| 8/22/2003 12:00:00 AM

Sin ataduras

Nuevas tecnologías abren las puertas de un mundo inalámbrico y móvil. Colombia no tiene por qué quedarse atrás en la conformación de su comunidad móvil.

Imagínese recibir información en tiempo real de su departamento de ventas, hacer un pedido para un cliente y cruzarla con sus inventarios. Imagínese recibir direcciones a un dispositivo móvil como su celular o portátil. Hace unos años estas transacciones eran engorrosas, demoradas y costosas, hoy son rápidas y fáciles, gracias a la movilidad que ofrece la tecnología.

Con la entrada de nuevos y más sofisticados estándares de comunicación inalámbrica a Colombia, que ofrecen conexiones de altísima velocidad con amplia capacidad para la transmisión de datos, el problema de los cables se resolvió. Ya no es necesario tener una conexión alambrada a internet, para trabajar o para recibir información. Más aún, en un futuro la noción de haber estado atado a una pared para hacer estas cosas será cómica.

En la medida en que se desarrolle este potencial, la sociedad colombiana será cada vez más móvil y más productiva. Sin embargo, la pregunta es cómo se podrá desarrollar esa nueva forma de vida. ¿Qué se puede lograr con estos avances tecnológicos y cuáles son los caminos para conformar una comunidad verdaderamente móvil en Colombia?

Una de las tecnologías más novedosas que ha entrado en el mercado colombiano es la inalámbrica 2,5G para celulares. Con modificaciones llamadas "overlays" que ofrecen mayor velocidad, los operadores de telefonía móvil han migrado del antiguo estándar TDMA a los más sofisticados, como CDMA1x y GSM-GPRS, cuyas velocidades de transmisión más que duplican la de una línea telefónica digital.

En cuanto a las tecnologías, no hay ninguna diferencia entre los productos y servicios que con estas se podrán ofrecer al usuario final. Sin embargo, ciertos estándares están mejor posicionados ante algunos segmentos del mercado. Al hacer un mejor uso del espectro radiomagnético, el estándar CDMA1x ofrece velocidades superiores. Por su parte, el estándar GSM-GPRS es global; cerca del 70% de las redes inalámbricas en el mundo es GSM. Por esto tiene importantes economías de escala como una mayor variedad y dispositivos más baratos para escoger.

Estas tecnologías ofrecen muchas funciones de diversión y entretenimiento más sofisticadas para el terminal del usuario, como juegos, texto o música. Sin embargo, la verdadera pregunta es cómo utilizarlas para incrementar la productividad y la eficiencia del usuario, temas afines con el segmento corporativo, más fiel y rentable. Muchas empresas querrán ser móviles con base en cuántos ahorros y mejoras en productividad y eficiencia se pueden lograr con estas nuevas tecnologías. Un ejemplo claro de esto es la automatización de una fuerza de ventas. Al poder usar un celular en cualquier parte para conectarse a distintas redes, entre ellas internet, un agente comercial puede tener acceso al sistema de información de su empresa y consultar información relacionada con inventarios, el departamento comercial y otras áreas de la empresa.

Por otro lado, las empresas con una numerosa clientela final también querrán ver cómo con estas tecnologías pueden ofrecer un mayor valor agregado a esos clientes. En Colombia, el sector financiero es uno de los más avanzados en conferir movilidad a sus usuarios. Varios bancos, como Bancolombia, Conavi y Banco de Bogotá, utilizan estándares de comunicación inalámbrica como WAP. Con las nuevas tecnologías inalámbricas, los bancos le ofrecen al cuentahabiente una interfaz intuitiva con la cual puede realizar consultas o transacciones desde cualquier lugar. Empresas colombianas, como Apisscor, proveedora de servicios y aplicaciones para la nueva generación de tecnologías inalámbricas, ya ofrecen este tipo de aplicaciones.

Sin embargo, las funciones de diversión y entretenimiento y las aplicaciones que brindan productividad no tienen por qué ser excluyentes. Pueden ser complementarias. Al contar hoy con terminales que pueden tomar fotos, inmobiliarias o compañías de seguros pueden enviar fotos de siniestros a sus oficinas o de inmuebles a sus clientes. Más a futuro, aplicaciones más sofisticadas pueden combinar la toma de fotos y de funciones de posicionamiento geográfico (GPS) para verificar la ubicación y recopilar y actualizar información en los sistemas de información de la empresa inmediatamente.

A diferencia de otros países de América Latina, en Colombia todavía falta crear conciencia de la movilidad. El segmento corporativo puede estar más enterado de las posibilidades que brindan estas nuevas tecnologías. Desde hace años, empresas de sectores como logística o servicios públicos, para las cuales su fuerza laboral es mejor aprovechada en el campo, ya utilizan tecnología trunking y tecnología celular, para facilitar las comunicaciones de la empresa, por medio de operadores como Avantel.

Sin embargo, todavía falta masificar esa conciencia. Y aquí, la cultura de un país cuenta. "Bajar y componer tonos polifónicos en un celular o tomar fotos puede ser popular en Japón, al igual que usar el celular como consola para juegos es popular en Corea del Sur. Pero en Colombia la cultura de jugar con novedosos aparatos tecnológicos no está arraigada", dice Carlos Rodríguez, analista para América Latina de Pyramid Research, consultora estadounidense de telecomunicaciones. Según Juan Ignacio Sarmiento, vicepresidente de mercadeo de Motorola Colombia, la adopción por parte del usuario colombiano de funciones más sofisticadas como algo rutinario no obedece tanto a su edad ni a su estrato sino a su actitud.

