| 8/13/2010 12:25:00 PM

Sin vías no hay paraíso

Las empresas del sector logístico han desarrollado una estructura operativa óptima que choca con el atraso en infraestructura vial del país. El reto del nuevo gobierno será corregir esta situación para garantizar competitividad.

La dinámica con la que se desarrolla el sector logístico en Colombia contrasta con el atraso histórico del país en malla vial e infraestructura, donde los deficientes corredores entre las ciudades aumentan la dificultad en la conexión entre las terminales de carga, los puertos y los aeropuertos. Esa ausencia de una infraestructura ideal está frenando la locomotora que impulsa a quienes se encargan de operar la cadena de abastecimiento, aumentando los costos operativos y ambientales de estas empresas, además de afectar los indicadores de competitividad del país.

Los empresarios y directivos de esta cadena tienen claro el diagnóstico: en Colombia hay empresas logísticas fuertes y en vía de expansión local e internacional; se cuenta con un Conpes como herramienta jurídica para impulsar este desarrollo; Planeación Nacional ha ejecutado proyectos piloto que muestran la manera viable de aplicar dichas normas, pero el cuello de botella corre por cuenta del Estado, que aún no responde con la infraestructura necesaria para el mejor rendimiento de este negocio.

A juicio de Ómar González Pardo, presidente de Almagrán-Almacenar, -la compañía logística más grande del país, que en 2009 tuvo ingresos por $187.088 millones-, el problema está en el modelo escogido. "Hay dos ópticas con respecto a la inversión en infraestructura; una, la de los países que primero generan recursos para luego construirla y, otra, la de quienes primero construyen sus corredores viales para luego generar riqueza. Colombia asumió el primer modelo", explica.

De todas maneras, González admite como un logro para el sector logístico contar con el Documento Conpes 3547, estructurado durante el gobierno de Álvaro Uribe, con la participación del sector público y privado que -asegura- en términos de competitividad es un modelo envidiado por cualquier país de América Latina y sienta las bases para desarrollar el sector. "La tarea es ponerle dientes para ejecutarlo y darle recursos para que no se quede en los anaqueles", agrega el empresario.

En este punto coincide Édgar Higuera, director de la Cámara de Grandes Usuarios de Servicios Logísticos de la Andi, quien advierte que de poco o nada sirve que un gobierno "haga y haga proyectos" si estos no se materializan para que la industria logística los pueda aprovechar. "Es decir, a las empresas les toca trabajar sobre la infraestructura que hay porque, como sea, tienen que recibir y distribuir carga diariamente. Lo destacable es que, a pesar de las restricciones que encuentran en su labor, son empresas muy competitivas; aunque es claro que la infraestructura vial del país debe terminar de ser construida", apunta.

Según datos de la Andi, en 2009 en el país se movilizaron 117,2 millones de toneladas de carga, que le generaron a las 1.980 empresas legales existentes una facturación de $7,48 billones, con un crecimiento de 12% frente a 2008, gracias a una dinámica que se mantiene en 2010.

Como consecuencia de la ineficiencia en infraestructura, los costos de la operación logística están aumentando. En promedio, estos sobrecostos representaron el año pasado el 18% de cada negocio, mientras en Estados Unidos, por ejemplo, la cifra alcanzó el 8%. "Son 10 puntos porcentuales que se convierten en un arancel de ineficiencia logística que debe ser asumido por quienes deciden tercerizar sus procesos de carga, distribución y abastecimiento. Es un factor negativo de competitividad que no da espera", señala Higuera.

Los TLC, un nuevo reto

Para evitar los inconvenientes generados por la ineficiencia de las carreteras, cada día más empresas optan por entregar a terceros el manejo de sus inventarios, situación que se multiplicará una vez entren en vigencia los tratados de libre comercio firmados por Colombia.

"Para ser eficiente y atractivo, el país requiere, además de buenas carreteras desde las zonas de producción hasta los puertos, fronteras o grandes superficies, mayor coordinación en las normas. El sector privado acompañará cada TLC, buscando aumentar sus negocios, generando empleos y riqueza, pero necesita competitividad vial", agrega Higuera.

Lo cierto es que este sector parece tener la capacidad operativa para asumir los nuevos retos comerciales, hecho que se evidencia en que, además de Almagrán-Almacenar, compañías como Open Market, DHL, Almagrario o DHL Global Forwarding, para citar algunas, siguen intensificando sus procesos de expansión a nivel local, construyendo terminales de carga en más ciudades, además de destinar recursos para tecnología y capacitación de su personal.

En concepto de Iván Gómez, gerente comercial de Eternit, empresa que ha desarrollado una eficiente cadena de abastecimiento, la clave está en que el país incremente su inversión en proyectos prioritarios de transporte. "Para facilitar el acceso a los principales centros de distribución y consumo es importante recuperar el sistema férreo y su adecuada integración con el transporte marítimo, fluvial y terrestre".

La tarea del nuevo gobierno no será sencilla, pues requiere de mucha inversión. De todas maneras, es el momento para que el país cambie su modelo de desarrollo y sea a partir de la infraestructura que se generen recursos -no al contrario-, como ha ocurrido históricamente.

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