| 2/2/2007 12:00:00 AM

Un nuevo equilibrio de poder

El impacto sobre el mundo del cambio en las relaciones de poder es comparable al del Renacimiento y la Revolución Industrial. Es un nuevo orden, al cual todos deberán adaptarse.

Este año nuevamente, como lo vienen haciendo hace 36 años, los líderes del mundo en todas las disciplinas, desde jefes de Estado hasta actores y artistas, se dieron cita en Davos, Suiza, con ocasión del World Economic Forum, WEF, para analizar y establecer los temas que guiarán al mundo en los próximos años. La nota sobresaliente en esta oportunidad fue el gran optimismo entre los asistentes, quienes incluso tuvieron problemas para identificar los posibles obstáculos y limitaciones al crecimiento hacia adelante.

Con el nombre de 'Cambio en la Ecuación de Poder', el tema central del WEF estuvo dedicado a los cambios que se están dando en el mundo, en lo político, lo económico y lo social a raíz de la incorporación a la economía global de nuevos actores como China e India. Estos países no solo han contribuido al crecimiento económico (corregido por poder adquisitivo, el crecimiento en los países en desarrollo representa un poco más del 50% del producto mundial), sino que con el tamaño de su fuerza laboral están afectando los mercados laborales del mundo con consecuencias sobre los salarios, sobre todo de la mano de obra no calificada. De igual forma, con sus excesos de ahorro, están afectando la forma como tradicionalmente operaban los flujos de capitales en el mundo.

El reconocimiento de la existencia de China e India como grandes potencias de poder económico y social se ve claramente en la participación de los líderes de estos dos países en todas las reuniones del Foro relacionadas con aspectos globales.

En los 5 días del foro en Davos, los temas tratados se concentraron en el estado de la economía mundial, el mundo empresarial, la geopolítica, y la tecnología y su relación con la sociedad. Todos se examinaron a la luz de lo que implica el cambio en la ecuación de poder.

En el curso de las deliberaciones, surgió un quinto tema, el calentamiento global, que ocupó un lugar preponderante en las discusiones.

Economía

La evolución que han tenido las sesiones acerca de la economía global en los últimos años es sorprendente. Del pesimismo total, por cuenta del terrorismo y sus posibles impactos y los altos precios del petróleo se pasó al optimismo, casi delirante, en el que ya no se vislumbran problemas hacia el futuro.

Un ejemplo de esto fue la sesión que tuvo lugar el primer día sobre economía global. En ella, Laura Tyson, profesora de economía del London School of Economics, fue enfática al destacar las múltiples razones para el actual optimismo. Según Tyson, la volatilidad en los mercados financieros se ha reducido y el crecimiento mundial es más equilibrado, e incluso en el interior de los países se están corrigiendo los desequilibrios que obstaculizan el crecimiento.

Montek S. Ahluwalia, presidente de la Comisión de Planeación de India, dejó claro el mensaje de que su país crecería por encima de 8% en los siguientes 5 años, gracias a las reformas que se están haciendo en el sector agrícola y la inversión en infraestructura. El objetivo en este último tema es llevar a India a estándares similares a los de Asia del Este, para lo cual el gobierno está dispuesto a establecer los incentivos que sean necesarios para atraer la inversión extranjera que se necesita para este propósito. "Es la única forma de volver a India más competitiva", afirma Ahluwalia.

Min Zhu, vicepresidente del Banco Central de China, por su parte, no se mostró tan optimista frente al pronóstico global, aunque sí estuvo de acuerdo en que China está creciendo muy bien y en que incluso cualquier temor sobre una caída del crecimiento chino debía disiparse puesto que su país ya había tomado medidas para ir solucionando los desequilibrios internos.

Por supuesto, no faltó quién se opusiera a este optimismo. Por ejemplo, Nouriel Roubini, presidente y profesor de Roubini Global Economics, Estados Unidos, y Steven Roach, economista jefe de Morgan Stanley. Ambos sostienen que hay serias razones para estar preocupados. Roubini cita dos fundamentales. Primera, la recesión del mercado de la vivienda en Estados Unidos que, según él, no está terminando como creen muchos, sino que, por el contrario, podría profundizarse y desembocar en problemas de crédito y finalmente en una caída importante del consumo. Y, segunda, el precio del petróleo podría volver a subir, con un impacto sobre el crecimiento. No obstante, los pesimistas no tuvieron mucho eco en esta ocasión.

