| 2/20/2009 12:00:00 AM

Sigue el boom hotelero

Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo este año se construirán 29 nuevos hoteles en todo el país y adicionalmente se harán inversiones en remodelación y ampliación de los ya existentes.

Los estímulos creados por el Gobierno para incentivar el desarrollo hotelero vienen fomentando desde el año pasado la construcción y remodelación de complejos hoteleros en todo el país.

Actualmente, todo nuevo hotel que se hace en Colombia tiene 30 años de exención del impuesto de renta y las remodelaciones, ampliaciones y modernizaciones hoteleras también aplican a este tipo de estímulos, lo cual ha motivado el ingreso de importantes cadenas internacionales y la expansión de las ya existentes.

De acuerdo con Cotelco, el año pasado se hicieron inversiones en hotelería por US$470 millones y se prevé que con el desarrollo de nuevas obras la inversión para este año podría ser similar a la de 2008.

Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, el año pasado se iniciaron obras correspondientes a 64 proyectos de hoteles en todo el país y para este año se prevé la construcción de 29 nuevos hoteles adicionales que contribuirán a seguir aumentando la oferta habitacional, que pasó de 51.000 habitaciones en 1996 a más de 100.000 actualmente.

Aunque Bogotá, Medellín, Cartagena, Santa Marta, Cali, Villavicencio y los Santanderes concentran la mayor oferta habitacional, hay cadenas que ven oportunidades en todo el país y están dispuestas a jugársela en inversiones con metas de crecimiento a largo plazo.

Es el caso de Decameron que construirá nuevos hoteles en Barú, la Laguna de Tota, el Cabo de la Vela y está ultimando detalles para lanzar su primer proyecto en Bogotá. Juan Pablo Franky, director comercial de la cadena, estima que cada nuevo proyecto costará alrededor de $40.000 millones.

Así mismo, Decameron hará ampliaciones en algunos hoteles. Hace unos días inauguró un gran centro de convenciones en el Panaca Decameron de Quimbaya en el Eje Cafetero, donde invirtió $1.500 millones y ahora desarrollará un gran centro de convenciones en el Isleño en San Andrés.

El gerente de mercadeo de Decameron, Juan Francisco Muñoz, afirma que "la cadena hotelera no le jala a la crisis porque en momentos de incertidumbre es cuando más se debe invertir y generar confianza para el país. Nuestra estrategia es que por cada peso que inviertan los clientes reciban mucho más y esto nos ha dado siempre buenos resultados".

De manera similar piensa Nicolás Llano, gerente de mercadeo del Grupo Roble, que inaugurará este año dos hoteles de la cadena Marriott en Bogotá, y estudia la posibilidad de un Marriott para Cali, donde considera que hay demanda por hoteles de más de cuatro estrellas. "Aquí lo importante es diferenciarse y ofrecer proyectos de calidad que respondan a la demanda del sector empresarial", dice.

El grupo francés Accor Hospitality, que tiene en Colombia el Sofitel Cartagena Santa Clara, también le apostará a su expansión en el país. Este año invertirá $127.000 millones para iniciar la primera fase de construcción de cinco hoteles de la marca Ibis en Bogotá y Medellín. "La expectativa del Grupo es tener un mínimo de diez a 12 hoteles Ibis en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Cartagena", afirma Gilles de Gonzáles, director de desarrollo para América Latina de Accor Hospitality. Simultáneamente, esta cadena está en busca de un socio local para desarrollar hoteles de la marca Novotel en Bogotá y Medellín, en un plazo máximo de dos años.

El argumento de los empresarios es que la ocupación hotelera sigue creciendo, impulsada especialmente por el turismo internacional de negocios y, por esto, se sienten confiados de la rentabilidad que les dará su inversión.

Los otros segmentos

En lo que respecta a centros comerciales se inaugurarán los que ya están en construcción y se dará curso a otros que ya estaban sobre planos. Los empresarios consideran que en este segmento ya está pasando el auge y que posiblemente las nuevas propuestas, si las hay, sean de centros comerciales especializados, como por ejemplo el Centro de Alta Tecnología en Bogotá.

En vivienda todo será más moderado. Habrá énfasis en los proyectos de Vivienda de Interés Social (VIS) apoyados por las gobernaciones y por el Viceministerio de Vivienda, y en los estratos medios y altos la oferta se dará en la medida que se vea una reacción de la demanda.

El último trimestre de 2008 fue calificado por los empresarios como "flojo" para la comercialización de viviendas. No obstante, enero mostró un giro y las ventas superaron las expectativas de constructores y firmas inmobiliarias. Con la disminución de las tasas de interés que anunció el sistema financiero en enero se espera que más colombianos se animen a comprar y de esta manera se desarrollarían nuevos proyectos.

Es claro que 2009 no será un año quieto para la construcción a pesar de que los empresarios ya comienzan a sentir la desaceleración. La preocupación radica en la formulación de nuevos proyectos, pues si no se incrementa la demanda en todos los segmentos, como está previsto, el sector podría profundizar la desaceleración obligando a empresarios y constructores a pensar en nuevas alternativas para hacerle frente a los retos que se avecinan.

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