| 3/5/2004 12:00:00 AM

Tendencias de la gerencia

Las grandes tendencias están asociadas con gestión del recurso humano y del conocimiento, responsabilidad social, sostenibilidad, globalización y tecnología.

Al hablar sobre tendencias de la gerencia -management- hay que evitar la tentación de confundir las modas gerenciales con los verdaderos cambios de fondo que determinan la gestión de los gerentes. Por algún motivo, tenemos en el país una enorme facilidad para convertir herramientas que pueden tener gran valor (reingeniería, downsizing, seis sigma, EVA.) en conceptos superficiales, mal digeridos y peor aplicados, que se repiten en todas partes durante corto tiempo y luego caen desacreditados antes de haber sido medianamente asimilados. Estas "modas" crean gran expectativa porque prometen fórmulas de éxito capaces de generar beneficios de forma inmediata. Sin embargo, hacen gran daño, porque minan la credibilidad sobre las posibilidades que el conocimiento en management puede tener para cambiar la realidad de nuestras empresas y nuestro país.

Cuando hablamos de tendencias del management, deberíamos pensar en los retos que hacen que una buena gerencia haga la diferencia en la generación de valor agregado, en la responsabilidad social de la empresa, en el manejo del recurso humano, la estrategia y los procesos de cada una de las organizaciones. Lo más importante que debemos entender es que un gran gerente es un gran líder, y que el liderazgo comprende dos dimensiones básicas: el Saber y el Ser. Buena parte de mi tiempo como decana de una Facultad de Administración lo gasto analizando y pensando con empresarios, profesores, ejecutivos, egresados y directivos del sector público y el sector social, cómo educar a los futuros líderes de la gerencia empresarial, pública y del tercer sector de Colombia. Podría concluir que en esta tarea es imposible separar la necesidad del Saber -conocimientos y actualización- de la del Ser -las habilidades, competencias y valores que ellos necesitan para poder hacer juicios, actuar éticamente y continuar en el efectivo desarrollo del mundo en el que vivimos y en el que van a trabajar-.

Cuando los gerentes consideran las tendencias del management, deberían pensar en lo que necesitan saber y qué van a ser ellos cuando llegue el momento de enfrentar las grandes decisiones que impone el entorno. Desde esta perspectiva, las grandes tendencias de la gerencia están asociadas con los grandes retos: gestión del recurso humano y del conocimiento, responsabilidad social y corporativa, sostenibilidad, globalización y competitividad, y tecnología.

Efectiva administración del capital humano y gestión del conocimiento, para lograr el mejoramiento continuo y el desarrollo de los procesos, los resultados y la calidad indispensables en la competencia, reconociendo y respetando los valores individuales y los deseos de los clientes/consumidores. La estructura organizacional debe facilitar la creación de un entorno de conocimiento, en el cual las personas encuentren respuesta a necesidades concretas de información. A medida que las organizaciones crecen y se hacen más complejas, sus procesos y sistemas de información se vuelven cada vez más interdependientes. La verdadera solución está en una buena gestión del capital humano y del conocimiento para aprender sistemáticamente de las experiencias, aciertos y desaciertos, integrar los procesos, compartir información y generar innovación y desarrollo dentro de la empresa.



Responsabilidad social y corporativa: Una comunidad sana y feliz es más benéfica para los negocios que una en donde hay conflicto. Los gerentes deben trabajar con la comunidad para que el país mejore en equidad, igualdad y justicia social. Deben dedicar parte de su tiempo a la búsqueda del bienestar social, participar en proyectos comunitarios y en organizaciones sin ánimo de lucro, para mejorar las circunstancias de sus comunidades en temas como la educación y la salud. Las empresas son los ciudadanos corporativos y como tales deben actuar. Deben buscar la articulación de "stakeholders", que cada vez son más numerosos y diversos. En un primer nivel están los accionistas, consumidores y empleados, pero, además, los empresarios deben considerar a quienes actúan en los niveles local, nacional y regional: gobierno, actores armados y sociedad civil.



