Seguridad

| 10/13/2000 12:00:00 AM

Seguridad

Las dificultades que atraviesa el país en materia de orden público han generado una industria pujante. Informe sobre las mejores estrategias de seguridad personal, los perfiles de riesgo y la tecnología disponible para cerrarles el paso a los riesgos.

Estrategias seguras

La seguridad en Colombia emplea a más de 120.000 personas directamente. Es una industria creciente, que exporta y con tecnología de vanguardia.



Industria en auge



El "ejército" de vigilancia privada supera los 120.000 hombres en Colombia.



Solo en Bogotá hay 22 empresas dedicadas al blindaje.



Estrategias



Los asesores de seguridad ahora recomiendan adoptar un perfil bajo para protegerse.



Las investigaciones y la inteligencia son herramientas cada vez más comunes en seguridad.



La tecnología



La mayor novedad del mercado son los microchips de control satelital que permiten seguir el rastro de activos robados y hasta de personas víctimas del secuestro.



Los equipos de espionaje son cada vez más comunes.



Para nadie es un secreto que la situación de violencia e inseguridad que atraviesa Colombia está pasando de castaño a oscuro. Las estadísticas sobre criminalidad no mienten. Solamente en 1999 se cometieron más de 220.000 delitos de diversos tipos. Los números realmente no son muy alentadores: según la revista de criminalidad de la Policía Nacional, el promedio de homicidios comunes durante la década de los 80 no superaba los 15.000 anuales; para la década de los 90 la cifra promedio anual superó ampliamente los 25.000 homicidios.



Otra cifra muy reveladora es la de atracos a entidades financieras. Durante los 80 el promedio anual era de 113 atracos, cifra que se disparó en los 90 cuando superó los 600 anuales. El aumento de este delito es comparable con el alarmante incremento de las acciones terroristas. Para la década de los 80, con violencia narcoterrorista incluida, la cifra promedio anual no llegó a 430 atentados. En los 90, el promedio anual superó ampliamente los 1.100 hechos criminales.



Y de secuestros ni hablar. Durante la década de los 80 se presentaron en promedio anualmente 296. La cifra se disparó en los 90 con un promedio cercano a los 1.700 anuales.



Las mismas autoridades admiten que la situación de violencia en Colombia es más que difícil. En el informe de gestión de la Fiscalía General de la Nación para los años 1998-1999, se afirma que "Colombia es un país sui generis en materia de ocurrencia de delitos. En el último año, casi a diario, se han presentado masacres y crímenes de todo orden que hacen cada vez más difícil la acción de la justicia".



Este mismo informe de la Fiscalía deja de presente que el delito no solamente se da entre los actores comunes de la violencia en Colombia como la guerrilla, los grupos paramilitares o la delincuencia común. El delito de cuello blanco está a la orden del día y está es otra forma de violencia contra todos los ciudadanos. La Unidad Especializada contra la Administración Pública, creada apenas en junio de 1998, adelanta investigaciones durante el último año por la impresionante cuantía de $1,7 billones en defraudaciones al estado colombiano con más de 300 sindicados.



De otra parte, la impunidad para los hechos delictivos camina campante por los salones de justicia de nuestro país. Entre julio de 1998 y junio de 1999, las capturas para los actores más violentos de la criminalidad en Colombia (narcotraficantes, subversivos, paramilitares) no superaba el 15% del total de capturas realizadas en ese período.



Una industria



La industria que se ha generado alrededor de la seguridad en nuestro país es un sector de alto crecimiento. Cada vez más ejecutivos y familias con recursos económicos medios y altos se ven atacadas por el fenómeno. Un ejecutivo extranjero de una compañía multinacional en Colombia consultado por Dinero sirve de ejemplo sobre esta compleja realidad.



Debido a su status de alto directivo, el ejecutivo ha tenido que rodearse de diferentes dispositivos de seguridad para proteger su integridad física, su propia familia y el patrimonio que ha logrado acumular con años de trabajo.



"Debo viajar siempre por avión porque en las carreteras la seguridad es prácticamente nula, no puedo salir de noche, tengo un identificador de llamadas conectado a mis líneas telefónicas, debo cambiar de número de teléfono y de celular constantemente, salgo muchas veces en taxi, cambio cotidianamente las rutas que transito y vivo con una desconfianza absoluta". Además, afirma que ha sido boleteado desde las cárceles vía telefónica y con cartas por miembros de la guerrilla y delincuencia común. "La inseguridad en la que vivo ha aumentado notoriamente durante los últimos tres años y más con mi condición de extranjero".



