| 3/16/2006 12:00:00 AM

Sin cajeros

En el futuro, las compras en supermercados y grandes superficies se realizarán sin la intervención de los empleados de las cajas registradoras.

En el Carulla Vivero de la 140 con carrera 19 de Bogotá hay dos puntos de autopago donde los clientes pueden realizar sus compras sin interactuar con un cajero. Se trata de una estación de caja rápida (máximo 10 artículos) que le permite al cliente registrar sus compras con lectores de códigos de barras y balanzas de peso. Estos mecanismos verifican el artículo y su valor.

El sistema, en una pantalla de reconocimiento táctil, informa al usuario los productos registrados, el valor a pagar y las promociones a que tiene derecho en ese momento. La persona confirma o modifica su compra. Finalmente, realiza el pago con tarjeta débito o de crédito y recibe su factura.

Según Ómar de la Hoz, gerente nacional de tecnología de Carulla Vivero, el principal aporte estratégico de este sistema es que incrementa la calidad de servicio al cliente, pues le brinda privacidad en su compra así como una sensación de mayor agilidad en el pago, dado que él mismo registra y opera el sistema. También le ofrece mayor seguridad pues el cliente mismo es quien hace la manipulación de las tarjetas y de los productos. Todo es posible, gracias a una interfaz muy amigable para el cliente. El control de las cajas se hace de manera muy discreta con la ayuda de supervisores y un circuito cerrado de televisión.

Si bien es una tecnología muy segura, tendrá que vencer el hábito de los compradores, pues a pesar de que lleva varios meses operando, su uso no ha sido masivo. Al parecer, hay temor a usarla y la gente aún quiere que la atiendan. Sin embargo, según De la Hoz, la gente que la usa una vez la sigue usando. En este tipo de innovaciones, la educación es clave.

Esta es la tendencia de autoservicio en Europa y Estados Unidos. Hace tres años, el uso en WalMart, la mayor cadena de Estados Unidos, era muy bajo. Hoy, la mayoría de sus ventas se registra en estas cajas en lugar de las tradicionales.

Tarde o temprano, esta tecnología u otras de este tipo como la de radiofrecuencia (la cual es más costosa y depende de un proceso de país pues requiere que todas las empresas de la cadena de valor la implanten) terminarán imponiéndose.

Por ahora, el objetivo de Carulla es abrir camino a una innovación de servicio al cliente que está alineada con sus objetivos en este aspecto, y que funciona dentro de su estructura tecnológica que involucra también a las otras áreas del negocio.

Se espera que en los nuevos almacenes se vayan instalando estos cajeros poco a poco, pues se requieren grandes inversiones.

Para Leonardo Ramírez, gerente de ASIC Consulting Group, la división de desarrollo de software de ASIC, compañía que diseñó la solución, hay que recordar lo que pasó con los cajeros electrónicos en los bancos que al principio generaron alguna prevención y hoy están por todos lados. Las transacciones por datáfonos, aplicaciones telefónicas e internet también constituyen ejemplos muy cercanos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?