| 9/12/2008 12:00:00 AM

Transparencia

El cambio en las fuentes de financiación impuso una mayor transparencia en la gestión de las empresas colombianas. Es un cambio trascendental que, de consolidarse, permitirá la expansión de muchas empresas prometedoras.

Hace 15 años, las empresas colombianas eran cerradas, con estructuras accionarias complicadas y una baja cultura de revelación de información. Hacer seguimiento de su gestión era una tarea titánica. La mayoría se financiaba con recursos propios de los accionistas y créditos de corto plazo con entidades financieras nacionales, pues no había fuentes alternativas de recursos. Preponderaba la financiación de corto plazo, orientada hacia capital de trabajo, que resultaba costosa. Dentro de este esquema, era difícil emprender grandes proyectos de inversión.

La transformación de los esquemas de financiación para el crecimiento es uno de los cambios más significativos en el panorama empresarial, desde comienzos de los años 90 hasta la actualidad. La apertura no solo abrió los mercados comerciales, sino también los mercados financieros internacionales. Las reformas pensional y financiera generaron recursos domésticos de mayor tamaño, mayor plazo y más flexibles, que permitieron el desarrollo del mercado de bonos y acciones locales (si bien hay acuerdo en que el mercado de acciones se mantiene muy por debajo de su potencial). La consolidación financiera ha generado bancos con mayor músculo y capacidad para financiar al sector empresarial, con productos y servicios más novedosos y sofisticados.

En síntesis, se está cumpliendo el proyecto de desarrollar fuentes de capital de largo plazo para las empresas colombianas. Las empresas que decidieron crecer, y avanzaron en sus prácticas de transparencia y buen gobierno, encontraron alternativas de financiación más flexibles y baratas, lo que les ha permitido desarrollar agresivos planes de expansión.

Dentro de las empresas que marcaron el camino se destaca Bavaria, que financió su expansión internacional en los primeros años de esta década con grandes emisiones en el mercado local y externo, las emisiones de grandes empresas de servicios públicos y la titularización de Transmilenio. Las democratizaciones de empresas públicas como ISA, ETB, Isagen y Ecopetrol convirtieron a miles de colombianos en inversionistas y socios en grandes proyectos. Estas son solo algunas muestras de lo que las empresas colombianas pueden lograr si asumen en serio el reto de la transparencia.


LOS HITOS

Empresas como ISA, Bavaria y Bancolombia, entre otras, lograron convertirse en multinacionales gracias a un mayor acceso a los mercados financieros internacionales. Bavaria, después de separar su negocio de cervezas y bebidas de las demás empresas del Grupo Santo Domingo, logró colocar en 2002 bonos por US$350 millones y estructurar un crédito con la IFC (Corporación Financiera Internacional) por US$300 millones para financiar su expansión internacional. En 2003 hizo otra emisión en los mercados internacionales por US$500 millones y ha sido uno de los mayores emisores en el mercado local de bonos. De esta manera, hizo posible que en el año 2005 el Grupo SantoDomingo se convirtiera en un jugador global, al fusionarse con SABMiller en la operación corporativa más grande de la historia colombiana (US$7.800 millones) y obtuviera cerca del 15% del capital accionario de una de las empresas cerveceras más grandes del mundo.

Los mercados locales han jugado un papel importante en el financiamiento empresarial. En los últimos diez años, las emisiones de papeles de renta fija alcanzan alrededor de $35 billones (incluyendo las titularizaciones inmobiliarias) y han servido para financiar el sector empresarial, público y hasta el propio sector financiero, que ha utilizado intensivamente las emisiones para cerrar sus brechas de liquidez (ver gráfica). Argos, Codensa, Comcel, Emgesa, Betania, Epsa, EPM, los bancos grandes, entidades multilaterales y el Distrito Capital, entre otros, son algunos de los jugadores más activos en este mercado.

Estos mecanismos también han servido para desarrollar grandes proyectos de infraestructura, como Transmilenio, en el cual, mediante un novedoso sistema de concesión de obras, contratistas privados financiaron la ejecución del proyecto con recursos de deuda bancaria y luego titularizaron los pagos de Transmilenio en el mercado de capitales. Con esto se logró financiar una obra de más de $1 billón, que se ejecutó en menos de dos años y con financiación a siete.

