| 9/14/2007 12:00:00 AM

Terreno abonado

La disponibilidad de suelos, las condiciones climáticas y los incentivos tributarios están haciendo que los pesos pesados del negocio maderero dirijan sus inversiones hacia Colombia.

Con más de 25 millones de hectáreas aptas para cultivar maderas comerciales, en Colombia solo se aprovechan 220.000. Este enorme potencial pone al país en la mira de los más grandes inversionistas forestales de los Estados Unidos y de Chile. En este último, por ejemplo, dicha actividad representa el 3,4% del PIB, con 2,6 millones de hectáreas.
 
Y de allí es, precisamente, la compañía que ya compró las primeras 17.000 hectáreas en Antioquia. Se trata de Maderas Cóndor, que aspira llegar a 30.000. Por eso, el Gobierno no está ahorrando esfuerzos por atraer a las grandes multinacionales del negocio. Para el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, están dadas todas las condiciones para que esta naciente industria prospere rápidamente en el campo colombiano.
 
"Me atrevo a decir que en este momento Colombia es la niña consentida de los grandes fondos forestales del mundo. La Ley Forestal ofrece garantías jurídicas, los acuerdos comerciales nos dan acceso libre a los productos derivados de la madera, como muebles y pulpa, y los incentivos tributarios se dividen en aquellos dirigidos a la inversión y los aplicables en el momento del aprovechamiento".

Este escenario ha despertado el interés de multinacionales como Hancock Natural Resources Group, Global Forest Partners, Global Emerging Markets Forestry Fund, IBIS Assets Management y Forestland Group. Estas compañías manejan activos forestales por más de US$7.000 millones. Todas han sido invitadas a Colombia para realizar inversiones como lo hacen en países como Chile, Brasil y Uruguay. Una segunda visita está programada para finales de septiembre. Y para promover la llegada de más operadores internacionales, Arias visita por estos días la Feria de Portland, Oregon (E.U), a donde asisten los pesos pesados de esta industria.

Para incentivar la participación del mercado de capitales en el negocio, el Ministerio de Agricultura gestionó la creación de un Fondo de Inversión Forestal, el cual está siendo manejado por la firma Latin American Enterprise Fund Managers (Laefm). Su director, Eduardo Elejalde, espera que al finalizar el año este ya cuente con recursos por US$60 millones. "El objetivo es invertir en plantaciones forestales. El potencial es gigantesco, pero se tiene que hacer con mucho cuidado. Hay que utilizar especies probadas y cosechadas en el país y con buena demanda en los mercados nacionales e internacionales. Por ahora tenemos identificadas distintas variedades".
 
El cierre de esta primera etapa está previsto para el 30 del presente mes. Y como se trata de un proyecto a largo plazo, con retornos a diez años en promedio, están siendo invitados a participar los fondos de pensiones y cesantías y entidades multilaterales. A través de Finagro, el Gobierno también participa como inversionista subordinado, lo que le transmite mayor confianza al mercado.

Por ahora, las cuentas del Gobierno van de la siguiente manera: por parte de los chilenos se esperan 17.000 nuevas hectáreas (por ahora) entre 2007 y 2010. La cuota de inversionistas de Estados Unidos sería de 40.000, en el mismo periodo. Las empresas reforestadoras aportarían 12.000 más hasta 2008. El Fondo Forestal, otras 40.000 hasta 2010 y por el Certificado del Incentivo Forestal se sumarían 30.000 hectáreas adicionales. En total, serían 139.000 nuevas hectáreas de maderas comerciales que se sembrarían de aquí a 2010, lo que equivaldría a un incremento en el área de 69% en dicho periodo. Pero la meta a 2019 es mucho más ambiciosa: 1,3 millones de hectáreas, logrando una producción anual de 12 millones de m3 cúbicos de madera.

¿En dónde?

Un estudio inicial, contratado por el Gobierno, determinó que existen tres zonas apropiadas para desarrollar estos cultivos. Una está ubicada en la Costa Atlántica y el nordeste de Antioquia donde se podrían cosechar variedades como Teca, Melina, Ceiba, Acacia y Eucalipto en unas 827.000 hectáreas que están ubicadas entre 800 y 1.000 metros sobre el nivel del mar. Otra región propicia es la del Eje Cafetero y el sur-occidente (Valle y Cauca), donde prosperan Roble, Nogal, Cedro, Eucalipto y Pino, en alturas que oscilan entre 1.000 y 2.000 metros. Allí se han identificado 1,8 millones de hectáreas propicias. La tercera zona potencial es la región del Orinoco, con 569.915 hectáreas, en donde se podrán sembrar Eucalipto y Pino, especialmente. Además, existen unas 25.300 hectáreas más en los Llanos Orientales, Vichada y Caquetá.

Actualmente, las plantaciones forestales con fines comerciales se encuentran localizadas en las áreas de influencia de las industrias de la pulpa, tableros aglomerados e inmunización en los departamentos de Antioquia, Córdoba, Valle, Cauca, Magdalena, Caldas, Bolívar y Santander. En materia de rendimientos, la evaluación realizada en las plantaciones del Bajo Magdalena reportaron una tasa interna de retorno de 12% y 14% para los cultivos de Eucalipto y Teca, respectivamente.

Colombia también resulta atrayente porque está ubicada en el noroccidente de Suramérica, por ser el segundo país en extensión territorial y el único que tiene puertos sobre los dos mares, lo que brinda un fácil acceso a Europa, Estados Unidos, Centro América, el Caribe y la cuenca del Pacífico. Por estar localizado entre los trópicos de capricornio y cáncer, así como por su variada geografía, Colombia cuenta con diferentes pisos térmicos y una gran variedad de ecosistemas que lo ubican como el segundo país con mayor biodiversidad del planeta.
 
Esta condición también le permite obtener mayores rendimientos de ciertas especies frente a otros países, como sucede con la Acacia, la Teca, el Eucalipto y la Milena.

Al parecer, todo se está dando para que la industria de las maderas comerciales florezca en Colombia, pues según la FAO para el 2010 habrá un déficit mundial de esta materia prima de 140 millones de metros cúbicos. Por ahora, el país participa tan solo con el 0,3% de los mercados mundiales de madera y papel, panorama que muy seguramente cambiará en los próximos años.
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