Venezuela y Colombia 'vecinos, socios y ¿amigos?'

| 9/29/2000 12:00:00 AM

Venezuela y Colombia 'vecinos, socios y ¿amigos?'

La tasa de cambio peso/bolívar es responsable de buena parte del aumento de las exportaciones a Venezuela en el último año. ¿Qué hacer para que esta recuperación sea permanente?

Toma I:

Sanbil es el centro comercial más grande de Caracas. Sin embargo, al ingresar por primera vez, usted podría pensar que está en Medellín, Cali o Bogotá. Empresas como Mario Hernández, Crepes & Wafles, Color Siete o Jeans & Jackets tienen locales estratégicamente ubicados. Hace un par de semanas se inauguró allí el almacén de la firma de confecciones colombiana Tennis. El éxito fue total: en el primer día se agotaron las existencias y dos horas después de haber cerrado las puertas todavía estaban esperando que la gente saliera del establecimiento.



Toma II:

El jueves 21 de septiembre, Luisa Romero, la ministra venezolana de Producción y Gobierno, reiteró la decisión de su país de no acatar el dictamen del Tribunal Andino de Justicia que había ordenado la suspensión de la medida unilateral de transbordo fronterizo que aplica ese país desde mediados del año pasado.



Estas dos escenas, al parecer totalmente contradictorias, son, tal vez, la mejor radiografía para describir 'la película' de lo que está pasando hoy en las relaciones comerciales entre los dos países. Pero la contradicción es solo aparente. Por encima de las trabas burocráticas, las fluctuaciones de precios y los inconvenientes temporales, hay una realidad de a puño: las economías de Colombia y Venezuela son plenamente complementarias y la relación encierra enormes oportunidades comerciales. Los empresarios que entienden este proceso saben que una economía como la venezolana tiene grandes fluctuaciones y le apuestan a una estrategia de largo plazo para capturar gran parte del mercado.



" La materia prima colombiana es excelente. Queremos socios para hacer alianzas y expandir mercado", Raul Lopez, Plásticos Omega.





Los hechos

Después de varios años de crecimiento continuo del comercio bilateral, el 99 fue un año malo debido principalmente a la mala situación económica en ambos países, pero también debido al interés creciente por parte de Venezuela de imponer trabas al comercio hacia ese país. El comercio binacional total se redujo 27%, al pasar de US$2.400 millones en 1998 a US$1.750 millones en 1999. Sin embargo, en términos relativos, a Colombia no le fue tan mal ya que por primera vez en 20 años logró una balanza comercial positiva con Venezuela. Buena parte de la recuperación para Colombia llegó hacia finales de año y estuvo impulsada por factores de tipo de cambio.



En el 2000, la tendencia favorable en el comercio con Venezuela se ha mantenido por la misma razón del tipo de cambio, pero además por la política del presidente Hugo Chávez dirigida hacia el aumento de la capacidad de compra de los venezolanos y, por tanto, de la demanda interna de ese país. Así, entre enero y junio de este año, Colombia ha podido mantener un superávit comercial con Venezuela de US$127 millones, al haber exportado US$570 millones e importado US$443 millones. Se espera que esta misma tendencia se mantenga unos meses más, al menos mientras dura la bonanza de los precios del petróleo. Si esto es así, las cifras de comercio binacional a finales del 2000 deberían ser muy similares a las logradas en 1998, aunque con una balanza superavitaria para Colombia de entre US$100 y US$120 millones.



Qué podría cambiar el rumbo

En la expansión del comercio binacional hacia adelante y sobre todo en lo que respecta a la posición de las exportaciones colombianas a Venezuela hay muchos factores positivos pero también hay algunos bastante negativos.





Lo bueno

Por el lado positivo está por supuesto el tipo de cambio favorable que se mantendrá mientras duren los altos precios del petróleo, pero está sobre todo la fortaleza que implica la gran diversidad de productos que Colombia vende en el mercado venezolano. Son más de 2.500 productos, con lo cual se disminuye el riesgo de la dependencia en muy pocos productos en un solo mercado. Por ejemplo, en el primer semestre de este año, 725 productos tuvieron un crecimiento mayor al 10% e ingresaron al mercado cerca de 800 nuevos. En este mismo tiempo, 400 productos desaparecieron del mercado debido en especial a las normas sanitarias y de cuotas fijadas unilateralmente por Venezuela, como ganado, carne y azúcar.



Según Alberto Schlesinger, director de Proexport en Venezuela, el potencial para los productos colombianos en este mercado es enorme tanto por precio como por calidad y distancia. "Cerca de 190 empresas colombianas ya tienen asiento en el mercado venezolano, pero por lo menos otras 200 están conociendo el terreno y en el proceso de apertura de nuevos negocios". Uno de los mejores termómetros para ver ese dinamismo es el crecimiento en la población hotelera de empresarios colombianos, que este año ha aumentado en un 70%. Y Avianca, por su parte, en menos de dos años ha aumentado de uno a cuatro la frecuencia diaria de sus vuelos entre Caracas y Bogotá.



Dentro de esta misma línea de ideas, Carlos Hugo Escobar, un colombiano que hace 8 meses está al frente de Cativen en Venezuela, opina que "Colombia tiene una infraestructura industrial más fuerte que la de Venezuela. Nuestros costos de producción son muy competitivos y el tipo de cambio favorece al país. Por ejemplo, un producto que se trae de Colombia se puede vender con un 30% o un 40% por debajo de lo que se vende en este mercado sin sacrificar el margen".



