| 9/12/2008 12:00:00 AM

Crecer y crecer

Crecer y crecer
La expansión de mercados se convirtió en otro de los motores para que las empresas colombianas decidieran acelerar sus innovaciones, ya fuera porque sus mercados tradicionales estuvieran copados y necesitaran salir a otras regiones, o porque ya era hora de dar el salto al exterior. Estas resultaron ser decisiones estratégicas para continuar con su proceso de crecimiento.

Un caso emblemático ha sido Leonisa, una compañía con alta exposición internacional, que ha logrado mantenerse vigente debido al alto nivel de innovación. En 1999, Leonisa presentó al mercado el Air Bra, un brassier creado para satisfacer las necesidades de la mujer latina, que buscaba sentirse más atractiva sin tener que recurrir a las cirugías estéticas. El producto fue desarrollado con recurso humano y tecnológico propio y marcó la diferencia tanto en materiales como en diseños y funcionalidad. Los diseños han logrado reconocimientos internacionales en el Salón Internacional de la Moda en París y hoy se exportan a 20 países de América, Europa y Asia, en los que la compañía tiene distribución propia.

Quala es otro buen ejemplo de cómo productos sencillos pueden terminar conquistando mercados internacionales. En 1998, la compañía decidió crear Bon Ice, un refresco divertido y diferente en forma de barra helada, identificada con la imagen de un pingüino que rápidamente conquistó al consumidor colombiano.

La estrategia inicial de venta fue inundar las calles de vendedores uniformados que empujaban un gran pingüino en el cual llevaban el producto. El producto superó todas las expectativas en el país, al punto que, el 28 de julio de 2004, se lanzó en México y luego llegó a Venezuela, países donde ya alcanza altos niveles de venta. El éxito del producto está acompañado de un sistema de mercadeo y distribución que, para muchos conocedores del tema, es uno de los más innovadores.

Harinera del Valle es otra de las compañías que decidió ampliar su portafolio de productos y apostarle a los funcionales, con beneficios saludables para el consumidor final. Tras tomar la decisión de ampliar su oferta de productos, concentrada hasta entonces en harinas y pastas alimenticias, Carlos Arcesio Paz, su presidente, visualizó durante un viaje al exterior la oportunidad de incorporar aceites y margarinas con alto contenido nutricional a su portafolio. En 2003, la compañía desarrolló Canola Life, que desde su lanzamiento ha tenido un crecimiento sostenido, alcanzando incluso variaciones del 35%.

Casa Luker también tiene un ejemplo de innovación a partir del ensanche de categorías. Aunque para finales del año 2004 ya existían en el mercado colombiano pulpas de frutas, la compañía identificó que en un país frutícola como Colombia había oportunidad de generar nuevos desarrollos. Trabajó entonces en una pulpa de fruta natural, perecedera en el largo plazo, con un contenido de pulpa cercano al 100% y una vida en anaquel de nueve meses. Con esas exigencias, el equipo de investigación desarrolló un modelo de caracterización de las frutas, manejo de las cosechas, fórmula, estructura del empaque y tecnología de procesamiento, que estuvo listo en 2005. Dos y medio años después de haber lanzado Frutasa se han superado las expectativas y hoy se exporta a España y Estados Unidos.




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