Universidad digital

| 7/21/2000 12:00:00 AM

Universidad digital

La universidad de un pueblito paisa es una de las primeras entidades en ofrecer carreras virtuales en América Latina. Ya tiene 750 alumnos y en agosto matriculará a 1.500

Las virtuales



La Universidad Católica del Norte es la primera colombiana en ofrecer programas completos en el ciberespacio. Hoy tiene 750 alumnos y espera duplicar el número en agosto. Su sede es en Santa Rosa de Osos, Antioquia.

El Tecnológico de Monterrey está en el país con programas de educación a distancia en asocio con la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Desde septiembre entró en la era digital.





De ladrillo y cemento



Las universidades colombianas tímidamente se aproximan al ciberespacio. Algunas utilizan internet como una herramienta que complementa sus programas. No descartan la posibilidad de entrar a la era virtual.



La primera universidad colombiana en dar capacitación al 100% por internet es de Santa Rosa de Osos, Antioquia. Como si fuera poco, la Universidad Católica del Norte también es una de las pioneras en el tema digital en Latinoamérica. Nació en un pueblo antioqueño de 32.000 habitantes, situado 2.581 metros "más cerca de las estrellas" y a hora y media de Medellín.



Su historia comenzó en 1997 cuando monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, un obispo visionario, se empeñó en llevar educación superior a los 36 municipios de su diócesis (Santa Rosa de Osos). Para cumplir su objetivo, llamó al padre Orlando Gómez, el actual rector de la universidad, y ambos empezaron a investigar los modelos posibles para llevar la universidad a las zonas deprimidas y apartadas de la región.



Después de examinar sus posibilidades, llegaron a la conclusión de que la solución más factible era crear una universidad virtual en internet, lo que les permitiría llegar a cualquier lugar por medio de una línea telefónica y un computador conectado a la red. Lo que seguía era lograr que cada uno de los municipios contara al menos con una línea telefónica. Para esto hablaron con Edatel, que no solo instaló líneas en los 36 municipios de la diócesis, sino que lo hizo en los 125 municipios antioqueños.



Una vez con las redes instaladas y las carreras aprobadas por el Icfes (hoy tienen Ingeniería informática, Psicología, Zootecnia, Administración de empresas, Comunicación social y las licenciaturas en Filosofía y Educación religiosa, y Educación básica), empezaron a llegar a la Universidad los primeros alumnos, que hoy ya suman 750 y que para agosto, según Gómez, fácilmente pueden ser 1.500.



Los alumnos de lugares como Peque, Nechí y de los departamentos de Córdoba, Guajira y hasta Cundinamarca pagan por cada semestre $1'050.000 y, dependiendo de cada caso, pueden lograr descuentos de hasta $650.000. Los estudiantes solo tienen necesidad de conocer Santa Rosa de Osos el día de su graduación, un pueblo que curiosamente ha sido la cuna de escritores, escultores e intelectuales y que tradicionalmente ha sido de educadores, tanto, que hay familias numerosas, de 8 o más hermanos, donde todos son profesores.



En ese lugar de temperaturas promedio de 13°C, los profesores de la región desarrollan semestre a semestre los módulos para internet. Todos ellos como requisito tienen un posgrado en el área que dictan y un curso en docencia virtual que da la misma universidad. "Enseñar" a los profesores a "enseñar" por internet, según Gómez, ha sido uno de los temas más complicados, ya que para ellos es un choque pasar del tablero al correo electrónico y del salón de clase al computador en la casa, que es el sitio desde donde se comunican con sus alumnos.



Desde el punto de vista de los estudiantes se presenta un giro sustancial en su gestión, ya que tienen que aprender a "aprender" de otra forma. Según Loreina Sepúlveda, directora de la sede en Colombia del Tecnológico de Monterrey, México, una entidad dedicada a la educación a distancia desde hace varios años y que desde septiembre del 99 estrenó sus programas virtuales por internet: "Aquí el único responsable de aprender es el alumno, eso implica mucha madurez. Además, se acabó la facilidad de las excusas, porque siempre es más fácil decir 'el profesor no me enseñó' que 'no pude aprender'". Este es un choque fuerte para los alumnos y algunos sienten que no van a poder. De ahí que muchos abandonen los programas.



Esto no es nuevo en el mundo, ya que las escuelas virtuales manejan índices de deserción que rondan el 60 ó 70%. Curiosamente, en la universidad virtual paisa, en sus 3 años de funcionamiento, "los índices rozan el 40%, casi la misma tasa de deserción de las universidades presenciales" dice su rector el Padre Gómez.



La Universidad Católica del Norte tiene la vocación de llegar a lugares apartados, uno de los dos usos más comunes de la educación virtual. El otro es el que le dan las personas que no tienen tiempo para asistir a una clase presencial. Aquí entra a jugar el Tecnológico de Monterrey. Esta entidad mexicana lleva décadas con sus programas de educación a distancia. El perfil de sus alumnos es, por lo general, el de quienes quieren hacer una segunda carrera o el de personas mayores que no están dispuestas a asistir a clase con compañeros de 18 años. Es difícil encontrar alumnos recién egresados de un colegio que decidan estudiar por este medio. Aquí la distancia no importa, como dice Loreina, "tenemos alumnos que viven a dos cuadras de la universidad, pero que toman cursos por internet". Para ella, entre las ventajas de este medio está la muerte de la distancia, la asincronía que permite acomodar el tiempo del alumno a los programas, ampliar la cobertura docente y compartir a los buenos profesores de las capitales con las demás ciudades y la posibilidad de dar precios más bajos por este medio, ya que los costos de las universidades virtuales tienden a ser menores que los de las de cemento y ladrillo.



Colombia Virtual



En Colombia, el tema de la universidad virtual es todavía muy incipiente, muy experimental. Algunas instituciones como la Javeriana, los Andes y la Nacional utilizan internet como una importante herramienta de apoyo de sus clases. Incluso, hay algunos cursos en las carreras con un alto contenido de apoyo en la red, como el programa de Física de la Universidad Nacional que tiene cursos completos montados en la red.



Para el director académico de la Nacional en Bogotá, Carlos Cortés Amador, no es que se les hayan adelantado. El tema, según él, "no es hacerlo por hacerlo, hay que ser cautelosos y pensar si se va a dar buena calidad y buen servicio a los estudiantes". El no desconoce que la educación tiene su mira en el ciberespacio, pero opina que hay que entrar a este mundo con cálculo para no sacrificar calidad en el proceso. El hecho es que sin importar en qué momento se tome la decisión, no se puede desconocer que internet abrió las puertas de la competencia a la educación, con la ventaja de que no es necesario salir de la casa para cursar una carrera. Incluso algunas universidades solo existen virtualmente, como la de Alston, que ofrece programas de pregrado por un costo total de US$2.995 y maestrías combinadas con doctorados por US$9.690. Las universidades colombianas tienen que estar alertas frente a la nueva competencia que se les avecina, pero los consumidores también tienen que abrir los ojos y no dejarse deslumbrar por programas sin rigurosidad.
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