| 9/19/2003 12:00:00 AM

Venezuela y nuestro futuro

Los destinos de Colombia y Venezuela van a estar ligados, pues así lo manda la geografía. La pregunta es la calidad de la relación que los va a unir.

La relación económica entre Colombia y Venezuela pasa por uno de los puntos más bajos en su historia. Las exportaciones de Colombia hacia ese mercado han caído en barrena. Las perspectivas de la integración andina se ven más oscuras que nunca y el gobierno de Hugo Chávez demuestra una abierta antipatía por los empresarios colombianos. La crisis institucional en Venezuela se alarga y parece que Chávez terminará su mandato con muy baja popularidad, en medio de una oposición desordenada y reducido a gobernar comprando apoyo con gasto público, o con amenazas como el control de cambios.

¿Qué puede pasar en la relación económica entre los dos países en los próximos 10 años? Es conveniente que los colombianos consideremos con cabeza fría los futuros posibles para el país vecino. La conclusión es que debemos prepararnos para un largo período en el cual las cosas no van a ser fáciles. ¿Qué puede pasar?

Se queda. Lo más probable es que Chávez termine el período para el cual fue elegido y salga en el año 2006, pues la oposición no logrará que termine su gobierno en forma anticipada. La reciente decisión del Consejo Nacional Electoral, que rechazó la recolección de firmas para realizar un referendo para definir la salida del Presidente, anuncia que a la oposición le va a resultar muy difícil lograr su objetivo. "Si el referendo se realiza después de agosto de 2004, Chávez se convertiría en vicepresidente", afirma Luis Vicente León, de la consultora Datanálisis, de Caracas. La salida anticipada de Chávez, entonces, está prácticamente bloqueada, aunque la oposición ya está trabajando en la nueva recolección de firmas para volver a presentar la iniciativa de un referendo ante el CNE.

¿Dictador? Los modelos de gobierno admirados por Hugo Chávez son China y Cuba. Ambos se caracterizan por gobernantes que envejecen y mueren en el poder. Sin embargo, es poco probable que Chávez ensaye esa posibilidad, que exigiría la imposición de una dictadura. Eso sería una invitación a una intervención de Estados Unidos.

Chávez II. El presidente Chávez podría ser reelegido en el marco de la actual Constitución en el 2006. Incluso si no se presenta a la votación, con toda seguridad el Movimiento Bolivariano bajo su mando tendrá un candidato en las elecciones de ese año. Aunque el descrédito actual lleva a que tenga el 70% de la población en contra en las encuestas, la carencia de líderes y el desorden de la oposición podrían abrirle paso a un presidente apoyado por Chávez.

El daño. El mayor costo para Venezuela de tener a Hugo Chávez como presidente hasta 2006 es la creciente división a partir del odio entre la población y la consiguiente desinstitucionalización del país. "Chávez solo tiene el 30% del apoyo de la población, y para mantenerlo necesita estimular el deseo de venganza contra el 70%, que es la mayoría", dice León, de Datanálisis. "Los resultados del gobierno en términos de empleo, inflación y riqueza para la gente son muy malos; por eso necesita motivar a una minoría a partir de la venganza para sobrevivir".

El mayor costo para Venezuela -y el más grave para Colombia- va a ser la pérdida de su institucionalidad democrática en el largo plazo. En su lucha por mantenerse, Chávez seguirá destruyendo la institucionalidad en el manejo del gasto público y aplicando instrumentos como el control de cambios para destruir a sus enemigos. Va a ser muy difícil para el siguiente gobierno de Venezuela, cualquiera que este sea, regresar a una institucionalidad respetada por todos. Venezuela nunca ha sido un país amante de los formalismos, y la costumbre de utilizar descaradamente los mecanismos de poder en contra del enemigo va a ser difícil de cambiar.

Alineación internacional. La Comunidad Andina ha servido para pocas cosas, pero uno de sus dividendos ha sido la existencia de un grupo de países en la esquina de América del Sur con una posición relativamente independiente de los dos grandes polos de atracción del continente, Estados Unidos y Brasil. Esto podría acabarse. El gobierno de Chávez ha debilitado a los empresarios venezolanos, que siempre fueron los más interesados en mantener una buena relación con Colombia. Si el puente entre los empresarios de Colombia y Venezuela acaba por romperse, la alineación del continente en dos grandes polos se consolidará, pues hay poderosas fuerzas que llevan a Colombia a ser atraída por Estados Unidos, mientras que Venezuela gravita hacia Brasil. La frontera física entre estas dos grandes áreas de influencia sería la frontera entre Colombia y Venezuela. Es de esperar que esta sería una fuente de turbulencia.

Los escenarios. Desde el punto de vista de Colombia es posible definir unos escenarios de largo plazo en Venezuela, después de Hugo Chávez, con base en dos grandes variables: la fortaleza de la instititucionalidad democrática en Venezuela y la armonía en la relación con Colombia

Hay cuatro posibilidades (ver gráfico). En el primer escenario, el clima político en Venezuela vuelve a ser favorable a una relación con Colombia y la institucionalidad democrática en Venezuela se fortalece. Esto implicaría que los empresarios amigos de Colombia han logrado consolidarse en el poder en un gobierno respaldado por una alta legitimidad.

En el segundo escenario se tiene un gobierno legítimo y democrático, pero poco amigo de Colombia. Esto es probable si la relación entre Venezuela y Brasil se fortalece en los próximos años. Los empresarios venezolanos llegan al poder, pero el foco de su atención se dirige hacia Brasil.

En el tercer escenario, el gobierno que sucede a Chávez no tiene una vocación modernizante y no fortalece la institucionalidad democrática. La antipatía dirigida a Colombia se convierte en un instrumento de manejo de poder.

Por su parte, el cuarto escenario, en el cual la relación con Colombia se fortalece y la institucionalidad democrática en Venezuela se debilita, es muy improbable.

En definitiva, la situación no tiene una salida cercana. En el mundo posChávez, sin embargo, hay un escenario en el cual la relación económica con Colombia se fortalecería y nuestro país podría tener un papel muy importante en la reconstrucción de la economía de consumo en Venezuela. Sin embargo, habría que trabajar todo este tiempo para mantener viva esa posibilidad. Tendríamos que tener suficiente madurez como para pensar en el muy largo plazo, si queremos defender este mercado que durante décadas fue plaza natural para las empresas colombianas.
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