| 3/5/2004 12:00:00 AM

Un futuro emprendedor para Colombia

El país tendrá que desarrollar su cultura emprendedora, si quiere empezar a generar riqueza. Las oportunidades abundan.

Vivo y trabajo en la ciudad de Pittsburgh, Pennsylvania, Estados Unidos. Hace un siglo, esta metrópoli era el Silicon Valley de su tiempo. Era el hogar de un grupo de brillantes emprendedores que generaban enorme riqueza, al punto de hacer de ella una de las ciudades más poderosas e influyentes. Cuando se transita hoy por sus calles todavía se percibe el legado de estos grandes líderes. La prestigiosa universidad donde enseño lleva el nombre de dos de ellos: Andrew Carnegie y Andrew Mellon. Pero se pueden encontrar otros casos, como teatros, museos y bibliotecas que llevan el apellido Carnegie. Pittsburgh está lleno de imponentes iglesias y muchas de ellas tienen majestuosos órganos que fueron donados por Andrew Carnegie. Promovió la fabricación de más de 4.000 instrumentos de este tipo, la creación de miles de librerías, docenas de museos y muchas otras piezas maestras alrededor del mundo.

No muy lejos, en Washington DC, la National Gallery of Art se enorgullece de una de las colecciones de pintura más valiosas de occidente. Esta es conocida como la Mellon Art Gallery, porque muchas de las obras fueron dadas por la familia Mellon. Uno de ellos, William Larimer Mellon, fundó la escuela de negocios en Carnegie Mellon University.

Otros emprendedores también dejaron huella en Pittsburgh. La orquesta sinfónica de la ciudad es famosa por las obras acústicas que presentan en el auditorio Heinz Hall. Otros lugares emblemáticos son la plaza central Benedum, el conservatorio Phipps, el centro de investigación Hillman, el parque Mellon y la biblioteca en Carnegie Mellon.

En tiempos modernos, emprendedores de la nueva generación han creado grandes compañías. Algunas de ellas son MedRad, Respironics, Fore Systems, FreeMarkets y Lycos. Y al igual que sus predecesores, sus éxitos se han constituido en legados para la comunidad, que aportan bienestar para todos.

Hoy es bien sabido que Bill Gates, el fundador de Microsoft, es el hombre más rico del planeta. El proyecto que hizo realidad da empleo a miles de personas altamente calificadas. El software que esta empresa produce lo utilizan cientos de millones de computadores en el mundo. Resulta difícil imaginar cómo funcionaría el planeta sin este software. Al mismo tiempo, Bill Gates y su esposa han donado más de US$26.000 millones a causas sociales. Sus intereses filantrópicos se han concentrado en reducir enfermedades y plagas, que afectan a los países del tercer mundo, como malaria, fiebre amarilla y sida.

En estos ejemplos hay un mensaje importante para los colombianos: antes de preocuparse por la distribución de la riqueza, hay que crearla. Si no hay suficiente riqueza en una nación, el resultado inevitable es que la pobreza se expande por todas partes. Es usual llamar a estas naciones "del tercer mundo". Parte de la riqueza, como en los países de la OPEP, se genera a partir de recursos naturales. Pero en las economías modernas, los emprendedores son el principal motor que genera riqueza. Ellos crean nuevas tecnologías, mejoran la eficiencia y aportan las ideas para desarrollar las economías. Son los responsables del cambio y el progreso, y los mejores de ellos, como Carnegie, Mellon y Gates, dejan su sello por generaciones. Con frecuencia son tan creativos haciendo fortuna como en filantropía.

¿Cómo podría Colombia crear una economía de emprendimiento? En parte, ya la tiene; pero acá presentamos algunas recomendaciones adicionales:



1. Promover la enseñanza del emprendimiento en las facultades de negocios. Hace poco, estuve cinco días en Colombia dictando conferencias en el Executive MBA de la facultad de Administración en la Universidad de los Andes. Los estudiantes fueron creativos y lúcidos. Al segundo día, crearon 10 nuevas ideas para montar negocios en el país. Muchas de ellas dignas de inversión.



2. Crear e impulsar organizaciones que brinden apoyo a emprendedores. Hago parte de la junta directiva del MIT Enterprise Forum of Pittsburgh. Esta organización realiza foros sobre emprendimiento, reuniendo líderes y organizaciones en la comunidad, como una oportunidad para crear ideas. Con frecuencia, recibimos propuestas vía satélite del MIT en Cambridge. Hay incluso divisiones de nuestro foro en muchos países del mundo. Pienso que debería haber uno en Colombia, y que debería ser apoyado por sus universidades y comunidades de negocios.



3. Cambiar la valoración que se tiene de lo que representa el fracaso cuando se intenta crear empresa. El riesgo que afronta un emprendedor es muy grande, y la diferencia entre el éxito y el fracaso es muy pequeña. En Estados Unidos, un emprendedor que haya fracasado una vez se considera mucho más experimentado que aquel que hace su primer intento. Se asume que aprendió del fracaso y que está mejor preparado para afrontar los retos de una nueva oportunidad. Luego de la Primera Guerra Mundial, la reconstrucción de la economía japonesa se dio gracias a una generación de emprendedores de clase mundial. Sin embargo, Japón no logró formar una segunda generación de emprendedores que siguieran sus pasos. Quizá la explicación está en que en este país el fracaso marca al emprendedor de por vida. El riesgo, que siempre es grande, acompañado de un estigma social al fracaso, hizo que muy pocos aceptaran nuevos desafíos.

4. Asegurarse de que los mercados y el sistema político recompensan el éxito empresarial. Una forma es no ahogar a los nuevos emprendedores con impuestos elevados. Una vez hayan logrado sus propósitos, deben estar de alguna forma libres y listos para promover e invertir en una nueva generación de empresarios colombianos. En muchos países, las ganancias por inversiones no tributan en lo absoluto. Cuando se grava un negocio, se obtiene menos de él. Colombia necesita inversión y creación de valor, no destrucción. Las políticas gubernamentales deben reflejar esta realidad.



5. McKinsey y la revista Dinero crearon hace unos años una competencia de negocios en Colombia. Está comprobado que esta clase de ejercicios fomentan el desarrollo de ideas y de casos exitosos de emprendimiento. Cuando estuve en Bogotá, pude asistir a una presentación de proyectos ganadores en esta competencia y mientras estuve allí, no pude dejar de pensar en que no había nada de tercermundista en ellos. Eran ideas, productos y estrategias del más alto nivel. Estos emprendedores y otros que están en su mismo camino representan el futuro económico de Colombia.



6. Se deben generar mecanismos que hagan rentable la iniciativa emprendedora en el país. En Pittsburg, formo parte de la junta directiva de Innovation Works. Esta institución, sin ánimo de lucro, invierte cerca de US$6 millones al año en compañías nacientes del oeste de Pennsylvania. Aunque el esquema que utiliza parte de inversiones no muy grandes en cada proyecto, que de alguna manera demuestre su viabilidad, alienta a otros inversionistas a participar con nuevos capitales.



Colombia tiene los elementos para crear una economía pujante, cimentada en el emprendimiento. Hay abundancia de recursos y belleza en su naturaleza, industriales competentes, buenas instituciones educativas y grandes ideas. Organizaciones como el SENA capacitan mano de obra calificada. Los emprendedores pueden reforzar esta dinámica, produciendo innovaciones que garanticen un buen futuro económico. La riqueza que crean estos líderes empresariales beneficiará a toda la sociedad colombiana, con su ejemplo e impacto social.



Thomas Emerson, PhD,

Carnegie Mellon University.
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