Una esperanza plástica

| 12/7/2001 12:00:00 AM

Una esperanza plástica

La industria del plástico es competitiva, pese a que importa sus materias primas. Con la ampliación de la Refinería de Cartagena reviven las esperanzas de integrar la cadena.

El pasado 28 de septiembre se dio vía libre a un proyecto que, de concretarse, sería el primer paso para que Colombia deje de depender de las importaciones de olefinas, y consolide el eslabón de la cadena que aún está suelto en la industria petroquímica del país.



Ese día, Ecopetrol anunció la puesta en marcha del plan maestro para el desarrollo de la Refinería de Cartagena, un proyecto que demanda una inversión de US$640 millones y que aumentará en 65.000 barriles por día su capacidad de producción. La nueva refinería suministrará la materia prima que el sector de plásticos requiere para la construcción de la planta de olefinas, con la que logrará integrar la cadena productiva garantizando así su competitividad.



A pesar de la alta dependencia de la materia prima importada, el sector es hoy uno de los más dinámicos de nuestra economía. Con un crecimiento de casi 3 veces el PIB y unas exportaciones 29% superiores a las del 2000, se ha convertido en un ejemplo para la industria nacional.



En un país en donde la demanda ha estado resentida durante los últimos años, ¿cómo se explica este desempeño? La clave del asunto, según los empresarios, radica en enfocar toda su estrategia en las exportaciones y en buscar la manera de integrar la cadena productiva, pese a que la mayor parte de las materias primas es importada. Las industrias del sector no se han dejado asustar por el fantasma de la recesión sino que, por el contrario, han continuado con sus planes de inversión. Propilco, por ejemplo, en octubre pasado duplicó su capacidad de planta. Otras empresas, como Carpak, han empezado a ubicar plantas dentro de la Región Andina y estudian la posibilidad de ubicarse en otros países.





El impulso a las exportaciones



Las exportaciones para la industria petroquímica y plástica han generado cerca de US$133 millones en el 2001, lo cual representa cerca del 3% de las exportaciones no tradicionales. Estas cifras, sin embargo, no consideran los 1.500 establecimientos caseros de producción de plástico que hay en el país. La estrategia de las empresas nacionales ha sido atender mercados como la Región Andina, Centroamérica y el Caribe, el Cono Sur y Estados Unidos, por medio de canales directos y de intermediarios. Según Acoplásticos, el gremio que agrupa a los productores de plásticos, químicos y caucho, las exportaciones directas de materias plásticas ascienden a un 40% de la producción local y el resto es transformado en semiproductos y manufacturas intermedias y de consumo final, que se venden en el mercado doméstico e internacional. En el caso de algunas empresas de empaques, por ejemplo, buena parte de sus exportaciones no se hacen directamente sino por intermedio de clientes que operan internacionalmente.



Una cadena casi integrada



El petróleo es el principal producto de exportación de Colombia y es la base de toda la industria petroquímica y de plásticos. Sin embargo, la totalidad de las resinas plásticas, materia prima de los plásticos, son de origen extranjero. La explicación de lo anterior es que todavía no se ha construido la planta de olefinas, que supliría la demanda nacional. Aunque tenemos la base y la industria asociada para la manufactura de los plásticos, falta completar ese eslabón de la cadena. Esto, aunque ha sido una preocupación reiterada de la industria, ha reforzado su competitividad y optimización en los procesos. Así, las empresas han ido formando subcadenas con sus clientes y proveedores directos para reducir sustancialmente los costos, mejorar la calidad de sus productos, compartir conocimientos y tecnologías y desarrollar productos innovadores.



Los empresarios del sector coinciden en su búsqueda permanente por la satisfacción del cliente, para lo cual desarrollan nuevos productos en conjunto con ellos y buscan la manera de reducir sus costos. "Los clientes son la base de nuestro crecimiento, de ahí que nuestra política sea la de ayudarnos para crecer juntos" dice un empresario. Acoplásticos, por ejemplo, logró que se unieran varias de las empresas del sector y negociaran en conjunto tarifas competitivas para el servicio de energía, con lo que redujeron sus costos 20% en promedio.



¿Un futuro incierto?



El sector plástico no es dinámico solo en Colombia. En el mundo, su potencial de crecimiento es enorme, pues su versatilidad le permite sustituir cantidades de productos y cada día se encuentran nuevas aplicaciones para su uso. La industria está llamada a seguir creciendo. Nuestros empresarios están conscientes de esto y aseguran que si han estado preparados para las "vacas flacas", también lo estarán para cuando lleguen las "gordas". Para el futuro, la idea es que cada vez más empresas del sector puedan agruparse en áreas estratégicas para la salida de productos, como la zona de Mamonal en Cartagena, donde se ubican algunas de las fábricas que producen resinas plásticas pues, actualmente, la mayoría de las empresas del sector se concentra en Bogotá y Antioquia.



Las exportaciones seguirán jalonando esta industria y se mantienen las perspectivas de crecimiento del mercado de los plásticos cuando la demanda nacional se reactive. Sin embargo, si la cadena productiva no se integra totalmente, se estará arriesgando no solo la competitividad de la industria, sino que se estaría perdiendo una fuente importante de estímulo a la economía nacional.



Hoy, Colombia es competitiva en el entorno mundial sin la planta de olefinas, pero en el futuro la eficiencia y productividad dependerán de la integración de las industrias.
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