| 3/5/2010 12:00:00 PM

Tecnología por demanda

Gracias a las soluciones de computación en la nube, las empresas de cualquier tamaño pueden contar con software e infraestructura empresarial de última generación y pagar solo por el uso que les den. Al operar a través de internet, estas iniciativas evitan las inversiones en equipos y licencias de software.

La computación en la nube (o cloud computing) se ha constituido en la gran tendencia para los sistemas empresariales en todo el mundo. De acuerdo con IDC, el gasto global en estos servicios alcanzará US$44.200 millones en 2013, cerca de 10% del gasto total en tecnología de información (TI). La analista calcula que el gasto en aplicaciones, plataformas e infraestructura como servicios alcanzó los US$17.400 millones el año pasado.

Similar a los servicios públicos de energía o agua, esta tecnología permite entregar servicios empresariales de software a través de internet en un esquema de demanda. De esta forma, las empresas utilizan las aplicaciones o la infraestructura que necesitan para sus actividades y, a fin de mes, solo pagan por el número de usuarios o por el tiempo en que las utilizaron.

Gracias a esa característica, las empresas usan internet -o 'la nube'- como el medio para acceder a tecnología de última generación con un costo eficiente y competitivo, sin importar su antigüedad o tamaño. "Los usuarios ya no se preocupan por la infraestructura detrás de la operación de sus sistemas. No importa dónde están los servidores, cómo administrarlos o cada cuánto se deben renovar, aquí lo importante es la solución", dice Juan Carlos Rodríguez, gerente de servicios de IBM Colombia.

Los equipos necesarios para operar el software o almacenar los datos pertenecen al proveedor, que aprovecha las economías de escala para entregar un mismo servicio a muchos clientes. Así, aprovecha mejor sus sistemas, reduce el costo de operación y puede ofrecer servicios con un precio competitivo.

De hecho, el modelo de negocios detrás de la computación tiene elementos similares a los de tiempos compartidos en el sector inmobiliario. "Quizás no tenga US$1 millón para comprar un apartamento en Cartagena, pero sí podría tener US$20.000 para usarlo por diez días. En otras palabras, las empresas pagan por algo que necesitan durante un tiempo determinado y para aquello que lo necesitan", comenta Jorge Arduh, director regional de Indra.

Servicios en la nube

Por lo pronto, la computación en la nube comprende tres clases de servicios diferentes, conformados por herramientas específicas y que pueden contratarse de forma independiente: software de aplicaciones, plataformas e infraestructura.

La primera, también llamada Software como Servicios (Saas, por su sigla en inglés), consiste en la contratación de aplicaciones de software esenciales para la actividad empresarial. En este grupo se encuentran desde programas básicos, como procesadores de texto, hojas de cálculo o correo electrónico, hasta herramientas para la gestión de inventarios, de relaciones con los clientes o de administración integral, como los ERP.

"Estas herramientas tienen interfaces similares a las de productos reconocidos, por lo que su utilización es muy intuitiva para los consumidores. La información de la compañía se centraliza en las bases de datos del proveedor, con lo cual está disponible cuando la persona la requiera y en cualquier lugar del planeta", dice Diego Maldonado, presidente de Avanxo.

La segunda clase de servicio 'en la nube' está compuesto por Plataformas como Servicios (Paas, por su sigla en inglés). En estas, las empresas pueden utilizar modelos de arquitectura en línea, en los cuales pueden diseñar, desarrollar y adquirir herramientas específicas para su operación.

Por ejemplo, si una compañía necesita un software para medir variables muy puntuales, podría ingresar a Paas como Force.com o Azure (de Microsoft) para revisar si algún desarrollador independiente la ha creado o, en caso contrario, crearla rápidamente. "La idea es que los clientes y los socios de negocios se beneficien mutuamente. Ya contamos con más de 300 desarrolladores que ofrecen herramientas para negocios muy específicos", dice Abraham Martínez, gerente de Cloud Computing en Microsoft Colombia.

Finalmente está la Infraestructura como Servicios (Iaas, por su sigla en inglés), en la cual los proveedores ofrecen mantenimiento, soporte y recursos de cómputo por internet. Según Ricardo Celis, gerente de proyecto de Synapsis, los clientes pueden utilizar espacio en disco duro, bases de datos o tiempo de procesamiento de datos, por ejemplo, y solo pagan por el consumo que realice de estos recursos.

Ventajas en la nube

Utilizar las propiedades de internet para entregar servicios de suscripción en línea no es algo nuevo. Hace algunos años, existían empresas especializadas en la tercerización de servicios de aplicaciones (ASP) que cobraban una tarifa mensual por entregar software especializado.

