| 9/17/2004 12:00:00 AM

Suramericana de Seguros. Tras el rastro del Tigre

La hija de empresas antioqueñas hoy es una de las "cabezas" del grupo empresarial más importante del país y es reconocida por ser todo un tigre en protección.

En la cultura empresarial antioqueña, la sociedad anónima y el regionalismo han tenido un especial arraigo. "Aquí en Antioquia no manda nadie" era una frase que se escuchaba a los empresarios antioqueños que crearon lo que todos más tarde conocieron como los tigres en protección: Suramericana de Seguros. Principio que la compañía ha mantenido como pilar de su filosofía empresarial.

Es más, su misma gestación obedece a la unión de las empresas de la región para que en el desarrollo de sus actividades industriales y comerciales no dependieran de las compañías de seguros de Bogotá ni las extranjeras. De ahí que se la denominara como "hija de empresas", según relata el libro corporativo de la compañía.

Luego, durante los intentos de toma hostil a finales de los 70, jugó un papel fundamental en la defensa y preservación de la autonomía de las empresas de la región, al punto de convertirse en una de las "cabezas" visibles del naciente Sindicato Antioqueño, hoy Grupo Empresarial Antioqueño (GEA). De este modo, la empresa fue capaz de transformar en oportunidad la amenaza. Eso mismo hizo cuando la apertura del sector en los 90 obligó a las empresas de seguros a buscar socios internacionales. Suramericana fue la única que pudo conseguir un socio de renombre mundial sin perder el control de sus compañías.

Estos principios de respeto al pequeño accionista, solidaridad y transparencia, presentes en los momentos decisivos de la compañía, y una política de alta reinversión de utilidades han hecho que los cerca de 200 accionistas iniciales sean hoy 376 accionistas institucionales y más de 3.400 personas naturales.

Otro aspecto que llama la atención al revisar la historia de Suramericana es la estabilidad en la gerencia y la gestión del recurso humano. En sus 60 años de labores, la compañía ha tenido 7 presidentes, que generalmente hacen carrera en la compañía y luego permanecen como consejeros y miembros de sus juntas directivas por largo tiempo.

Todo esto ha permitido que la Familia Suramericana cuente hoy con 1.000 empleados directos y 500 indirectos, y una fuerza de ventas de más de 1.700 asesores y 500 empresas dedicadas a la intermediación de productos de seguros, y que se siga consolidando como el tigre en protección.



Hija de empresas

El 9 de octubre de 1944, en la Cámara de Comercio de Medellín, un grupo de destacados empresarios antioqueños entre los que estaban Gabriel Ángel Escobar, José María Bernal, Jorge Escobar Álvarez, Pedro Estrada González, Valerio Tobón, Carlos J. Echavarría, Gonzalo Mejía Trujillo, Foción Soto Echavarría, Eduardo Restrepo Piedrahíta y Bernardo Echeverri Villegas, entre otros, se reunió formalmente para adelantar las gestiones para la constitución de una compañía de seguros. Esto al presentir el fin de la Segunda Guerra Mundial y anticipando una época de recuperación económica y, sobre todo, ante la necesidad de las dinámicas empresas de la región, forzadas a realizar su cobertura de seguros con compañías radicadas en Bogotá, algunas de ellas extranjeras.

Luego de algunas reuniones y trámites, se constituyó el 12 de diciembre de ese mismo año la Compañía Suramericana de Seguros S.A.



La consolidación

El 16 de enero de 1945, sesionó por primera vez la junta directiva y fue nombrado como presidente de la compañía el ingeniero Carlos Gutiérrez Bravo (1945-1956), quien venía de gerenciar Fundición Gutiérrez, la empresa de su familia paterna.

La compañía enfrentó su primer siniestro en julio de 1945, cuando una máquina de Coltejer se dañó. La Suramericana debió aportar la suma de $0,08 de los $13,12 que pagaron, entre todas las aseguradoras. Ese mismo mes, aparecieron pérdidas en ese primer balance semestral.

No obstante, al finalizar su primera década, Suramericana ya ocupaba el segundo lugar entre las 43 empresas de seguros en Colombia, al cubrir el 20% del mercado de seguros generales. Además, contaba con una vasta presencia nacional y alto prestigio internacional. Su capital y la totalidad de sus directores, empleados y agentes eran colombianos.



Reformas e inversión

Como segundo presidente fue nombrado el ingeniero Alejandro Uribe Escobar (1956-1960), quien venía desempeñándose como vicepresidente. Tuvo que enfrentar un agitado período en que el gobierno del general Gustavo Rojas Pinilla quiso intervenir en el negocio de los seguros y se presentaron costosos siniestros internacionales y nacionales. No obstante, durante su presidencia, los activos se incrementaron en 86% y realizó una fuerte reforma administrativa para atender más eficientemente las ventas. Renunció para ocupar la presidencia de la ANDI y fue declarado asesor permanente. En su reemplazo, el 9 de mayo de 1960 se designó al abogado Jorge Molina Moreno (1960-1980), quien llevaba 15 años en la compañía y había sido el empleado número 18 en ingresar a la organización. Por varios años, sus utilidades más importantes provinieron de las inversiones en bienes raíces y la compañía contribuyó al desarrollo urbanístico del país.



El Tigre

A principios de los 70, la compañía tuvo su más grande acierto en mercadeo. En 1972 lanzó una campaña que cambió los mensajes dramáticos que caracterizaban la publicidad de la industria por motivos y mensajes jocosos, cuyo protagonista era un tigre. Fue tal el éxito de la campaña, que se convirtió en el símbolo predilecto de la compañía. Por esto, se les conoce como los tigres en protección. Aunque hay un fuerte debate sobre quiénes fueron los creadores de la campaña, el libro corporativo de la compañía señala a Gustavo Vega y Luis Roberto Escobar como los padres del tigre.