Para Jorge Alberto Velásquez, consultor colombiano, las ventas colombianas podrían superar los US$2.000 millones. "La industria venezolana está en un proceso de contracción y Colombia es el país llamado a suplirla", agrega. Sin embargo, como en todo proceso que se quiere mantener, para que la recuperación del comercio bilateral de los últimos meses sea permanente y Colombia pueda desarrollar plenamente el potencial que tiene en ese mercado todavía hay muchas cosas por hacer. En primer lugar, necesita que Venezuela haga la tarea en materia económica para así lograr un crecimiento estable y permanente y no esporádico como está sucediendo ahora. Por otro lado, y quizás más importante aun, necesita que Venezuela acate plenamente las normas de la Comunidad Andina de Naciones, CAN, para el comercio de la subregión.



Lo malo



La expansión del comercio entre los dos países en estos últimos meses se ha dado sobre bases poco sólidas o al menos muy frágiles que podrían desmoronarse en cualquier momento. La tasa de cambio que en este momento es muy favorable para Colombia es el resultado de la revaluación del bolívar, la cual a su vez está asociada a los flujos de capital que están llegando al país producto de los altos precios del petróleo.



Antes del aumento de los precios del petróleo y cuando estos estaban en niveles de US$9 por barril, Venezuela había tomado la decisión de expandir el sector no petrolero para no depender tanto del crudo. Cuando se produjo el alza de los precios esta decisión no solo quedó en el aire, sino que el gobierno de Chávez optó por unas políticas fiscales y monetarias expansionistas, que son muy difíciles de sostener en el largo plazo. En el momento que caiga el precio del petróleo, el ajuste de esta economía se hace inminente y lo más probable es que se pase de la revaluación actual a una devaluación masiva como ha sucedido tantas otras veces. El resultado para Colombia sería la reversión de los flujos de comercio.



Sin duda, Colombia debe aprovechar esta bonanza para vender sus productos en Venezuela, pero también debe saber que en cualquier momento el comercio bilateral puede volver a perder dinamismo. Por eso, en medio de la volatilidad del mercado, las estrategias de largo plazo --que contemplan las épocas de riqueza pero también las de 'vacas flacas'-- son la gran apuesta. El aumento de la capacidad de compra de los venezolanos está también asociado al tema de los ingresos del petróleo, ya que en la medida que el gobierno obtiene más recursos del petróleo, más gasta para estimular el crecimiento. De hecho, la economía en el 2000 crecerá entre 2,8% y 3% gracias al aumento del gasto del gobierno que en los cinco primeros meses del año creció 71%.



Lo peor



Por otro lado, el problema del transporte de mercancías entre los dos países que siempre ha sido un dolor de cabeza, con el bloqueo unilateral en la frontera y los transbordos, ahora se ha convertido en un cáncer que amenaza con acabar el proceso de integración entre los dos países. A pesar del fallo del Tribunal Andino de Justicia que declaró el incumplimiento del ordenamiento jurídico por parte de Venezuela y que conminó a ese país a levantar la medida, la ministra de Producción y Comercio, Luisa Romero, anunció que pedirá a la Comunidad Andina una revisión de la norma sobre transporte fronterizo. Venezuela tiene plazo hasta el 3 de noviembre para levantar la medida. Si no lo hace, Colombia podría tomar medidas unilaterales de salvaguardia en contra de productos venezolanos, lo que sin duda sería una amenaza para el proceso.



Aquí no paran las cosas. El del transporte no es el único caso de entorpecimiento del proceso de integración por parte de Venezuela. Después de Ecuador, Venezuela es el país que más procesos acumula tanto en la Secretaría General, como en el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina. Los 14 procesos atienden sectores claves como azúcar, precios, propiedad intelectual, medidas fito y zoosanitarias, restricciones y gravámenes, convenio automotor y transporte. El gobierno venezolano desde hace varios meses pretende restringir el ingreso de productos colombianos. Por ejemplo, con la negativa a las licencias de importación de azúcar dejó por fuera del mercado al ingenio Catza en Ureña. A su vez, la Secretaría General de la Comunidad Andina aprobó para Venezuela el mecanismo de limitación de importaciones de este producto provenientes de Colombia y Perú. El caso más reciente y que aún está pendiente de admisión por parte del Tribunal Andino es la demanda presentada el pasado 31 de agosto para impedir el ingreso de huevos procedentes de Colombia. A la empresa Incubadora Santander, Venezuela no le aprobó en el mes de agosto, cerca de 20 solicitudes, a pesar de haber obtenido el certificado sanitario por parte de las autoridades de ese país.



¿Cuándo será el arranque definitivo?




La apertura de las economías de los dos países a comienzos de los 90 y los acuerdos de integración regional que se firmaron a raíz de este hecho dieron un verdadero impulso no solo a la integración comercial entre los dos países, sino a la integración entre los sectores empresariales.



Tanto para los empresarios venezolanos como para los colombianos se abría una gran oportunidad para expandir sus mercados y sus inversiones a ambos lados de la frontera.



El deterioro de la situación económica en ambos países pero sobre todo las trabas impuestas por el gobierno venezolano han ensombrecido esta perspectiva. Es imposible saber qué tanto pueda durar esta situación, pero lo cierto es que con la negociación del ALCA que se avecina, es mejor para ambos países entrar a negociar como los socios comerciales naturales que son.



Es muy posible que ambos países logren lo que no han podido hasta ahora cuando se vean enfrentados a los gigantes del hemisferio.
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