| 3/5/2004 12:00:00 AM

Tecnología con estrategia

Para desarrollar portafolios de tecnología de información y comunicaciones alineados con la estrategia de la empresa hay que definir el enfoque de acción.

Los portafolios de tecnología de información y comunicaciones (TIC) deben soportar las estrategias de las empresas pues de lo contrario se convierten en inversiones poco eficientes.

El portafolio de TIC se refiere a todas las opciones de tecnología que se articulan para soportar la operación y el logro de los objetivos estratégicos de la empresa. Este portafolio cumple propósitos de infraestructura y comprende también componentes orientados al soporte de transacciones, a apoyar la toma de decisiones, y a lograr posicionamiento estratégico.

Articular este portafolio puede ser una tarea muy compleja, dependiendo del tamaño, alcance y complejidad de la empresa; sin embargo, su objetivo general es responder a las necesidades específicas tanto de Unidades Estratégicas de Negocio (UEN) como de las funciones del negocio.

Al plantear la estrategia, se deben definir los principios de negocio que expresarán el enfoque de acción deseado. En el ejemplo hipotético de soportar la asociación de un grupo de productores de zapatos con propósitos exportadores podrían definirse:

* "Los asociados buscarán mejorar su poder de negociación con proveedores, comprando en grupo en lugar de comprar individualmente".

* "La cercanía física de los asociados permitirá compartir costos de infraestructura".



Estos principios se complementan con otros orientados específicamente a TIC:

* "La tecnología debe facilitar la colocación de pedidos en grupo y una visión común de nuestros clientes".

* "Las soluciones de negocios que quieran manejarse individualmente en cada una de las empresas deben ser compatibles con la infraestructura de TIC del grupo".

Lo anterior nos da una idea de cómo se puede ir definiendo una forma de pensar estructurada respecto a TIC que permita alineamiento estratégico. Posteriormente, estos principios pueden detallarse en lineamientos estratégicos por cada UEN y función. Podría enunciarse que se desea "competir con precios bajos en la línea de calzado infantil" o que se quiere una "reducción de costos de compra a proveedores".

Después de detallar lo que se quiere, se debe investigar en el mercado sobre la disponibilidad de TIC y valorar las que tiene la competencia, balanceándolas con una evaluación interna sobre la compatibilidad requerida o si se necesitan cambios radicales en las plataformas existentes.

Una vez hechas las investigaciones y valoraciones, se puede llevar a cabo el planteamiento de un portafolio de tecnología alineado con la estrategia. En nuestro ejemplo, podría decidirse que se requiere de tecnología de integración de todos los agremiados, lo que implica infraestructura de redes y telecomunicaciones, y compartir bases de datos de clientes. Para la UEN calzado infantil se requiere tecnología en manufactura y diseño (CAD/CAM) que reduzca los costos de producción. Para la función de compras, la adquisición de un sistema de pedidos se convierte en un imperativo.

La definición de los principios y lineamientos requiere procesos de análisis realizados conjuntamente por gerentes tanto de áreas administrativas como técnicas, y obliga a llegar a acuerdos entre los diferentes participantes en el proceso sobre lo que es realmente importante y sobre las prioridades del negocio.

Aunque es obvio que el portafolio responde a la estrategia, es importante resaltar que la disponibilidad de nuevas opciones en TIC puede plantear oportunidades que redefinan la estrategia de la empresa. Lo anterior implica la definición de portafolios de TIC flexibles para poder ofrecer la agilidad necesaria para capitalizar estas oportunidades y una constante revisión de la estrategia.



Mauricio Ruiz, profesor Facultad de Administración, Universidad de los Andes.
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