De acuerdo con Rodríguez, de IBM, la gran diferencia que ofrece la computación en nube con relación a esos modelos está en la posibilidad de que los clientes paguen exactamente por aquello que recibieron, sin involucrarse en adecuación de infraestructura o equipos. "La empresa paga por los minutos exactos en que se utilizó la herramienta o por el número de personas que tiene acceso a la aplicación".

A esto se une la flexibilidad que brindan estos servicios para que la organización pueda elevar o reducir su acceso a los sistemas, de acuerdo con sus necesidades. Así, por ejemplo, si la compañía debe aumentar su plantilla de empleados, solo debe solicitar el número de nuevos puestos a través de la red para habilitarlos de inmediato.

"La filosofía es 'servicio por demanda'; es decir, que los servicios se van a dimensionar a la medida de la empresa y no basados en estándares de los fabricantes de soluciones", dice Diego Navarrete, gerente preventa regional de Digiware.

Esta modalidad de servicio representa una reducción significativa en los costos por licenciamiento de software y por adquisición del hardware necesario para gestionar las tareas en red (como servidores para el correo o bodegas de datos para almacenar información). La reducción de equipos termina por reflejarse en los costos de refrigeración, energía eléctrica, renovación tecnológica y alquiler de espacio físico.

Según Olavo Guerra, director senior de ventas indirectas de SAP Latinoamérica, los modelos de cloud computing también impactan en la carga tributaria de las organizaciones, al transformar la adquisición de software de un costo fijo (sujeto a depreciaciones y pago de impuestos) en un gasto operativo, como cualquier otro servicio.

Como el mantenimiento, la actualización de las herramientas y el servicio técnico corren por cuenta del proveedor, las compañías pueden reubicar a sus colaboradores especializados en labores más estratégicas. "Este es un concepto totalmente web, donde los usuarios siempre disponen de las versiones más recientes del software de forma transparente en su operación", comenta Jorge Arduh.

Los modelos de cloud computing implican un retorno de la inversión mucho más rápido, pues los tiempos de implementación se reducen dramáticamente con relación a las tecnologías tradicionales. "Un proyecto que antes tomaba meses o años, con cloud computing puede realizarse en días o semanas. Ahora no se justifica tener proyectos que tengan implementaciones de más de ocho meses", dice Maldonado.

De acuerdo con los expertos, junto a la reducción de costos, la computación en nube ha ayudado a 'democratizar' el software empresarial al permitir que compañías medianas y pequeñas accedan a las mismas herramientas que utilizan conglomerados económicos o grandes compañías.

"Multiples clientes comparten una misma plataforma tecnológica e incluso una misma instancia de aplicación. Eso sí, desde el punto de vista del usuario, son elásticos; es decir, no existen límites para su crecimiento", dice Marcela Cueli, product marketing manager de datacenter y security de Global Crossing.

En esto concuerda un representante de DMS, quien destaca que estas herramientas pueden adoptar la presencia gráfica o todas las características que quieran sus usuarios. "La infraestructura de cloud computing no solo proporciona funciones útiles de personalización y configuración de aplicaciones, sino también las conserva después de las actualizaciones".

Al funcionar a través de ambientes web, los usuarios pueden acceder a las diferentes herramientas de software a través de cualquier dispositivo que cuente con acceso a internet, como netbooks, teléfonos inteligentes o computadores sin muchos requerimientos técnicos.

La letra pequeña

A pesar de sus grandes ventajas, estas iniciativas no son perfectas ni aplicables en todos los entornos. Según Marcela Cueli, de Global Crossing, estos proyectos requieren de un proceso de evaluación de beneficios y riesgos, un plan por fases para la implementación y la definición de un proceso de mejora continua para la etapa de producción.

A esto se suma la existencia de proveedores que no contemplan normativas claras para el uso de la información ni cuentan con políticas claras para responder ante fallas en sus productos. "Los clientes deben asegurarse de contar con acuerdos de niveles de servicio (SLA, sigla en inglés), que deben aparecer en los contratos e imponen penalidades si hay caídas o fallas en las aplicaciones. El proveedor debe responder con cláusulas monetarias", dice Abraham Martínez, de Microsoft.

En ocasiones será necesario que la empresa cuente con conexiones redundantes de alta velocidad, para evitar inconvenientes en la transmisión de archivos o al ingresar a los programas. "Las empresas deben comenzar con un análisis de retorno sobre la inversión, para saber cuánto le cuesta moverse a la nube y si los ahorros lo justifican", dice Martínez.

La computación en la nube es cada vez más popular, gracias a su combinación de ahorro en la adquisición de equipos y software, flexibilidad para el uso de los programas y facilidad para crecer junto a los requerimientos de la empresa. Sin embargo, para su consolidación definitiva, aún falta que los proveedores comuniquen mejor las ventajas y ayuden a cambiar la mentalidad de los usuarios.

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