| 9/14/2007 12:00:00 AM

Todo es prestado

Smurfit utiliza energía, agua y madera provenientes de bosques plantados por ellos. Es conciente de que la única manera de sobrevivir es devolviéndole a la naturaleza lo que toma de ella.

"La gestión ambiental debe dejar de ser vista como una función aparte del negocio o como un centro de costos". Con esta visión, la dirección de Smurfit Kappa Cartón de Colombia viene trabajando desde hace más de 30 años en diversos programas para devolverle a la naturaleza lo que ha tomado prestado desde que inició su negocio y en busca de generar nuevos recursos para el futuro.

Además de los US$14 millones que invierte al año en el establecimiento y mantenimiento de plantaciones forestales, destina US$1 millón adicional al monitoreo, análisis, operación y mantenimiento de los sistemas de control de la contaminación atmosférica.

Para este año cuenta con un presupuesto aprobado por US$100 millones que será destinado a la implementación de una unidad de recuperación de químicos que utiliza la lignina de la madera como combustible y un turbogenerador con ciclo combinado para aumentar la capacidad de producción en 2008 y satisfacer la demanda de papel en los próximos 20 años. Esto permitirá disminuir el impacto ambiental por tonelada de papel producido.

Esta empresa recicla 130.000 toneladas de papel y cartón al año, que representan el 30% de las fibras que se utilizan para la nueva producción. Sin embargo, ha sido fuertemente criticada por utilizar bosques de pino y eucalipto, los cuales, según los críticos, causan impactos negativos en el medio ambiente porque secan y acidifican el suelo y acaban con la biodiversidad.

La empresa está abierta a las críticas y considera que en muchos casos se convierten en una oportunidad de negocio. Sin embargo, en este aspecto considera que muchos de estos conceptos provienen de creencias basadas en experiencias negativas puntuales y no en hechos científicamente demostrables.
 
"Los científicos de nuestra división forestal, en colaboración con Cenicafé y la Universidad Nacional de Colombia en Medellín mantienen investigaciones tendientes a validar los niveles de consumo de agua de las plantaciones. Es de anotar que experiencias como la de las Empresas Públicas de Medellín que lleva más de 60 años haciendo reforestación con especies coníferas para proteger sus embalses, han demostrado que los efectos de estas plantaciones son benéficos tanto para la protección de las aguas, como para la recuperación y conservación de los suelos. Los bosques plantados, al igual que el bosque natural, contribuyen inmensamente al mejoramiento de la calidad del agua", explican voceros de la empresa.

De otra parte, desde 1992 dejó de utilizar cloro para la fabricación del papel y se dedicó a corregir las debilidades y a certificar todos sus procesos.

Los reconocimientos son una muestra del visto bueno en el aspecto medioambiental.

Desde 2003 las plantaciones forestales cuentan con la certificación internacional Forestry Stewardship Council (FSC) por el manejo sostenible del bosque. Este desarrollo forestal consta de 42.000 hectáreas de bosque plantado y 20.000 hectáreas de bosque natural protegido.

En su hoja de vida están también, entre otros, el premio al Mérito Ecológico recibido en 1988, el Roble de Oro del Inderena 1998, el premio de Acodal al mérito ambiental por la conservación del Medio Ambiente en 1990, el premio del municipio de Sevilla, Valle del Cauca, por ser permanentes defensores del Medio Ambiente y en 2001 el de Generador de Desarrollo Sostenible del Pread, dado por la Alcaldía de Bogotá a la planta de fabricación de cajas corrugadas por producir con cero vertimientos.
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