Sostenibilidad: Hay que pensar en el largo plazo. Las organizaciones se sostienen, proyectan y crecen gracias a que aumentan su participación en el mercado, logran generar valor, innovan o mejoran sistemáticamente sus márgenes, no solo financieros, sino también los indicadores de desempeño relacionados con todos sus "stakeholders". El pensamiento de largo plazo y la sostenibilidad tienen que ver con el tipo de relaciones que se construyen con clientes y consumidores, así como con el servicio que se les ofrece; el trato y los acuerdos que se tengan con proveedores y los planes para su desarrollo; y, por supuesto, las relaciones con las comunidades y con el ambiente. Prácticas que fueron aceptadas e incluso promovidas en el pasado se han convertido en desventajas para el desarrollo de las empresas. Es posible que las acciones dirigidas a atender algunos de los aspectos mencionados impliquen una reducción en las utilidades en el plazo más inmediato. Sin embargo, para tener ventajas competitivas sostenibles se requiere que los líderes y gerentes cambien radicalmente de mentalidad y de estrategia, y que la cultura típica de nuestros países, el cortoplacismo, ocupe el lugar que le corresponde.



Globalizacion y competitividad: Colombia enfrenta uno de los mayores desafíos de competitividad en su historia: los acuerdos comerciales. Ahora más que nunca, las empresas de nuestro país necesitan prestar especial atención a la competitividad. Los tratados de libre comercio no hacen competitivo a un país; simplemente le dan una oportunidad. Esta solo se materializa si las compañías se vuelven más eficientes y productivas. El momento nos obliga a movernos y a encontrar nuevos o renovados espacios para competir. Es importante notar que algunas compañías colombianas se están preparando para este nuevo entorno político, económico y de negocios; sin embargo, ellas aún requieren una más clara orientación hacia los mercados internacionales.

La tecnología es una herramienta indispensable para el manejo de las empresas. La tecnología per se no genera ningún tipo de ventaja competitiva; sin embargo, su uso adecuado y oportuno representa un recurso vital para generar valor y diferenciación. Cuando está alineada con las estrategias de la empresa, la tecnología actúa como un catalizador en el proceso de crecimiento y mejoramiento de las organizaciones. Cuando las empresas adquieren tecnología de forma aleatoria o desordenada, no solo fracasan, sino que generan una herencia de aversión al cambio tecnológico causada por la falta de lineamientos claros en materia de adquisición, implementación o gerencia de la tecnología de información.

Un gran gerente es un gran líder. La evolución del entorno empresarial implica un cambio dramático en el ámbito de la administración y en los retos que deben enfrentar las organizaciones y sus equipos directivos. Se necesitan buenos líderes que sepan administrar, pero que adicionalmente se preocupen y sean responsables por el bienestar de sus empleados, que confronten a quienes deben ser confrontados y den reconocimiento a quienes se lo han ganado. El buen líder será aquel que:

(i) Establezca la dirección y estrategias de largo plazo de la empresa, que desarrolle una visión de futuro y coordine los procesos de planeación.

(ii) Sepa alinear a las personas que trabajan con él, comunicando las estrategias para que se logre la cooperación y se pueda influir en los equipos de trabajo.

(iii) Motive e inspire.

(iv) Produzca, lidere y administre el cambio, a veces en forma dramática.

(v) Que tenga una comprensión más profunda de lo público, lo estatal y gubernamental para que sea más consciente de las enormes relaciones entre lo público y lo privado.

Colombia requiere líderes flexibles, creativos e innovadores, abiertos al cambio y a la diferencia y capaces de manejar la incertidumbre. Pero, además, necesita líderes que entiendan la responsabilidad que viene con el privilegio de manejar una empresa. Deben desarrollar a las personas en la organización y deben tener un compromiso con el contexto social y político. Necesitamos personas capaces de ver más allá de las modas para que sean capaces de conducir nuestras empresas a través de las turbulentas oleadas de cambio que enfrentarán en los próximos años.



María Lorena Gutiérrez Botero, decana Facultad de Administración, Universidad de los Andes.
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