Por otra parte, desde 1999 el mercado de valores colombiano ha participado en los procesos de vinculación de capital privado en empresas públicas como ISA, ETB, Isagen y en la reciente y exitosa democratización de Ecopetrol. Mediante las dos versiones de su programa de colocación masiva de acciones en 2000 y 2002, ISA logró vincular a más de 90.000 ciudadanos e inversionistas que hoy representan el 24% de la compañía. En mayo de 2003, ETB consiguió en el mercado accionario US$135,7 millones mediante la vinculación de 60.725 nuevos accionistas. Luego le siguió Isagen, que entre mayo y junio de 2007 consiguió más de US$350 millones entre el sector solidario y 74.298 nuevos accionistas. Todas estas emisiones estuvieron sobredemandadas (ver gráfico).

Finalmente, la salida a bolsa de Ecopetrol, efectuada en noviembre del año pasado, es todo un hito, pues alcanzó más de $5,7 billones (US$2.633 millones) y convirtió en socios de la empresa más grande del país a cerca de 500.000 nuevos accionistas. Esta transacción rompió, además, el mito del tamaño reducido del mercado colombiano para las emisiones. Si bien inicialmente se había pensado en que se iba a requerir un segundo tramo en el mercado internacional, la emisión se quedó en su totalidad en el mercado colombiano, con una sobredemanda, demostrando el apetito de inversionistas por la renta variable.

Ahora Ecopetrol, al igual que grandes empresas como Suramericana de Inversiones, la Nacional de Chocolates y Argos, está preparando su salida al mercado accionario internacional mediante la emisión de ADRs, lo que significa entrar a las grandes ligas de los mercados financieros globales. La primera emisión de ADRs de una compañía colombiana se produjo en 1993, por parte de Corfivalle (hoy Corficolombiana) para apalancar sus líneas de crédito internacionales. Fue seguida por otras compañías como ISA, en 2004, y el antiguo BIC, ahora Bancolombia, en 2005. Esta última es la más importante emisión de acciones en el exterior por parte de una empresa colombiana, pues se trata de ADRs nivel 3, los cuales tienen las reglas más estrictas de revelación de información.

A MEDIO CAMINO

A pesar del avance del mercado accionario, la banca y las empresas, aún hay un largo camino por recorrer. Hasta ahora, son las grandes empresas las que han podido acceder a modalidades de financiación más eficientes y sofisticadas en el mercado de valores y en la banca. La emisión de acciones y el número de emisores siguen siendo bajos y la cartera sigue concentrada en pocas empresas. El reto es lograr que estos beneficios lleguen a más empresas y lograr emisiones de compañías de menor tamaño que tengan alto potencial de crecimiento.

Colombia Capital, una iniciativa creada para el fortalecimiento del mercado de capitales y liderada por la Bolsa de Valores de Colombia, ha involucrado más de 33 empresas y está acompañándolas para que lleguen a realizar ofertas públicas. Su objetivo es lograr que para el año 2015 existan 200 nuevos emisores en el mercado público de valores, para lo cual está educando a los empresarios. La Bolsa también planea facilitar que los hogares colombianos puedan invertir a través de internet. Además, recientemente lanzó el mercado de derivados, para dar más opciones de cubrimiento e inversión a empresas e inversionistas.

El proceso sigue. La banca ha venido aumentando sus desembolsos hacia las Pymes y el Gobierno está buscando en la reforma financiera remover los obstáculos para que los Fondos de Pensiones Obligatorias puedan acceder a diferentes y mayores alternativas de inversión.

Los empresarios tendrán que hacer su parte. Salir al mercado de valores no implica ceder la propiedad, pero sí exige un nuevo modelo de manejo de la junta directiva, revelación de información, adopción de altos estándares contables y, en general, un enfoque de gobierno corporativo muy diferente al de las empresas cerradas del pasado, para que sean más atractivas para los inversionistas y la misma banca.

Las empresas que decidieron internacionalizarse se dieron cuenta de que la estructura de capital y financiamiento de una empresa es una herramienta crítica para alcanzar la competitividad. Según Gustavo Ramírez, de Banca de Inversión de Corficolombiana, "si iniciativas como los fondos de capital privado, un mercado de derivados eficiente y la integración de bolsas, entre otras, se consolidan en un ambiente macroeconómico estable, donde se mantengan tasas de inflación y de interés bajas con inversión extranjera presente, durante los próximos 15 años los beneficios que las empresas grandes han obtenido se replicarán en empresas medianas y pequeñas y se logrará financiar proyectos nuevos".

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