El ha encontrado parte de su tranquilidad en el aparato de seguridad que siempre lo acompaña: "Ahora tengo que utilizar chaleco antibalas, carro blindado y debí contratar un grupo de escoltas para mi protección personal".



Este es apenas un testimonio de los miles de industriales y empresarios que en el país son víctimas a diario del acoso de los delincuentes y que han encontrado en las empresas de seguridad a sus mejores aliados.



Miguel Angel Caballero, gerente general de la firma Miguel Caballero Ltda., dedicada a la confección de prendas blindadas, anota: "el negocio de la seguridad en Colombia es bastante bueno y con índices de crecimiento positivo atractivos si se lo compara con otros sectores de la economía". Esta es una opinión generalizada entre los altos directivos de la industria de seguridad en el país consultados por Dinero.



Según cifras de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, durante 1999 se blindaron 2.500 vehículos, se han registrado 387 departamentos de seguridad de empresas privadas y cerca de 120.000 personas trabajan como vigilantes.



Solo en Bogotá hay 22 empresas dedicadas a realizar blindajes de todo tipo, cifra que supera el número de empresas que realizan la misma actividad en toda América Central y del Sur unidas.



El mismo superintendente del ramo, Julio César Vásquez Higuera, dice: "si hay una actividad con futuro es la seguridad privada".



El crecimiento de esta industria es notorio en los estudios realizados por la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad. Los departamentos de seguridad se han incrementado en un 16% y las ventas de las empresas de seguridad privada solo en Bogotá tienen un ritmo de crecimiento de 6% real. El negocio es tan bueno que muchas empresas multinacionales han puesto sus ojos en Colombia como un mercado promisorio y con una alta rentabilidad.



Las opiniones de quienes trabajan en seguridad lo confirman. Dean McCaskill, vicepresidente para la división de Latinoamérica de Ademco International asegura que "debido al alto grado de incertidumbre que aparentemente existe hoy en Colombia en el tema de la seguridad personal, nuestro negocio tiene una alta tasa de crecimiento. Sé que puede sonar mal, pero nuestro negocio está marchando bien debido a los problemas del país... esa es la realidad de esta industria. No obstante, lo que buscamos es aportar, ayudando a la gente con tecnología para su protección".



Francisco Orduz, de Saltex Corp Ltda., empresa que distribuye equipos de seguridad y cuya sede principal está en Miami, afirma: "es fácil deducir que por las condiciones actuales del país, en el que diariamente están secuestrando gente o boleteando, el mercado de la seguridad es uno de los de mayor crecimiento. Este es un negocio que no tiene altos márgenes de rentabilidad, debido a la proliferación de empresas que se dedican a esta actividad, pero se puede decir que es proporcionalmente rentable".



Otra muestra palpable del buen momento que pasa este sector de la economía es la utilización de mano de obra y materias primas nacionales en la elaboración de muchos de los elementos que son usados para blindajes de todo tipo y para protección física (chalecos, prendas blindadas).



Según Mauricio Camargo, gerente comercial de C.S.I. Ltda., empresa dedicada al desarrollo, elaboración y montaje de blindajes, "los productos colombianos son elaborados en un 60% con materia prima nacional y con un 90% de mano de obra colombiana".



Estos elementos ya están llegando al mercado internacional y compañías como C.S.I. Ltda. y Miguel Caballero Ltda. se han lanzado a exportar sus productos con una muy buena aceptación, especialmente en los mercados de Centro y Sur América.



Inteligencia en seguridad



La situación del ejecutivo de la multinacional se repite constantemente entre los empresarios e industriales colombianos. Las amenazas de los grupos alzados en armas, la extorsión y el boleteo son el pan de cada día para estas personas.



Pero, contrariamente a lo que se cree, para muchos de ellos la solución no ha sido contratar un grupo de escoltas que estén pendientes en todo momento de su seguridad, sino que se han asesorado de expertos en el tema y han diseñado en conjunto estrategias basadas en la inteligencia que les permiten pasar inadvertidos. Esto es una verdadera novedad en el tema de seguridad para Colombia.



Este es el caso de un reconocido hombre de empresa colombiano, quien al ver amenazada su seguridad decidió rodearse por un grupo de escoltas armados y tener varios carros blindados.



Al recibir la asesoría del experto en seguridad, se encontró con que antes que mejorar su seguridad, él estaba entregando demasiada información sobre su modo de vida a personas que realmente no conocía y además cada desplazamiento implicaba que mucha gente viera un aparato de seguridad muy grande protegiendo a una persona, lo que hacía que nunca pudiera pasar inadvertido. La conclusión: era necesario cambiar de estrategia.



