| 9/12/2008 12:00:00 AM

El espejismo de Latinadvisor

El espejismo de Latinadvisor


 La noticia se empezó a regar como pólvora a finales de 1999. El hijo de la reconocida banquera de inversión colombiana, Violy McCausland, estaba montando en el país un portal para el mercado electrónico entre los sectores de la construcción, autopartes, plásticos y textiles. Sus operaciones se extenderían a México, Estados Unidos, Brasil y Argentina.

 

El hecho de que la naciente empresa de Henry Harper estaba respaldada por su madre, hizo que muchos se entusiasmaran con el proyecto. Los principales inversionistas fueron jóvenes profesionales de prestantes familias bogotanas que soñaban con construir una exitosa empresa de internet, como aquellas que por entonces costaban miles de millones de dólares.

 

Aportaron US$2,5 millones, que en tan solo diez meses se esfumaron tan rápido como los sueños de ser multimillonarios. La empresa colapsó en septiembre de 2000. Jerónimo Castro, quien dirigió la operación en Colombia (hoy es el director de Colfuturo), sostiene que la principal lección que le dejó este bochornoso episodio es que todo proyecto, por ambicioso que sea, tiene que tener un equilibrio entre la dimensión que se le quiere dar y los recursos que realmente se reúnan para llevarlo a cabo. “Si bien todo negocio tiene su nivel de riesgo, hay que saber evaluar si se trata del momento propicio para llevarlo a cabo.

 

De igual manera, debe existir un grado de responsabilidad frente a los inversionistas, que en este caso no fue muy afortunado, ya que después del colapso ni Violy ni su hijo dieron la cara”.

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