| 9/19/2003 12:00:00 AM

Tras el crecimiento

El potencial de crecimiento se redujo y solo aumentará, si tomamos decisiones. Las claves son la seguridad nacional y la integración comercial.

Hace 10 años, creímos tener la fórmula en la mano. Su nombre era La Apertura. Sin embargo, no fue una época de brillante crecimiento. La fórmula no funcionó por muchas razones: la aplicación del modelo se hizo solo a medias, la llegada de dólares del petróleo y de los flujos internacionales de capital indujo una revaluación del peso, el escándalo que rodeó al país en el gobierno Samper nos aisló del mundo, las obligaciones asumidas en la Constitucion de 1991 llevaron a un desajuste estructural de las finanzas públicas y la crisis financiera de 1999 remató el cuadro. Pero ya es hora de dejar atrás todo ese diagnóstico. Hay que pensar en cómo cambiar las cosas y volver a crecer.

Luego de crecer en promedio 5,5% en los años 70 y 3,4% en los 80, la economía colombiana pasó a una tasa de 2,7% en promedio entre 1991 y 2000. En el nuevo milenio, el país ha promediado un modesto 1,5%. La pobreza ya afecta a casi 60% de los colombianos. ¿Cómo retomar el dinamismo?

No será fácil. Hay restricciones por todas partes. La integración comercial elevará los niveles de competitividad indispensables para sobrevivir. Los ciclos económicos son más cortos y acentuados, las economías están más sincronizadas y ya nadie puede escapar de las malas épocas que vienen cuando Estados Unidos entra en una recesión. En lo macro, el descuadre de las cuentas públicas implica que la política fiscal no puede ser utilizada como herramienta para combatir los efectos de bajonazos en el ciclo. La persistencia del conflicto armado mina la confianza y la inversión.

Todas estas restricciones se sintetizan en un hecho que ha sido identificado por los estudiosos del tema. La economía colombiana está operando por lo menos unos 3 puntos porcentuales por debajo de su PIB potencial, que es su tendencia de largo plazo. Pero, además, el nivel del Producto Interno Bruto (PIB) potencial ha disminuido. La productividad de la economía bajó y hoy su crecimiento es de apenas 0,2% anual, cuando en el período 1951-96 fue de 0,9% en promedio. La inversión privada se desplomó, al pasar de 15,1% del PIB en 1995 a 5,2% en 2002.

Hoy se reconoce que el corazón del problema está en la caída de la productividad y que no hay fórmulas simples para resolverlo. El crecimiento depende fundamentalmente de que se logre un incremento sistemático de la productividad a lo largo del tiempo. Hace 10 años se hacía énfasis en que las variables críticas eran el ahorro y la inversión. Si bien esos elementos son muy importantes (no es posible concebir el crecimiento económico sin ellos), hoy se reconoce la importancia sin paralelo de la productividad, es decir, de la capacidad para utilizar los factores disponibles en la mejor manera posible para multiplicar valor.



Agenda de la productividad

El país tendrá que aumentar su productividad en los próximos años para que la economía pueda volver a crecer más, por lo menos a un 4% anual a partir del año 2006. La agenda para lograrlo es amplia y compleja.

El crecimiento de la productividad en la economía depende, primero, de la adopción de ideas y tecnologías ya existentes y la eficiencia en su uso. Para lograr un buen desempeño en esta área se requiere eliminar barreras de regulación y comercio y también mejorar los niveles y la calidad de la educación, entre otros factores. En segundo lugar, se requiere generar nuevas ideas y tecnologías, para facilitar e incentivar la investigación y el desarrollo. Por último, se requiere estabilidad institucional, jurídica y macro.

Como candidato a la presidencia de la República, el hoy presidente Alvaro Uribe planteó una serie de políticas en estos temas, con el fin de ir cerrando la brecha entre el PIB potencial y el observado. Entre las acciones demarcadas en el Plan de Desarrollo Hacia un Estado Democrático, se destacan la promoción de la educación, la estabilidad macro y los incentivos a la inversión, el desarrollo de los mercados y la competencia, la aplicación de políticas que mejoren la calidad de las instituciones públicas y privadas y ayuden a recuperar la confianza en el país, mediante la erradicación de la corrupción, de la impunidad y de la inseguridad jurídica, y brindar "seguridad democrática", al fortalecer la Fuerza Pública y la capacidad disuasiva del Estado. Según el Plan, estas políticas ayudarían a que la productividad pase de su nivel actual de 0,2% en 2002 a un 0,8% al final del cuatrienio, con lo cual el producto crecería cerca de 4% en 2006.

Llevamos un año de gobierno. Sin evaluar la gestión de Uribe en todas las áreas, hay dos frentes en los cuales se requiere que este gobierno haga un cambio cualitativo y cuantitativo en la situación, si quiere imprimir una marca que perdure. Uno de ellos es la mejoría en la situación de seguridad. El otro es llevar a Colombia a una posición de liderazgo en la integración económica, mediante las dos opciones de política comercial que ahora se plantean: el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) o el acuerdo bilateral con Estados Unidos. Mayores flujos de inversión, bienes y servicios ayudarían a incrementar la productividad de la economía, pues la transferencia de ideas, servicios y tecnología iría en ascenso.

La integración internacional permitirá superar las actuales barreras para el desarrollo de las empresas, pues hará posible materializar los beneficios de las economías de escala, que han sido tan difíciles de alcanzar para las empresas colombianas, debido a las restricciones del tamaño del mercado.

De aquí se desprende la que quizás será la tendencia más relevante para los empresarios hacia los próximos 10 años. Los colombianos tendremos que concentrarnos en hacer más de lo que podemos hacer mejor. Al mismo tiempo, deberemos buscar maneras de salir de lo demás.

Ya comienzan a ser identificados los sectores donde tenemos las mayores ventajas. Por ejemplo, un área que podría crecer a un ritmo acelerado sería la de servicios, donde tenemos talento y mano de obra barata en términos internacionales. En minería, hoy tenemos problemas por la caída en la producción de petróleo, lo cual podría convertirnos en importadores de crudo en 2007. No obstante, el carbón es un sector que seguirá creciendo y será fuente de ingresos y de desarrollo para regiones de frontera, como La Guajira.

En el campo industrial se presentarán grandes retos y reacomodos. Un estudio reciente de Fedesarrollo, realizado para el Ministerio de Comercio, analiza una batería de indicadores de competitividad y encuentra que sectores como azúcar, cemento, joyería, pinturas, confecciones, productos del cacao y derivados del petróleo, entre otros, tienen grandes posibilidades de competir con éxito en un entorno de mayor integración al continente americano. Entre tanto, sectores como imprentas, jabones, cosméticos y perfumería y productos de la panadería tienen posiciones más vulnerables. Por último, el sector agropecuario crece hoy 4 puntos porcentuales por debajo de su potencial. Este sector podría encontrar en la agroexportación una renovada fuente de crecimiento y posibilidades de paz en el campo, si logra desarrollar el soporte necesario para llevar a los mercados aquellos productos en los que somos competitivos, como las hortalizas y las frutas.

En suma, los próximos 10 años se caracterizarán por la búsqueda de la productividad para que la economía pueda volver a crecer y eleve de nuevo su potencial de crecimiento. De completarse el ajuste fiscal pendiente y alcanzando avances en la eficiencia con que se usan los recursos con que cuenta el país, podríamos enfilarnos en la ruta del crecimiento sostenido y la reducción de la pobreza.
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