| 3/6/2009 12:00:00 AM

Un pais con pocos 'doctores'

Colombia le apuesta a mejorar su oferta de doctorados, para lo cual deberán sumar los esfuerzos del sector público, de la academia y de la empresa privada.

Docentes como el rector de la Universidad Nacional de Colombia, Moisés Wasserman, lo tienen claro: “Un país con pocos doctores (Ph.D) tiene limitado su desarrollo económico”. Por eso considera que la escasa oferta de profesionales de excelencia es uno de los principales baches y retos que tiene la educación superior en Colombia. Su preocupación radica en que el país solo genera, en promedio, unos cien doctores anuales, mientras que en México y Brasil esa cifra asciende a 2.000 y 9.000, respectivamente.

Por eso no lo sorprendió el anuncio del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de llevar a cabo las más grandes inversiones en investigación para generar nuevos descubrimientos en el campo de la energía, la medicina, la ciencia y la tecnología. “En vez de recortarle recursos a la investigación, los duplica en un país que cuenta con batallones de profesionales que han obtenido doctorados en áreas estratégicas como la ciencia, la sociología y el sector productivo, entre muchas otras”, comenta.

Wasserman recuerda que antes de iniciar su proceso de expansión económica, China envió a centenares de profesionales a cursar doctorados en Estados Unidos. Y, a su juicio, son ellos los que hoy tienen las riendas de la nueva potencia asiática.

La misma preocupación la comparte el científico y catedrático Felio Bello García, quien advierte en uno de sus escritos que los programas de doctorado se constituyen en organizaciones de formación académica y científica de alto nivel, estratégicas para el desarrollo de cualquier nación. Señala que en nuestra época se ha demostrado que el crecimiento económico, el bienestar y la cohesión social dependen de las competencias colectivas que se adquieran para generar y transferir el conocimiento de manera responsable, pertinente e innovadora.

Explica que la historia reciente de India, Corea y Singapur, que se propusieron invertir audazmente en estos programas de formación superior, muestran sostenibles índices de crecimiento económico, productividad, innovación y competitividad. “De la forma como se integren los conocimientos avanzados con la solución de los problemas sociales y económicos del entorno, se tendrá una intervención positiva en la vida de la nación”, asegura Bello.
A su vez, el rector de la Universidad de La Sabana, Obdulio Velásquez Posada, defiende la importancia de desarrollar generaciones de doctores en Colombia, pues en el presente siglo se impone la sociedad del conocimiento. “A diferencia de periodos anteriores, donde prevalecían la tierra y las industrias como sinónimos de riqueza, hoy los países han entendido que su mayor activo es el conocimiento”, dice.

Pero la promoción de doctorados en Colombia ha sido muy tímida. Solo el 12,4% de los profesores universitarios en el país tienen doctorado, mientras en otros países de la región su participación está entre 30% y 50%. Lo ideal sería que en los próximos diez años la proporción de profesores universitarios con doctorado fuera de entre 25% y 35%, según Fernando Chaparro, director del Consejo Nacional de Acreditación.

Programa agresivo
Según explica el vicerrector de la Universidad del Rosario, José Manuel Restrepo, hay varios factores que han retrasado este proceso. Considera, por un lado, que, aunque buenos, los grupos de investigación existentes no han dado el salto hacia la creación de programas doctorales. Y, por otro, que quizás los grupos de investigación no han alcanzado la madurez suficiente para desarrollarlos. En la actualidad, 22 universidades del país ofrecen 85 programas doctorales.

Para Restrepo, otro factor crítico son los altos costos de la investigación, por lo que el sector privado no puede seguir pensando que este trabajo deben hacerlo solo las universidades. “En la mayoría de los casos los doctorados son subsidiados. En el Rosario, por ejemplo, todos los estudiantes de estos programas reciben apoyo económico para cubrir los altos costos que implica la investigación rigurosa. Por eso es importante fomentar una política de estado que involucre esfuerzos del Gobierno, que comprometa la vinculación de la empresa privada y las universidades, en un programa masivo y agresivo de formación de doctores en Colombia y en el exterior, así como en la creación de nuevos programas doctorales”, sostiene.

Para Restrepo, existen muchas alternativas que permitirían dicho desarrollo, como por ejemplo atraer universidades extranjeras para que, junto con universidades colombianas, formen doctores. Según él, ya hay experiencias exitosas en este tipo de asociaciones, como los Centros de Excelencia en Investigación, donde grupos de varias universidades trabajan cooperadamente. “En España, el gobierno se juntó con las empresas para diseñar doctorados. Hoy, ese programa está arrojando 100 doctores al año, quienes participan luego en los procesos de innovación de las empresas”.

Al respecto, el viceministro de Educación Superior, Gabriel Burgos, sostiene que luego de incrementar las coberturas en educación básica y media le llegó el turno a la educación superior. En este sentido, advierte que los doctorados ocupan un interés especial para el Gobierno, por lo que este trabaja actualmente en un programa que permita la inclusión de por lo menos 500 profesionales en programas de doctorado, tanto en el país como en el exterior. Sin embargo, las metas son mucho más ambiciosas. El plan Visión Colombia 2019 prevé elevar la inversión en ciencia y tecnología al 1,5% del PIB, consolidar 20 centros de investigación de excelencia y desarrollo tecnológico, ubicar cinco universidades colombianas entre las 400 mejores del mundo y lograr que 55.000 personas estén dedicadas a actividades de investigación científica y tecnológica.

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