De inmediato, comenzó el diseño de un nuevo plan de seguridad basado estrictamente en inteligencia. Se descartó la utilización de escoltas y se pasó a buscar que por medio de una planeación de los movimientos del alto ejecutivo, él pudiera ir a cualquier lugar sin tener que despertar la atención de las personas alrededor.



Se pasó de un vehículo de gama alta a uno de media, también con blindaje, pero que no era tan notorio como un carro de lujo. Además, los desplazamientos los hace solo, sin compañía de escoltas y ni siquiera de un conductor.



Por otro lado, la tecnología reemplazó en muchos casos al recurso humano y la protección se aseguró por medio de dispositivos electrónicos dispuestos en la oficina y su hogar. Esto demuestra que no todo el mundo necesita tener escoltas, carros blindados y gastar millones de pesos en su seguridad. Es más importante contar con un buen asesor y diseñar un plan fundamentado en la inteligencia.



Oferta y demanda



La industria de la seguridad se ha dividido en varias áreas según su especialidad. Así existen empresas de seguridad física (escoltas y vigilantes), blindajes, inteligencia, investigación, seguridad canina, y seguridad electrónica y perimetral, entre otras.



Al hacer un recorrido por las empresas de seguridad es posible encontrar desde tiendas de artículos de seguridad, como Security Shop, donde el ciudadano común y corriente puede adquirir gases paralizantes o sistemas para interceptar comunicaciones, hasta grandes empresas dedicadas al desarrollo y montaje de blindajes arquitectónicos o para vehículos, pasando por las compañías que se dedican al monitoreo de alarmas y sistemas de seguridad, y algunas otras firmas que se han especializado en la protección física con escoltas altamente adiestrados.



Esto no es todo. En Colombia ya existen compañías que entrenan a profesionales en el área de seguridad con cursos intensivos en diversos temas. Estas compañías también brindan asesoría a personas no relacionadas con el sector de la seguridad, principalmente altos ejecutivos y sus familias en temas como prevención de crímenes violentos, conducción de automóviles en situaciones de agresión, manejo de armas en diferentes niveles, defensa personal...



La tecnología también es una gran aliada de esta industria. En el mercado se pueden encontrar dispositivos de rastreo satelitales para vehículos y personas, micrófonos miniatura para escuchar conversaciones, sistemas de identificación por medio de la huella dactilar, circuitos cerrados de televisión con cámaras de video que más bien parecen tubos de fibra óptica, detectores de explosivos y muchos otros aparatos que parecen sacados de una cinta de James Bond y el Doctor Q.



La gran mayoría de estas empresas ha capacitado a su personal con cursos dictados por extranjeros o lo envía a realizar estudios en el exterior. De todas maneras, en el país universidades como la Nueva Granada ya tienen programas de estudios avanzados en seguridad y la Fiscalía General de la Nación también dicta cursos de criminalística como apoyo a los profesionales de este ramo.



Perfiles de seguridad



Dinero consultó a varios expertos en seguridad y buscó desarrollar unos perfiles con diferentes niveles de riesgo según las condiciones sociales y status económico de las personas que comúnmente buscan asesoría en seguridad.



El resultado de esta consulta presenta tres niveles de riesgo básicos: bajo, medio y alto. Cada uno de estos niveles va acompañado de algunas recomendaciones hechas por los expertos para que cada persona pueda protegerse de acuerdo con su situación actual y su capacidad adquisitiva.



Las recomendaciones van desde películas de seguridad para los vidrios de los vehículos hasta cambios en las rutinas diarias, sin dejar de lado la utilización de equipos de alta tecnología y grupos de escoltas en el caso más extremo de riesgo.



Como consejo predominante está el de asesorarse siempre de profesionales en el tema de seguridad o de empresas reconocidas, ya que debido a la alta demanda de este tipo de servicios se han creado en el país compañías que no tienen el menor respaldo y seriedad. Pedro Mardini R., consultor de varias empresas muy conocidas en la industria de la seguridad, afirma: "es bueno aclarar que los estándares de calidad y servicios posventa en objetivos tan delicados como preservar la vida humana, no son los mejores por parte de algunos oferentes de servicios, ya que el costo de oportunidad y el vertiginoso crecimiento de la demanda de los servicios han hecho aparecer empresas sin infraestructura ni formación logística idóneas".



Además, otra recomendación muy importante es la utilización de sistemas de inteligencia que les aseguren a las personas en riesgo que no están, como comúnmente se dice, dando "papaya". La inteligencia puede ser un arma muy poderosa contra los protagonistas de la violencia y evita que se inviertan millones de pesos en complejos aparatos de seguridad que finalmente no brindarán la tranquilidad tan anhelada.
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