dependiendo de si se aprueba la liberación de precios o no. Por eso, no se espera ninguna definición hasta aclarar este asunto. La siderúrgica generaría 4.000 empleos en su construcción y, una vez esté operando, 1.400 directos y 2.000 indirectos.



El tema de la planta de olefinas en Cartagena se empezó a estudiar desde 1960, con los desarrollos de Mamonal. Hace 12 años se creó la Promotora de Olefinas, en la que tienen asiento el gobierno y el sector privado. El proyecto arrancaría con la ampliación de la refinería de Ecopetrol y el costo de la inversión para hacer viable la producción de olefinas sería de US$200 millones, aunque el costo del plan maestro total es de US$650 millones.



Durante el pasado gobierno, se aprobó un documento Conpes a favor del proyecto, y durante esta administración se contrató un estudio con una filial de la compañía Shell, que validó los estudios hechos anteriormente por Kellogg y Chase Security. El documento final ya está listo para ser presentado a la junta directiva de Ecopetrol, pero esta no se ha podido reunir debido a que tres de sus miembros cumplieron su período y todavía no han sido nombrados sus reemplazos.



De aprobarse la ampliación de la refinería, se daría el empujón para construir la planta de olefinas, que demanda una inversión de US$861 millones, y permitiría pasar de una balanza comercial negativa de US$1.200 millones al año en la cadena petroquímica, a una positiva de US$8.350 millones en los primeros cinco años. Este proyecto generaría una inversión extranjera directa de US$600 millones y 3.600 empleos directos nuevos en la cadena. El gobierno tiene la palabra.
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