De la misma forma como la pertinencia de China e India quedó clara con la participación generalizada de estos países en las sesiones del foro, la falta de pertinencia de Latinoamérica también quedó en evidencia. Esta región del mundo al parecer no despierta el interés de los asistentes a Davos y, por tanto, no fue parte de ningún panel central. A las sesiones sobre el tema solo asistieron latinoamericanos. Aún así, esto constituye un gran avance frente al anterior foro, cuando Latinoamérica estuvo desaparecida.

El consenso entre el grupo de latinoamericanos que asistió a las reuniones es que no debe hablarse de izquierda y derecha, sino de gobiernos responsables y de gobiernos irresponsables que tienden al populismo, sin importar de qué lado estén.

En cuanto al crecimiento económico de la región, la gran preocupación es que está jalonado por los mercados externos, lo cual —frente a la ausencia de mercados internos fuertes— implica una gran debilidad. También hubo acuerdo en que el crecimiento no es posible, si no se logra un mayor equilibrio entre crecimiento y justicia social.

Por último, las implicaciones del cambio en la ecuación de poder sobre la economía se manifiestan en el surgimiento de los mercados emergentes como grandes poderes económicos, la gran ansiedad con respecto a la desigualdad y a la seguridad del empleo, en particular entre la clase media y el crecimiento de los flujos de capital.

Mundo empresarial

Para las empresas, el cambio en la ecuación de poder conlleva modificaciones importantes en la manera de hacer negocios. Los mercados emergentes ganan importancia y los grandes CEO del mundo deben aprender a manejar estos nuevos mercados, que son muy diferentes a los que están acostumbrados. De otra parte, la creciente expansión de las multinacionales exige que sean socialmente responsables para poder ser sostenibles. Finalmente, los consumidores son cada vez más poderosos frente a las compañías, gracias al conocimiento que genera internet.

E. Neville Isdell, presidente y CEO de Coca-Cola Company, Estados Unidos, habló de los miles de millones de consumidores de los países emergentes que entrarán al mercado, no por cuenta de la demografía, sino de una mayor riqueza. Para él, esto es un gran cambio de poder y los CEO no solo deben entender las preferencias de sus consumidores, sino sus preocupaciones. Deben además ser vistos como personas accesibles y presentes entre sus stakeholders.

Rakesh Khurana, profesor de Harvard Business School, considera que el reto más grande para los CEO es ganar y mantener su legitimidad. "Demasiadas compañías han actuado como si fueran independientes de las comunidades en las que operan, lo que las lleva a perder la confianza de la sociedad y a entrar en problemas. Tienen que pensar más allá del corto plazo".

Pero quizás quien definió más claramente lo que está pasando con el mundo de los negocios fue la canciller alemana Ángela Merkel, cuando habló en su discurso inaugural de las compañías que piensan que siempre serán las primeras y no actúan, cuando lo cierto es que con los cambios que están ocurriendo es muy fácil quedarse atrás.

Cambio climático

Dos hechos llevaron a que el cambio climático se convirtiera en uno de los temas centrales de las discusiones del WEF. El primero, la temperatura extremadamente alta para esta época del año que encontraron los participantes cuando llegaron a Davos. Y, segundo, la inclusión del calentamiento global en el discurso The State of the Union, del presidente George W. Bush, aunque para muchos, esta preocupación de Estados Unidos llega un poco tarde.

Las discusiones sobre el tema se centraron, por supuesto, en el tema energético y en el daño ambiental que producen las emisiones de CO2. Pero lo que se podría catalogar como el gran avance de este año es la aceptación casi generalizada (un grupo aún se resiste a creer que el calentamiento global sea resultado de las emisiones) por parte de los asistentes de que realmente está pasando algo y de que hay que empezar a actuar.

El consenso frente a la realidad de que la demanda de energía hacia adelante será creciente, giró alrededor de la importancia de utilizar energía limpia, con la incorporación de las nuevas tecnologías que ya existen.