Sin embargo, como se ha demostrado en otros países latinos, la creación de esta conciencia de movilidad probablemente comienza por un segmento que hasta ahora ha sido poco explotado en Colombia. Para Rodríguez, los jóvenes son los que ofrecen una oportunidad de crecimiento inmensa. Y aparentemente, los operadores lo han entendido, al lanzar agresivas campañas promocionales con imágenes como Juan Pablo Montoya por parte de Comcel o como BellSouth que está introduciendo sus servicios por medio de una interacción con programas "reality" como Gran Hermano.

También para afianzar una cultura se tiene que comenzar por funciones más básicas, como servicios de mensajería corta, SMS, servicio virtualmente ignorado en Colombia, a pesar de estar disponible con la vieja tecnologías TDMA. Como dice Mauricio Mesa, presidente de Colombia Móvil, "al mercado no se lo puede atafagar con nuevos productos y servicios, hay que avanzar muy pedagógicamente en estos temas".

La juventud de hoy, criada con servicios de mensajería instantánea por internet, IMS, es una presa particularmente buena para este tipo de servicios. Si se miran los antecedentes internacionales, para los operadores locales en Colombia estos servicios pueden ser muy interesantes. En Europa y Asia, la mensajería de textos representa más del 20% de los ingresos de los operadores celulares. En este sentido, los operadores harían bien en interconectar sus redes para permitir que sus usuarios puedan enviar mensajes a usuarios de otras redes. La Comisión de Regulación de Telecomunicaciones ya ha dicho que la interconexión de redes es obligatoria, lo cual es un paso adelante; sin embargo, solo Colombia Móvil y BellSouth ofrecerán la posibilidad de que sus usuarios se envíen mensajes entre sí. Por ahora, los usuarios de Comcel no pueden enviar mensajes de texto a usuarios de BellSouth y Colombia Móvil.

Muchas de las aplicaciones y dispositivos que ofrecen productividad móvil dependen de su adopción por parte de los usuarios de computadoras portátiles y agendas electrónicas. Usando tarjetas que son un módem inalámbrico o el mismo celular, el ejecutivo viajero puede trabajar desde donde sea y cuando sea. Esta pata de la comunidad móvil colombiana depende de la penetración de portátiles, y hasta ahora Colombia no sale mal librada. Según Iván Ballesteros, gerente de la división de portátiles de IBM Colombia, la penetración de portátiles en Colombia alcanza el 12%, por encima del promedio de América Latina. Hoy en Colombia por cada 10 computadoras de escritorio se venden 1,5 portátiles. Hace dos años, la razón era de uno por cada cien, dice Ballesteros. Paquetes promocionales que incluyen un módem inalámbrico con el portátil, como los de Hewlett Packard y BellSouth, intentan aumentar esta penetración. Por otra parte, si bien la penetración no es mala, todavía faltan más aplicaciones con las cuales aprovechar una rápida conexión a internet desde cualquier lugar.

Al aventurar por otros ramas de la comunidad móvil, en Colombia ya hay otros estándares de comunicación inalámbrica como el Wi-Fi. Con velocidades muy superiores, este estándar permite que varias computadoras a unos cuantos metros de una radio estación compartan una conexión a internet. Fuera de redes Wi-Fi privadas en ciertas empresas, en Colombia no hay muchas redes públicas, llamadas "hot spots". En Bogotá, están la de la Universidad de los Andes y la del parque de la 93.

Ballesteros espera ver rápidamente lugares como el aeropuerto Eldorado, el Puente Aéreo y ciertos hoteles con redes Wi-Fi. También se habla de construir más "hot spots", posiblemente en la cadena de cafés OMA. Sin embargo, instaurar masivamente esta forma de movilidad en Colombia será más difícil. Por un lado, las experiencias internacionales no son favorables. Según Pyramid Research, la mayoría de los ejecutivos usa redes Wi-Fi privadas, solo en sus casas o en la oficina. Lo anterior truncaría la posibilidad de fomentar esta movilidad entre un público más grande. Y por otro, mientras que el acceso a internet por medio de hot spots se confina a ciertos lugares y ocasiones, principalmente cuando se está en un hotel o aeropuerto, el acceso a internet por celulares permite una conexión donde sea y cuando sea.

Con todo, la comunidad móvil en Colombia tiene otros obstáculos por vencer. Por un lado, la inseguridad porque al usar estas tecnologías se está enviando información confidencial por una red pública, internet. Más aún, una red Wi-Fi privada puede desbordarse y permitir el acceso a ciertas computadoras no autorizadas. En este frente, muchos dispositivos ya encriptan el hardware y la conexión, además la información viaja encriptada.

Por otro lado, la movilidad no debe ser a medias. Es decir, si la batería de su dispositivo se agota, rápidamente debe enchufarse a una toma de corriente. Sin embargo, hoy las baterías celulares duran días cuando antes duraban horas. Y gracias a tecnologías como Centrino de Intel optimizan el rendimiento inalámbrico y de computación con baterías que duran hasta 6 u 8 horas, un día de trabajo fuera de la oficina. Adicionalmente, la fiabilidad de las redes y las velocidades prometidas también deben ser una realidad.

Por último, en Colombia todavía falta mucho en cuanto al desarrollo de aplicaciones que aprovechen estas tecnologías móviles. En este sentido, esfuerzos como los de Avantel y Motorola por conformar una comunidad colombiana de desarrolladores de soluciones móviles es un buen paso.

El mundo inalámbrico puede brindar innumerables beneficios, que apenas se comienzan a soñar. Colombia no tiene por qué estar lejos de él. Como comenta Juan Carlos Calderón, presidente de Apisscor, este mundo móvil apenas se abre y necesitaremos imaginación e innovación para aprovecharlo.
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