Tecnología, la era de la convergencia

| 11/1/2002 12:00:00 AM

Tecnología, la era de la convergencia

Hoy, la información está disponible en cualquier sitio, hora y dispositivo. La convergencia y movilidad generan empresas más productivas, pero en Colombia, esta tecnología no ha podido desarrollar todo su potencial.

Hace cinco años , la posibilidad de ver en la pantalla de un teléfono móvil a la persona con quien se está conversando o la de trabajar desde la banca de un parque y tener un contacto permanente y en tiempo real con las personas y la información que están en la oficina, parecían de ciencia ficción. Ahora, esto es una realidad, gracias al desarrollo tecnológico que permite que haya convergencia entre canales de comunicación y/o dispositivos.



Y es que a pesar de las dos décadas que llevan las discusiones, todavía no hay acuerdo sobre qué es lo que converge. Si los canales de comunicación o los dispositivos. Inclusive, el concepto de la convergencia es mucho más amplio que estas dos aproximaciones, porque en realidad tiene que ver con la información. Los desarrollos tecnológicos han permitido que cualquier tipo de información (voz, datos, audio, video) sea reducido a un formato digital que puede ser transportado por cualquier canal o recibido en cualquier dispositivo. Es decir, la información converge en unos códigos binarios de tal forma que sin importar la fuente de donde provenga o el lugar de destino, esta puede ser trasmitida, administrada o recibida en cualquier dispositivo. En otras palabras, la convergencia ha hecho que la información esté disponible en cualquier sitio, a cualquier hora y sin estar atados a las paredes de una casa o una oficina. Por eso, la convergencia está ligada al desarrollo del concepto de movilidad.



En la práctica, estos desarrollos tecnológicos repercuten directamente sobre la competitividad y la generación de valor agregado de las empresas. Constantemente, las compañías están generando grandes cantidades de información, por lo cual, necesitan una forma para unificarla y distribuirla de modo que cualquiera pueda acceder a ella para utilizarla y tomar decisiones más acertadas. El mayor impacto de estas tecnologías sobre los negocios se ve en la fuerza móvil de ventas y de servicio al cliente. "Según estudios realizados en Estados Unidos, la automatización de una fuerza de ventas puede aumentar su productividad hasta en un 60%", afirma Rafael de la Espriella, vicepresidente de tecnología de información de BellSouth.



La convergencia y la movilidad son posibles, gracias a la aceptación y adopción de estándares dentro de las industrias de computación y telecomunicaciones, para poder desarrollar aplicaciones que permitan la conectividad y la interoperabilidad, y que obedecen a una tendencia mundial. En Colombia, la convergencia y la movilidad no han podido desarrollar todo su potencial porque la legislación en telecomunicaciones está rezagada frente a los avances en este campo. En cuanto a la movilidad, hay un tema técnico que tiene que ver con el ancho de banda de las redes inalámbricas.



Los estándares de la industria



La importancia de los estándares radica en que estos "son las herramientas que más promueven la creación de aplicaciones que se puedan correr en diferentes plataformas sin tener que hacer múltiples desarrollos", dice Carlos Hurtado, gerente de desarrollo de negocios de Intel. Para lograr la convergencia, "el proceso ha sido duro y se ha recorrido un camino largo, pero aún falta mucho por hacer", afirma Delio Cardona, director de consultoría de ventas de Oracle.



Básicamente, el desarrollo de las tecnologías convergentes se puede ver como una cadena de acontecimientos no necesariamente secuenciales debido a la gran velocidad en que ocurren los adelantos tecnológicos (ver cuadro). La conectividad y el desarrollo de internet se lograron con TCP/IP. Como dice Ricardo Marulanda, de Microsoft: "La ubicuidad de la red permitió que cualquier persona se conecte sin importar dónde esté". Por otra parte, era necesario definir un mismo medio para poder intercambiar la información sin importar la fuente de la que provenía. "La digitalización es el medio de convergencia que permitió que cualquier información sea manipulable, durable y confiable", afirma Marulanda.



Una vez superados los problemas de conectividad y uniformidad en el medio, fue necesario crear un lenguaje común que permitiera una representación uniforme de la información, lo cual se logró gracias a la utilización del HTTM que abrió la puerta a la World Wide Web, y se convirtió en la base para el desarrollo de muchas aplicaciones de negocios.