De hecho, se estima que la demanda de energía alcanzará los 350 millones de barriles diarios de petróleo en 2030. Para sustituir esta demanda de petróleo, las alternativas son el gas y el carbón, ya que a pesar del esfuerzo que se está haciendo en las nuevas fuentes de energía alternativa, la oferta de este tipo de energía seguirá siendo muy marginal.

La discusión acerca de las ventajas y desventajas de las diferentes fuentes de energía fue muy importante, pues sirvió para aclarar las perspectivas hacia el futuro y, más importante aún, para establecer hacia dónde deben dirigirse las inversiones.

La meta que fijó Bush de ampliar a 35 millones de galones la oferta de combustibles de energía alternativa, que hoy está entre 12 y 15 millones, abre un gran espacio para los inversionistas que quieran entrar en este negocio. Incluso, este espacio no solo es para inversionistas y productores de Estados Unidos, sino alrededor del mundo, ya que para llegar a la meta, Estados Unidos tendría que importar biocombustibles de otros países, para lo cual está hablando de reducción de aranceles.

El mundo queda entonces con el reto de usar las fuentes de energía tradicionales, aunque garantizando su utilización limpia, sin tener que sacrificar el crecimiento de las economías en desarrollo.

Tecnología

En el tema de tecnología, quedó clara la discrepancia en términos de tecnología y conectividad. Aunque el valor agregado de la conectividad y de la reducción de distancias ha simplificado la vida, hay objeciones con respecto a la manera en que el comportamiento humano está siendo afectado por la intermediación de las relaciones por un computador.

Los avances tecnológicos no solo han contribuido a la reducción de las distancias y al acceso de información de múltiples orígenes en tiempo real, sino que también han sido una ventana a la intimidad. "Hay una creciente tendencia a que la gente comparta sus vidas con la audiencia más extensa posible", señala Chad Hurley, cofundador de YouTube. Internet se ha convertido en una herramienta que permite vislumbrar la vida de muchos y darles una importancia que anteriormente era inexistente e inconcebible.

Sin contar los innumerables beneficios de la tecnología, se han observado preocupantes consecuencias sobre el comportamiento humano. La tecnología virtual afecta la manera en la que los individuos se relacionan y conocen a los demás. Por ejemplo, las relaciones interpersonales están siendo reemplazadas por vehículos como el chat, pues permiten evitar el contacto físico.

En consecuencia, la tecnología virtual ha socavado la habilidad que tienen los individuos para adaptarse en un nivel social o psicológico. Esto se observa cuando las personas se comentan unas a otras "he leído acerca de ti, he oído acerca de ti, pero no te conozco", explica Daniel Shapiro, director asociado del proyecto de negociación de Harvard, en la Escuela de Derecho de Harvard, Estados Unidos.

El aislamiento que produce la conectividad se observa en el comportamiento humano, pues en los grupos de trabajo o la interacción diaria, son evidentes el desentendimiento de las personas y la ineficiencia a la hora de presentar las ideas.

La innovación como consecuencia del desarrollo tecnológico está creciendo tan rápido que su aprendizaje no ha sido del todo inmediato. Las instituciones, al igual que muchos usuarios y receptores de estos sistemas, no alcanzan a absorber todo el conocimiento de un programa cuando ya tienen acceso a uno novedoso y mejorado. Según William E. Mitchell, presidente de la junta directiva y presidente y director ejecutivo de Arrow Electronics, Estados Unidos, "esto no es un juego de suma cero. Tendemos a sobreestimar el impacto de corto plazo y subestimar el impacto de largo plazo de la tecnología. Como en el pasado, habrá perdedores y ganadores", concluye Mitchell.

Otra posición más optimista valora la conectividad como un medio de que permite fortalecer el conocimiento, conocer previamente información actualizada y estar abierto a diversas posibilidades que afectan la manera de tomar decisiones. Aspectos como las telecomunicaciones, los medios de comunicación, el cuidado de la salud y la movilidad tienen una mayor disposición por parte de los usuarios, que no solo reciben abiertamente el desarrollo y la innovación tecnológica, sino que están a la espera de ellos.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?