| 9/19/2003 12:00:00 AM

Tecnología: a cambiar el chip

Colombia tiene grandes oportunidades en la producción de software, si aprovecha la nueva distribución geográfica de la industria de la tecnología de información en el mundo.

Hace una década, internet era una tecnología básica que les permitía a especialistas que trabajaban en la academia o en el ejército compartir textos. Hoy, esta tecnología permite a cualquier oficinista en Colombia sostener una videoconferencia desde su escritorio con personas que están en Alaska, París o Rusia, por un costo mínimo. La conectividad invade el mundo y libera enormes reservas de espíritu emprendedor en todos los sectores. Está transformando docenas de productos, desde automóviles hasta hornos microondas, que se convierten en nuevos ante los ojos del consumidor gracias a las posibilidades que adquieren para procesar y distribuir información en tiempo real. Esta revolución de la innovación digital apenas está comenzando y será una fuerza de enorme dinamismo en la economía mundial.

En pocos años habrá sistemas inteligentes capaces de tomar decisiones por sí mismos, computadores del tamaño de un reloj de pulso y vestidos de talla única que se adapten al cuerpo de cada comprador. La pregunta es: ¿cómo puede aprovechar Colombia estas tendencias para conquistar un nicho en la producción de tecnologías de información? ¿Cómo hacemos para no perder los beneficios de esta ola que transforma las economías del mundo?

Hasta ahora, Colombia ha tenido un papel muy limitado como productor en tecnologías de la información. El país comienza a ser reconocido por la disponibilidad de talento de alta calidad, y tenemos algunas empresas que exportan. Ahora debemos pensar en un modelo que identifique el producto colombiano ante el mundo y nos permita vender una producción de alto valor agregado.



Estrategia

Para diseñar esa estrategia, hay que entender las tendencias de productos que se ven en el mundo, la distribución geográfica de la producción de tecnologías de la información y las fortalezas del país en el sector. El esfuerzo tiene que dirigirse a construir un modelo que logre ensamblar estos tres elementos.

Es muy importante entender que una estrategia exitosa no puede limitarse a copiar lo que otros países ya hicieron en el pasado. El caso de India, por ejemplo, tiene mucho para enseñarnos, pero no tendría sentido intentar repetir literalmente ese país ya hizo. India desarrolló una base productiva de software que registró un crecimiento muy rápido durante la década pasada, con un producto básico que consiste en maquilar la escritura de código en grandes volúmenes para marcas de los países desarrollados, especialmente en Estados Unidos y Europa.

Es muy importante estudiar este modelo, pero no podemos aspirar a hacer exactamente lo mismo, porque no tenemos las grandes cantidades de programadores con que India cuenta, y porque el tiempo ha pasado y ya hay una nueva evolución. India está intentando ahora trabajar en un mercado más sofisticado, que incluye el suministro de servicios, mientras que otros países de muy bajo costo, como Vietnam y China, están entrando al mercado de producción de código en gran volumen.

La oportunidad para Colombia puede aparecer ahora, cuando el desarrollo de la tecnología lleva a que cada vez más productos incluyan el procesamiento digital de información dentro de sus capacidades básicas de operación (teléfonos, automóviles, enseres domésticos y demás). Esta tendencia se traducirá en que sea cada vez mayor la necesidad de abastecer la programación asociada a esos productos (y a su operación en red) fuera de los países desarrollados, para ahorrar costos. La digitalización abre la posibilidad de adaptar los productos para nichos cada vez más específicos, y allí se necesitará una programación que no será de gran volumen, pero sí tendrá que ser muy recursiva para dar solución a problemas específicos de cada caso. Es en ese terreno, donde se requieren trabajadores talentosos dotados de alta iniciativa, un caso típico en el que los colombianos suelen lucirse.

La tendencia al desplazamiento de producciones en todo el mundo va a tener gran importancia en los próximos 10 años. Los países desarrollados mantendrán el foco en las tecnologías de frontera, que influirán en el desarrollo de aplicaciones en el resto del mundo.

Son muchas las áreas de frontera. Entre ellas se cuentan la computación autonómica, que permite a los complejos sistemas de hoy ser sistemas autónomos, capaces de autoconfigurarse, autorrestaurarse, autocapacitarse con la mínima intervención humana; la nanotecnología, que consiste en la manipulación directa de los átomos para construir componentes electrónicos como transistores (que son la base de la computación actual) 500 veces más pequeños que los existentes hoy, permitiendo una mayor miniaturización y un menor consumo de energía; el utility computing, que propone que todos los servicios de tecnología de información sean suministrados como un servicio público, es decir, que su cobro se haga por demanda y no por licencias, como se hace hoy. Por su parte, la adopción de estándares e infraestructura hará despegar las aplicaciones universales, que funcionan en forma óptima independientemente del hardware o el sistema operativo, y de las tecnologías inalámbricas, que son la base de la movilidad y posibilitarán la multiplicación de la red en el planeta.

La industria colombiana tiene que encontrar un modelo de organización para atender esas demandas del futuro. Podría pensar en trabajar como una red de desarrolladores integrados dedicados a producir aplicaciones complementarias que, en vez de competir, añaden valor y permiten construir de manera escalable sistemas poderosos. Así, esta red tendrá mayor poder de producción, comercialización y conocimiento para ganar un espacio frente a las empresas mundiales de software.

Los productores colombianos de software enfrentan grandes oportunidades. Es el momento de desarrollar nuevas propuestas y lanzarse a buscar el futuro.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?