En la actualidad, XML es el nuevo estándar que está revolucionando la industria y la forma en que las compañías usan y comparten información. Debido a que XML provee un formato estándar para estructurar documentos y datos en la red, su utilización permite que una compañía intercambie fácilmente información entre diferentes departamentos, negocios, aplicaciones y plataformas. Gracias a su gran flexibilidad y a los beneficios que brinda a los negocios, su uso está creciendo de manera acelerada. Según un estudio realizado por la firma de consultoría Gartner, para el 2003, el 80% del tráfico de internet de aplicaciones será conducido vía XML.



Los web services son aplicaciones basadas en XML que permiten la exposición de la información para que pueda ser compartida. Un caso que ilustra el uso de estas aplicaciones es el de Alianza Summa y BellSouth. Estas compañías, mediante web services, pueden comunicarse entre sí y de esta manera enviarle un mensaje al celular de un viajero con la información pertinente sobre su vuelo.



El anterior ejemplo deja ver la importancia de las aplicaciones que penetran y están presentes en todo el proceso. Según Ricardo Pedroza, gerente general de Microsoft: "La convergencia se desarrolla gracias a que el software es el elemento inteligente que permite que la información fluya".



De ahí se deriva la importancia de los desarrolladores de software, que se convierten en un jugador más, junto a los carriers y los proveedores de equipos. IBM, por ejemplo, con base en estándares abiertos, diseñó un modelo que permite la integración de múltiples plataformas y aplicaciones, y que ayuda a las empresas de telecomunicaciones a crear nuevos productos y servicios basados en web.



Desarrollo de la computación y las telecomunicaciones



La tendencia mundial señala un camino. En 20 años, se ha creado una base mundial instalada de 135 millones de computadores, mientras que el mercado de computadores de bolsillo (PDA) se ha desarrollado tanto que se espera que para el 2005 haya 35 millones de PDA, según IDC. La tasa compuesta de crecimiento anual de las ventas en el mercado de computadores portátiles es de 19%. Estas cifras confirman el claro desarrollo de la industria sobre tendencias móviles. La adopción de estas tecnologías está retrasada por dos problemas: la infraestructura de redes inalámbricas y la regulación colombiana. La tasa de penetración del mercado móvil colombiano es muy baja en comparación con países como Venezuela y esto se debe en gran parte a que todavía no está disponible la tecnología que permitiría mayores desarrollos en el tema y que está aún sin resolverse. "No estamos tan mal, todavía falta trabajar mucho en conectividad. Ha habido muchas iniciativas para crear la infraestructura, pero no estamos tan avanzados como quisiéramos", dice Marulanda.



Por una parte está el estándar 802.11, que maneja ondas de radiofrecuencia y que no requiere licencia del Ministerio de Comunicaciones. Esta tecnología permite crear redes locales inalámbricas en puntos específicos como hoteles, centros comerciales, aeropuertos y restaurantes, llamados hot spots, donde se tiene acceso inalámbrico a internet. El problema radica en que en Colombia hay muy pocos de estos hot spots. Por otra parte, en cuanto a telefonía móvil celular, en el país se utilizan tecnologías de segunda generación (CDPD, WAP) que tienen un ancho de banda reducido (14.4 Kbps), lo que hace que la capacidad de transmisión de datos sea muy limitada.



BellSouth y Comcel se están moviendo para hacer las respectivas inversiones en la tercera generación que permitan anchos de banda mayores a los 144 Kbps, pero todavía no hay un pronunciamiento respecto a cuándo estará disponible esta tecnología.



La implementación de estas tecnologías está sujeta a la relación costo/beneficio que se ajuste a las expectativas de los usuarios, tanto en el segmento corporativo como en el del consumidor masivo. Para Carlos DeVries, gerente de Palm para Latinoamérica, "el crecimiento de la industria está determinado por la reducción del costo de la tecnología y el crecimiento de la cobertura y el ancho de banda inalámbrico".



