| 9/14/2007 12:00:00 AM

Trabajo sostenible

Utilizar en forma eficiente los recursos impacta positivamente la productividad y los costos de las empresas, pero más allá de lo económico establece un vínculo con las comunidades, que son las verdaderas veedoras de los procesos.

Los tratados de libre comercio internacional, sumados a la creciente competencia en todos los sectores de la economía, se han convertido en aspectos claves para mejorar los procesos de productividad. Ya no se trata solo de la calidad de los productos sino del comportamiento amigable con el medio ambiente y las comunidades.

Hoy las empresas que quieran ser rentables tienen que apostarle al medio ambiente y a la responsabilidad social, porque si no cumplen con las normas internacionales podrían ser condenadas a quedarse por fuera de los grandes negocios mundiales.

Esto lo ha entendido claramente la Organización Corona, que tiene un enfoque de sostenibilidad llamado Alborada 2000 y un código de ética en el que se establecieron los lineamientos de política ambiental.

Inició su proceso con el montaje de una de las plantas para la fabricación de pisos cerámicos en Sopó- Cundinamarca, donde utilizó por primera vez el criterio de ciclo cerrado del agua. Luego continuó con ciclos cerrados para los residuos sólidos y en 1985 inició la regeneración de terrenos donde realiza explotación minera, muchos de los cuales son usados hoy por varios municipios en actividades diversas.

Para el presidente de la organización, Francisco Díaz, la integración total del proceso hace parte de la filosofía de la empresa: desde la explotación de las materias primas hasta la disposición apropiada de los residuos generados a lo largo del ciclo de producción, tienen un seguimiento continuo para medir los impactos.

Esta integralidad incluye ciclos cerrados en cada una de las etapas de transformación. Por ejemplo, en las cinco plantas de revestimientos se recircula el 100% del agua y se reprocesa la totalidad de los residuos sólidos que se generan en la producción de material cerámico, y una vez finaliza la intervención minera se recupera el 100% de las áreas intervenidas.

Uno de los factores que destacan los ambientalistas de la labor de esta empresa es que del total de los residuos generados en las plantas de trituración, secado y molienda, se reutiliza el 94% de los minerales que utiliza la organización como materia prima para sus productos tales como arcillas, arenas, calizas y feldespatos.

Corona obtuvo en 2004, a través de la filial Sumico, el premio de Excelencia a la Gestión Ambiental "Gildo Sá De Albuquerque", por el manejo integral de la explotación de arcillolitas en la zona minera de Checua en Nemocón- Cundinamarca. Este premio es otorgado por el Organismo Latinoamericano de Minería Olami, que congrega a 17 países. También ganó un Premio Planeta por el diseño de sanitarios de bajo consumo, y el premio a la Excelencia otorgado por el JIPM del Japón.

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