Pilar del GEA

Desde 1978, algunos grupos financieros y económicos como el Grancolombiano y el Santo Domingo adquirieron importantes porcentajes de acciones de emblemáticas empresas antioqueñas. De hecho, Carlos Ardila Lülle, que ya se había apoderado de Postobón en 1968, se hizo a Coltejer en 1978.

Esto condujo a un entrelazamiento de acciones entre las empresas antioqueñas, conocido como "Sindicato Antioqueño", hoy Grupo Empresarial Antioqueño GEA, en el cual Suramericana jugó un papel muy importante al punto de convertirse en la cabeza del grupo asegurador y financiero. Así, de hija pasó a ser la protectora.

No obstante, en este proceso muchas empresas antioqueñas perdieron su centro de decisión en la región. El Grupo Santo Domingo tomó el control de Cervunión, Colseguros y, por tanto, del Banco Comercial Antioqueño. Otras empresas que se perdieron fueron Cine Colombia e Industrias Metálicas de Palmira.



Multiplicación de utilidades

El siguiente presidente Guillermo Moreno Uribe (1980-1984), quien había sido vicepresidente durante las dos administraciones anteriores, tuvo que enfrentar en entorno bastante complejo de inflación, recrudecimiento de la violencia, crisis financiera en el país y crisis mundial de la actividad de los seguros. No obstante, al momento de su retiro al completar 35 años en Suramericana, la compañía sobrepasó los $1.000 millones en producción de seguros generales con una clara posición de liderazgo en el sector. A finales de esta administración, también se diseñó un plan estratégico que giró en torno a la ampliación del portafolio de productos, bajo esquemas innovadores en el mercado asegurador colombiano que llevó a que en cinco años las utilidades se septuplicaran.

Consolidación del GEA

No obstante, Nicanor Restrepo (1985-1999) logró la consolidación y posicionamiento actual que tiene el Grupo Empresarial Antioqueño al asumir su liderazgo (sin que necesariamente las participaciones accionarias se lo dieran). Nicanor concentró al grupo en negocios estratégicos y le dio una vasta proyección social, apoyando la educación (Empresarios por la Educación), el arte, la cultura y las negociaciones de paz.

También inició la apertura a inversionistas internacionales en las compañías del grupo, pues desarrolló diversos negocios en alianza con socios extranjeros (Sodexho, Tipiel, ImpSat, Makro, entre otros).

Además, le correspondió el desarrollo de la seguridad social. A raíz de los cambios con la Ley 100 de 1993 y la reforma laboral, la compañía creó a sus filiales Susalud, Suratep y el fondo de pensiones y cesantías Protección. Además, creó otras entidades como las comisionistas de bolsa Suvalor y Corfinsura en 1993.

Con la liberalización de los seguros y la apertura a la inversión extranjera, el sector entró en una etapa de fuerte competencia que deterioró los resultados técnicos de las compañías. No obstante, las inversiones permitían a las compañías seguir generando buenas utilidades.



Cambio de modelo

En diciembre de 1997, la Compañía Suramericana de Seguros se reestructuró mediante una escisión, con la cual separó la actividad operativa de seguros de la de inversión para darle mayor claridad al mercado. Como resultado, nació la Compañía Suramericana de Inversiones, que se estableció como matriz del grupo.

Luego, en 1999, se crea una subholding que agrupa los negocios de seguros y seguridad social: Inversura. Con esto, Nicanor Restrepo, quien presidía los dos negocios desde marzo de 1998, asumió la presidencia de la holding Suramericana de Inversiones, mientras que la presidencia de Inversura y Suramericana de Seguros quedó en manos de José Alberto Vélez (1999-2003), quien se desempeñaba como vicepresidente de inversiones.



Los socios

Esta jugada fue clave, pues le permitió a la compañía crear un paquete más atractivo para Munich Re, una de las mayores reaseguradoras del mundo, y la IFC, Corporación Financiera del Banco Mundial. Así consiguió dos inversionistas estratégicos que llegaron a aportarle know how y capital, sin ceder el control de ninguna de sus empresas.

Para facilitar la vinculación de estos socios, Vélez implementó un código de buen gobierno, pionero en el país, para que les diera aún más confianza y transparencia a los accionistas y empleados. Adaptó las normas contables a estándares internacionales y elaboró los planes de crecimiento para mostrar el potencial de la compañía. Además, recuperó los niveles técnicos del negocio que habían caído a raíz de la escisión de portafolios de inversión.



El futuro

En agosto de 2003, Vélez fue designado como presidente de Cemento Argos, otra de las "cabezas" del GEA. En su reemplazo en Suramericana fue nombrado Gonzalo Alberto Pérez, quien se venía desempeñando como vicepresidente de seguros y capitalización.

La llegada de los socios incentivó las inversiones internacionales en Panamá (54% en Interoceánica), Ecuador (24% en Equivida) y Perú, ampliando el portafolio internacional de la compañía. En este momento, la compañía analiza su estrategia de internacionalización. Esto es, en qué otros países debe estar y con qué perfil.

Pérez está trabajando además en desarrollar las sinergias entre todas las aseguradoras y de seguridad social que pertenecen a Inversura. Esto, con el fin de darle mayor valor agregado al cliente, facilitándole que bajo una misma "sombrilla" resuelva sus necesidades de seguridad social, protección y ahorro. La nueva fase de Suramericana tiene una clara orientación al cliente, lo que implica una revisión de todas las áreas, procesos y políticas de la compañía. Estos cambios buscan eficiencias para trasladarlas al usuario y convertirse, así, en un tigre en atención.
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