La revolución de la convergencia y la movilidad ha generado un cambio en la manera de pensar y de hacer negocios de las empresas de servicios de telecomunicaciones. "El negocio está cambiando de un aparato que solo servía para hacer y recibir llamadas a la generación de nuevas aplicaciones que permitan la creación de nuevos productos para mejorar los ingresos", comentó el vocero oficial de Comcel.



La regulación colombiana



La regulación colombiana ha estipulado las licencias por servicio y, de acuerdo con esto, ha descrito reglas de juego diferentes para cada uno de ellos. Esto genera una fragmentación del mercado que impide la sana competencia y, al mismo tiempo, es divergente con las tendencias del mercado. Según Alfonso Gómez, presidente de Telecom, "aquí no hay un régimen de convergencia. Los desarrollos tecnológicos van mucho más adelante que la legislación".



Desde este punto de vista, las empresas prestadoras de servicios de valor agregado solo podrían ofrecer soluciones de convergencia integrales y completas en alianza con otras, tanto en los modos de transmisión (alámbricas e inalámbricas), como en los servicios prestados (telefonía local, larga distancia nacional e internacional, acceso a internet, transporte de datos, audio y video). En este momento, en el país ningún prestador de servicio puede entregar una solución completa al usuario, ni siquiera aquellos operadores que tienen todas las licencias, pues no pueden prestar servicios de telefonía móvil.



La problemática de la regulación de las telecomunicaciones se debe principalmente a que este sector es muy dinámico por los avances tecnológicos y, por esta razón, casi siempre se van a encontrar incoherencias entre la legislación y la realidad del mercado. "El sector se está reinventando todos los días y, por eso, es como un blanco móvil al cual es difícil dispararle y darle justo donde se necesita", afirma Ignacio Londoño, abogado especialista en telecomunicaciones. Por otro lado, dice Londoño, "tanto las definiciones como la clasificación de los servicios de telecomunicaciones están descritas desde un punto de vista técnico y no desde la perspectiva funcional", lo cual hace más complejo el control. Ejemplo de esto, es el servicio de larga distancia internacional (LDI) y de voz sobre IP. Desde el punto de vista funcional, el usuario es completamente indiferente a la tecnología empleada, pero en términos de legislación cada uno corresponde a una clasificación diferente de servicio y, por tanto, para cada uno aplican reglas de juego distintas.



Para los operadores de LDI, el temas del transporte de voz sobre IP es espinoso. "La presión sobre la tecnología hace que el servicio de voz sobre IP necesite ser abierto, pero esto implicaría que nos veamos amenazados en la recuperación de las inversiones", dice Alvaro Téllez, vicepresidente comercial de ETB. Y es que los operadores pagaron grandes sumas por las licencias de larga distancia, lo que ha dificultado que el gobierno desregule el sector.



Para los distintos actores, se debería dejar que el mercado decida las cuestiones tecnológicas de la convergencia. Según BellSouth, se debería seguir el ejemplo de Estados Unidos, donde el mercado está desregulado y, por la gran competencia, el usuario tiene el poder de escoger. Para Microsoft, "lo que debe regir la industria es la dinámica del mercado, los mecanismos artificiales frenan la competencia".



Al parecer, lo anterior no dista mucho del punto de vista del gobierno sobre el tema. Como afirma María Paula Duque, viceministra de Comunicaciones, teniendo en cuenta la multiplicidad de actores involucrados, "el gran reto es encontrar un régimen jurídico que nos permita homologar las diferentes características del título jurídico para todos los servicios, sin perjuicio de desconocer unos servicios que fueron otorgados en condiciones especiales y que son derechos adquiridos".



La gran pregunta es cómo se logra esto con un proyecto de ley. La respuesta no es fácil y probablemente se encuentre en un régimen de transición que le permita el ajuste al mercado. En los próximos días, se espera que la ministra de Comunicaciones, Martha Pinto de De Hart, presente un pliego de modificaciones al proyecto de la ex ministra Angela Montoya. Según la viceministra, "esto debe ser un proyecto de política, muy corto, muy poco reglamentable, de tal forma que los operadores se sientan en un marco de acción más amplio, en el cual la acción regulatoria sea la mínima posible y garanticemos la entrada rápida de nuevas tecnologías".
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